Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
JUSTICIA
23 de Noviembre del 2014
Manuel María Mercedes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, afirmó este domingo que la República Dominicana “está quemada” en materia de Derechos Humanos y que la mayor responsabilidad de esa situación recae en los mandatarios que han dirigido a la nación fundamentalmente en estos últimos doce años.
El titular de esa entidad dijo que sus afirmaciones corresponden a un estudio que han venido realizado a lo largo de los últimos diez años sobre la situación de los Derechos Humanos en el país.
“La sociedad dominicana no conocía qué eran las ejecuciones extrajudiciales; cuando hablamos del derecho a la vida, que representa uno de los derechos fundamentales porque sin vida no hay derecho”, explicó Mercedes.
Indicó que, según el informe antes referido, han caído en estos últimos diez años unos 7 mil dominicanos. Manifestó que cada año caen 200 ciudadanos y que, en el 2014 la cifra va por 180 ciudadanos entre los que se incluyen agentes policiales que han caído abatidos en sus funciones.
“Nosotros, como Derechos Humanos, lo sabe el Estado, de que en materia del derecho a la vida República Dominicana está totalmente en la lista de los países que, sin tener una guerra como Colombia, entonces caen más ciudadanos bajo una supuesta lucha a la criminalidad y a la delincuencia que no es concebible con lo que plantea esta Constitución que habla de Estado democrático y social de derecho”, apuntó.
Mercedes expuso sus argumentos en el programa Los Sabios en la Z, que produce y dirige el ingeniero Ramón Alburquerque.