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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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Rafael (Fafa) Taverascombatiente y líder revolucionario. UNA VEZ MÁS EL

Rafael (Fafa) Taverascombatiente y líder revolucionario. UNA VEZ MÁS EL EJEMPLO DE ABRIL* Por Fafa Taveras Volver aquí, 50 años después de haber entrado como parte del pueblo armado a este recinto estremece mi alma al poder decir con palabras de Violeta Parra, “Gracias a la vida que me ha dado tanto”. Que me ha dado hasta la ilusión de creer que en esta tarde he llegado del brazo de Juan Bosch y Peña Gómez, de Fernández Domínguez y de Caamaño, de Juan Lora Fernández, de Juan Miguel Román y Pichirilo, del Moreno, de Otto Morales, de Amín, de André Riviere, de Ilio Capocci y Oscar Santana, de Amaury Germán y Los Palmeros y junto a decenas de hombres y mujeres del pueblo y soldados que hicieron posible la toma de esta Fortaleza. Y en esta oleada de recuerdos y el marco de este recinto, surge en mi memoria la imagen y la voz del Presidente Constitucional de la República en Armas: “ME DIO EL PUEBLO EL PODER, AL PUEBLO VENGO A DEVOLVER LO QUE LE PERTENECE”. Este acto de hoy es parte de la conmemoración del 50 aniversario de la Guerra de Abril que fue ahogada por la segunda invasión militar de Estados Unidos a nuestra tierra. Aniversario que ocurre a pocos meses de conmemorarse también un siglo de la primera invasión norteamericana. Al pensar en los acontecimientos de 1965 no puedo separarme de esta asociación y de las funestas consecuencias de ambos crímenes. Estamos en la vecindad, en el área de influencia directa de los Estados Unidos y nuestra historia reciente no puede entenderse ignorando esta realidad. La invasión de 1916 fue justificada al calor de la Primera Guerra Mundial ocupándonos, no como enemigos sino como “prevención” y este pretexto fue el marco para reordenar el poder local y la economía y ponerla a su servicio. Su herencia más notable: la Dictadura de férreo dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, 1930-1961. Desde 1916 hasta 1961, año de la muerte de Trujillo, Estados Unidos enfrentó en América Latina numerosas perturbaciones que culminarían con la victoria de la revolución cubana, hecho, que desde entonces, condicionaría todas sus políticas en la región del Caribe. De ahí que la apertura producida en el país a partir del 30 de Mayo estuviese bajo la supervisión constante de la Embajada de Estados Unidos, que ayudó a preservar, en lo esencial, la maquinaria militar trujillista de la que fueron separados únicamente, algunos esbirros y los familiares del tirano. La victoria de Juan Bosch en 1962 nutrió la esperanza de que la apertura democrática fuera posible, a pesar de estar montada sobre la herencia estructural y subjetiva del trujillismo. El derrocamiento 7 meses después del primer gobierno democrático, que Bosch encabezara, puso al desnudo la realidad de que el trujillismo aún estaba vivo y de que la oligarquía se apoyaba en sus remanentes para consolidar su dominio. La injerencia de Estados Unidos fue decisiva para la producción de estos acontecimientos, sin embargo fue también determinante para que los progresistas entendiéramos que teníamos que barrer con la herencia trujillista, si se quería instaurar en el país una real y auténtica democracia. Con la sangre de Manolo Tavárez Justo y 32 de sus compañeros se selló, dolorosamente, el propósito de que había que luchar por el Gobierno que el Pueblo se había dado y por la Constitución que ese Gobierno había establecido. De ahí en adelante todas las luchas populares estuvieron marcadas por estas demandas, paralelas a las actividades conspirativas que en los cuarteles, con un grupo de heroicos oficiales encabezaba el Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez.

Rafael (Fafa) Taverascombatiente y líder revolucionario. UNA VEZ MÁS EL EJEMPLO DE ABRIL* Por Fafa Taveras Volver aquí, 50 años después de haber entrado como parte del pueblo armado a este recinto estremece mi alma al poder decir con palabras de Violeta Parra, “Gracias a la vida que me ha dado tanto”. Que me ha dado hasta la ilusión de creer que en esta tarde he llegado del brazo de Juan Bosch y Peña Gómez, de Fernández Domínguez y de Caamaño, de Juan Lora Fernández, de Juan Miguel Román y Pichirilo, del Moreno, de Otto Morales, de Amín, de André Riviere, de Ilio Capocci y Oscar Santana, de Amaury Germán y Los Palmeros y junto a decenas de hombres y mujeres del pueblo y soldados que hicieron posible la toma de esta Fortaleza. Y en esta oleada de recuerdos y el marco de este recinto, surge en mi memoria la imagen y la voz del Presidente Constitucional de la República en Armas: “ME DIO EL PUEBLO EL PODER, AL PUEBLO VENGO A DEVOLVER LO QUE LE PERTENECE”. Este acto de hoy es parte de la conmemoración del 50 aniversario de la Guerra de Abril que fue ahogada por la segunda invasión militar de Estados Unidos a nuestra tierra. Aniversario que ocurre a pocos meses de conmemorarse también un siglo de la primera invasión norteamericana. Al pensar en los acontecimientos de 1965 no puedo separarme de esta asociación y de las funestas consecuencias de ambos crímenes. Estamos en la vecindad, en el área de influencia directa de los Estados Unidos y nuestra historia reciente no puede entenderse ignorando esta realidad. La invasión de 1916 fue justificada al calor de la Primera Guerra Mundial ocupándonos, no como enemigos sino como “prevención” y este pretexto fue el marco para reordenar el poder local y la economía y ponerla a su servicio. Su herencia más notable: la Dictadura de férreo dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, 1930-1961. Desde 1916 hasta 1961, año de la muerte de Trujillo, Estados Unidos enfrentó en América Latina numerosas perturbaciones que culminarían con la victoria de la revolución cubana, hecho, que desde entonces, condicionaría todas sus políticas en la región del Caribe. De ahí que la apertura producida en el país a partir del 30 de Mayo estuviese bajo la supervisión constante de la Embajada de Estados Unidos, que ayudó a preservar, en lo esencial, la maquinaria militar trujillista de la que fueron separados únicamente, algunos esbirros y los familiares del tirano. La victoria de Juan Bosch en 1962 nutrió la esperanza de que la apertura democrática fuera posible, a pesar de estar montada sobre la herencia estructural y subjetiva del trujillismo. El derrocamiento 7 meses después del primer gobierno democrático, que Bosch encabezara, puso al desnudo la realidad de que el trujillismo aún estaba vivo y de que la oligarquía se apoyaba en sus remanentes para consolidar su dominio. La injerencia de Estados Unidos fue decisiva para la producción de estos acontecimientos, sin embargo fue también determinante para que los progresistas entendiéramos que teníamos que barrer con la herencia trujillista, si se quería instaurar en el país una real y auténtica democracia. Con la sangre de Manolo Tavárez Justo y 32 de sus compañeros se selló, dolorosamente, el propósito de que había que luchar por el Gobierno que el Pueblo se había dado y por la Constitución que ese Gobierno había establecido. De ahí en adelante todas las luchas populares estuvieron marcadas por estas demandas, paralelas a las actividades conspirativas que en los cuarteles, con un grupo de heroicos oficiales encabezaba el Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez.

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