Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
LA POLÍTICA EN EL RENACIMIENTO MAQUIAVELO, HOBBES, B0DIN Y LOCKE Nicolás Maquiavelo (1469—1527). Separó la política de la moral y la presentó como una ciencia autónoma con una ética propia. Para Maquiavelo el fin de la política es el poder y para conseguirlo se deben aplicar los medios apropiados, que no siempre coinciden con la moral cristiana. El príncipe debe regirse por el principio de la supervivencia —adquisición y conservación del poder— y atender exclusivamente a la conservación del Estado, porque éste es la única garantía de paz y orden entre los individuos. El estadista debe tener un ánimo dispuesto a moverse según le exigen los vientos y las variaciones de la fortuna y no alejarse del bien, si puede, pero saber entrar en el mal si se ve obligado (El príncipe). Le aconseja cuidar su reputación para mantener la adhesión del pueblo, por lo cual su mayor cualidad debe ser la hipocresía. Ninguna consideración moral debe preocuparlo. La defensa militar debe depender exclusivamente del Estado para garantizar la convivencia pacífica. Maquiavelo es considerado además como uno de los principales teóricos de los regímenes absolutistas: aquellos en los que el gobernante asume todo el poder político y controla la dirección del Estado. “No es, por tanto, necesario a un príncipe poseer todas las cualidades mencionadas, pero es muy necesario que parezca tenerlas. E incluso me atreveré a decir que si las tiene y se las observa siempre son perjudiciales, pero si aparenta tenerlas son útiles. Por ejemplo: parecer clemente, leal, humano, íntegro, devoto y serlo, pero tener al ánimo predispuesto de tal manera que si es necesario no serlo, puedas adoptar la cualidad contraria. Y se ha de tener en cuenta que un príncipe…no puede observar todas aquellas cosas…, pues a menudo se ve obligado, para conservar su estado, a actuar en contra de la fe, contra la caridad, contra la humanidad, contra la religión…”