La delincuencia y la criminalidad forman parte del diario vivir de los barrios La Ciénaga y Los Guandules, donde la combinación de policías y militares con antisociales se suman a la falta de iluminación para favorecer la comisión de actos delictivos.
A eso se añade la insalubridad, contra la que organizaciones de allí luchan de manera incansable, pero insuficiente por el cúmulo de desperdicios.
El coordinador de Desarrollo Comunitario del Comité Pro Defensa de los Derechos Barriales (Copadeba), Marcelino Moya, dijo que una de las mayores dificultades es la oscuridad en las noches.
“Muchos de nuestros muchachos que vienen de la universidad o que vienen de trabajar entre 9:00 y 10:00 de la noche, tienen que bajar escalones, calles que son un poquito hincadas y esto se convierte en caldo de cultivo para que la