Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
MANOS PEQUEÑAS.- La Ley de Partidos es una institución muy importante para dejarla en las solas manos de los políticos, según se comenta en las tertulias de élite. Igual desborda el marco legal para que sea un asunto único de legisladores. Así llega la Semana Santa. ¿Qué pasará después cuando entre al escenario la sociedad civil en todas sus vertientes e intereses? Las comisiones ya tuvieron un primer encuentro con los partidos grandes, y de entendimiento, nada, solo mala sangre. Quedó pendiente la junta con los pequeños, pero no hay dudas de que serán más insolentes. ¿Dónde, pues, la moderación? El PLD entrevé la posibilidad de que si no se puede con los partidos, que sea con la sociedad civil. En una de las fases del diálogo, o de su rompimiento, el Conep y Finjus fueron importantes. Asumieron la cuestión como propia, e incluso al alto empresariado se le vio en principio muy beligerante y a favor de la oposición. Después del natural bombazo, se replegó, y aparentemente abandonó una lucha que declaró por la institucionalidad. Alegó preocupaciones de futuro. Elecciones del 2020, por ejemplo...
LAS OBSERVACIONES.- Finjus anda con su estudio de la ley bajo el brazo y sus observaciones ganaron buena prensa. Era y sigue siendo hasta ahora la contraparte más relevante, pues no solo pone en la balanza cuestiones cruciales, sino que equilibra el fiel. Uno duda a veces que los partidos o los políticos conozcan el proyecto, pero iguales reserva respecto las sugerencias, recomendaciones o aportes de la Fundación Institucionalidad y Justicia. La Finjus fue a la Junta Central Electoral, y o muy mansa o muy tímida, puesto que no es lo mismo tratar con un particular que con un pariente. Aunque en el caso de los Castaños Guzmán (Julio César y Servio Tulio) habría que pensar en Moisés y Aaron, y no en Caín y Abel, pues los primeros fueron capaces de sacar al pueblo israelí de Egipto y encaminarlo a la Tierra Prometida, y los segundos dieron el peor ejemplo a la humanidad, matando uno al otro. Nadie sabe si lo hablan en la intimidad familiar, pero fuera bueno conocer en público las opiniones del presidente de la JCE. Sería una sana orientación a los legisladores, ya que no hay que olvidarse que el hijo de Lindbergh todavía no aparece...
EL ALTO EMPRESARIADO.- ¿Qué pensará el Conep de la Ley de Partidos ahora que los políticos hacen sus apuestas en la calle, fuera del casino? Hubo cambio de mando y más o menos de ánimo. Pedro Brache es menos político que Rafael Blanco, aunque se supone que con Rafael Paz no hay transición. El alto empresario por demás no tiene tregua, y cuando no es una cosa, es la otra. El salario es tormento de otros, pero igual participa en el debate, y sus influencias podrían ser decisivas, si se metiera de lleno en el asunto. El gobierno lo mantiene en zozobra, pues un día saca la reforma fiscal y al siguiente vuelve y la guarda. Sin embargo, hay temas que no pasa por alto. Las donaciones privadas, por ejemplo. Aunque no se entiende mucho ese afán. Con no darlas, problema resuelto. O no problema. Las primarias, reglas internas claras que acaben con el caciquismo interior y permitan fluir la democracia. Habrá que ver cómo se expresa ahora, si toma el toro por los cuernos o solo observa y comenta desde las gradas...
EL HECHO CUMPLIDO.- Lo que no puede es dejarse pasar la oportunidad y por majadería de las partes, y de los asimilados, el país no contar con una buena Ley de Partidos. La inclusión fuera lo ideal, pero ¿cómo se obliga a sectores políticos que no saben llevar la contraria y como el ocioso viven viéndose el ombligo como si fueran Buda de porcelana? Pienso en lo sucedido con la Constitución del 2010. No quisieron participar en la discusión abierta y tampoco en la aprobación, poniendo una distancia inexplicable. Ahora que es la Ley Sustantiva de la Nación buscan su amparo y cada artículo es tan sagrado como un versículo de la Biblia. La actual situación podría no ser distinta y los núcleos de la discordia darles pataletas, como niños inconformes y malcriados, y más adelante aceptar el hecho. Todo dependería si los partidos aliados ( PLD, PRD) y la sociedad civil se atreverían a tomarse ese riesgo. Experiencias más recientes refuerzan ese ánimo. La nueva Junta Central Electoral fue una realidad en medio de resabios y malos humores. Con la Ley de Partidos podría ocurrir otro tanto.