Alianzas inesperadas
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Federico Henriquez Grateraux

Hace poquísimo tiempo se ha celebrado el aniversario de la invasión a Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Esta guerra empezó en 1939 y terminó en 1945. Lucharon 70 millones de hombres; murieron 18 millones de civiles. Los rusos perdieron 27 millones de hombres; los chinos 8 millones; los alemanes 7 millones novecientos mil; los japoneses 3 millones cien mil; Yugoslavia un millón setecientos mil; Francia: 651 mil; EUA: 417 mil; Grecia: 408; Gran Bretaña: 357; Hungría dejó en los campos de batalla 70,000 hombres. Quien haya visitado las costas de Normandía y visto de cerca los “bunkers” de los alemanes, podrá comprobar que la invasión del “día D” fue una verdadera carnicería.

 

Ahora, en el año 2014, se cumple un siglo del comienzo de la Primera Guerra Mundial. Esa “primera guerra” provocó la muerte de 10 millones de soldados; de trece millones de civiles. Hubo 20 millones de heridos, 10 millones de refugiados, 5 millones de viudas, 9 millones de huérfanos. Entonces no existían las armas de que disponen hoy las grandes potencias industriales. En Hiroshima perecieron en un sólo día 78,000 personas bajo los efectos de la primera bomba atómica; y se registraron 37,000 heridos. Relaciono todas estas cifras para mostrar el horror de las guerras en el siglo XX.

Francia y Alemania pelearon en esas dos guerras mundiales y en la guerra franco-prusiana de 1870. Ayer conmemoraron la paz duradera entre sus naciones, consagrada en el Tratado del Eliseo. Asistimos actualmente a un recrudecimiento de los problemas internacionales: en Siria, en Ucrania, en Irak. No se ve claro cómo encontrarán solución esos “conflictos regionales”, como les llaman los diplomáticos. Habría que añadir los problemas monetarios creados por deudas públicas, tanto en Europa como en los Estados Unidos.

Es obvio que otra vez podrían haber guerras desoladoras, a pesar de las amargas experiencias previas. Las alianzas políticas más extrañas han tenido lugar en el mundo: austriacos y turcos, alemanes y japoneses, ingleses y rusos. Si Churchill y Stalin lograron “entenderse”, ninguna alianza es imposible. Griegos y persas, pelearon juntos en la antigüedad, a contrapelo de antecedentes y diferencias culturales. ¿Americanos y chinos, rusos y americanos, podrían ser aliados? En política todo es posible.