Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
Las asignaturas que no se pueden reprobar: moral y ética September 11, 2015 Opiniones Julio Gutierrez Julio Gutiérrez H. SANTO DOMINGO, RD.- Desde temprana edad nos enseñan a fiarnos de otra persona que nos demuestra y brinda abnegación, afecto, protección, alimentación y cuidado personal. Culturalmente, el ser humano va aprendiendo a aceptar la presencia y a convivir con personas o grupos de personas de su entorno porque se siente parte del ambiente, que en sentido figurado suele llamársele “hogar”, que desde el punto de vista ancestral podría ser una gruta o una choza. Por mucha programación biológica o cultural que el ser humano (varón o hembra) reciba, al final optaran por hacer lo que más le convenga a sus intereses particulares. Esta actitud asumida, manifiesta el sentido de libertad, de elección. Dice Octavio Paz, en su obra La Otra Voz: “La libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: Sí y No. En su brevedad instantánea, como a la luz del relámpago, se dibuja el signo contradictorio de la naturaleza humana”. Cuando se trata de moral el hombre trata de establecer sus propias normas conductuales. En cambio, la ética establece las normas conductuales para ser aplicadas en sociedad. La moral constituye un marco básico de conducta personal, es decir, lo que es correcto o no. La ética se entiende como un conjunto de directrices o leyes que definen las prácticas aceptadas, así como el comportamiento de un grupo de personas o sociedad. Todo lo anterior explica que no es lo mismo la moral y la ética, dos términos que a menudo son confundidos por muchas personas, en espacial, en el ámbito político. En esta semana el dominicano ha aprendido cómo en las agrupaciones políticas (si se concibe como un ente), el concepto de moral no es ajustarse a directrices o leyes sino a lo que entienden sus dirigentes, que la ética solo se cumple en los náufragos, cuyos problemas se resumen en tres: “mantenerse a flote, como construir una embarcación y gobernarla, como dirigirse a puerto. (Ver Ética para Náufragos, por José Antonio Marina). La moral, etimológicamente, quiere decir lo que debes hacer, es un mandato de las cosas buenas que tiene que realizar el individuo en sociedad. Cuando se hace lo contrario, es inmoral. La ética es la reflexión individual de que tenemos que hacer las cosas bien, de no ser así, entonces, nuestra actuación se concibe como antiética. En cualquier actividad donde el hombre participe pueden detectarse acciones inmorales que afectan los intereses o el bienestar de un conglomerado. De igual modo, la actuación individual fuera de los principios éticos, afectan a todos aquellos que dependen de los recursos puestos a disposición de esa persona. A pesar de que no existe un reglamento fiel para encausar una sociedad o a una persona a realizar buenas obras, la sociedad tiene sus mecanismos para lograrlo, utilizando las enseñanzas en la familia, la escuela, las agrupaciones sociales y profesionales. No menciono los partidos políticos porque ya nadie cree en esos instrumentos. Los políticos han dejado de leer los Aforismos de Lichtenberg: “Hazlo porque lo requiere la prosperidad de la sociedad de la que formas parte, por amor a la sociedad y por consideración a ti”. Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA Miembro 1001 del ICPARD Auditor Forense julliog.39@gmail.com