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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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BALAGUER VS HAITÍ

Porfavor les pido que se tomen 2 minutos de su tiempo y lean esto y compartanlo... Compatriotas.. Asi habla un estadista.. Esta fue una nota escrita por el Doctor Joaquin Balaguer en el diario de Santiago en 1927... Hay para la vida de nuestra entidad republicana, un peligro más grave en la vecindad del imperialismo haitiano que en la expansiva absorción, prodiga en acechanzas del imperialismo angloamericano. Es menos alarmante, para la salud de la República, el soplo imperialista que nos llega de Estados Unidos que el oleaje arrollador del funesto mar de Carbón que ruge, y como león encadenado, en el círculo que opone a sus sueños de expansión la inmutabilidad legal de las fronteras. Hasta ahora sólo nos ha preocupado el imperialismo angloamericano. Pero el imperialismo de Haití, irritante y ridículo, tenaz y pretencioso, conspira con mayor terquedad contra la subsistencia de nuestro edificio nacional, digno, sin duda, de más sólida y firme arquitectura. Haití como manifiestamente lo demuestran sus vinculaciones históricas con la Patria Dominicana, es una nación esencialmente imperialista. Todos los mandatarios de aquel país vecino han tenido y tienen todavía la obsesión de abatir la República con el acero de sus espadas imperiales. El sueño de la isla una e indivisible es una pesadilla que ha echado ya hondísimas raíces en el África tenebrosa de la conciencia nacional haitiana. Somos pueblos vecinos pero no pueblos hermanos. Cien codos por encima de la vecindad geográfica se levantan la disparidad de origen y los caracteres resueltamente antinómicos que nos separan en las relaciones de la cultura y en las vindicaciones de la Historia. De ahí que no creemos en la mentirosa confraternidad dominico-haitiana. En el Palacio Presidencial de Haití han habitado y habitan los peores enemigos de la viabilidad de nuestro ideal republicano. Por eso, la obra de más empeño cívico, después de la creación de la República, es y será la colonización del litoral fronterizo. Si por algo ha de pasar Horacio Vásquez con resplandores de inmortalidad al libro de la historia, es por la colonización de las fronteras. Esa es la obra más llamada a dar a nuestra nacionalidad vida imperecedera. La República está bajo la amenaza de dos imperialismos igualmente malditos: el angloxamericano y el haitiano. Contra el primero, hay que oponer las ejecutorias ejemplares de una existencia ciudadana absolutamente sujeta a los postulados y a las normas de una moral política llamada a hacer perdurar en la historia nuestra entidad republicana. Pero contra el imperialismo haitiano, lo que necesitamos es realizar una completa y científica colonización del litoral fronterizo y establecer el servicio militar obligatorio para que cada ciudadano pueda ser un baluarte desde cuyas almenas se alce la bandera de la República desplegada a todos los vientos por la grandeza del derecho armado. Que me diga alguien si hay algun desperdicio en esta nota..

Porfavor les pido que se tomen 2 minutos de su tiempo y lean esto y compartanlo...

Compatriotas.. Asi habla un estadista.. Esta fue una nota escrita por el Doctor Joaquin Balaguer en el diario de Santiago en 1927...

Hay para la vida de nuestra entidad republicana, un peligro más grave en la vecindad del imperialismo haitiano que en la expansiva absorción, prodiga en acechanzas del imperialismo angloamericano.

Es menos alarmante, para la salud de la República, el soplo imperialista que nos llega de Estados Unidos que el oleaje arrollador del funesto mar de Carbón que ruge, y como león encadenado, en el círculo que opone a sus sueños de expansión la inmutabilidad legal de las fronteras.

Hasta ahora sólo nos ha preocupado el imperialismo angloamericano. Pero el imperialismo de Haití, irritante y ridículo, tenaz y pretencioso, conspira con mayor terquedad contra la subsistencia de nuestro edificio nacional, digno, sin duda, de más sólida y firme arquitectura.

Haití como manifiestamente lo demuestran sus vinculaciones históricas con la Patria Dominicana, es una nación esencialmente imperialista. Todos los mandatarios de aquel país vecino han tenido y tienen todavía la obsesión de abatir la República con el acero de sus espadas imperiales. El sueño de la isla una e indivisible es una pesadilla que ha echado ya hondísimas raíces en el África tenebrosa de la conciencia nacional haitiana. Somos pueblos vecinos pero no pueblos hermanos. Cien codos por encima de la vecindad geográfica se levantan la disparidad de origen y los caracteres resueltamente antinómicos que nos separan en las relaciones de la cultura y en las vindicaciones de la Historia.

De ahí que no creemos en la mentirosa confraternidad dominico-haitiana. En el Palacio Presidencial de Haití han habitado y habitan los peores enemigos de la viabilidad de nuestro ideal republicano. Por eso, la obra de más empeño cívico, después de la creación de la República, es y será la colonización del litoral fronterizo.

Si por algo ha de pasar Horacio Vásquez con resplandores de inmortalidad al libro de la historia, es por la colonización de las fronteras. Esa es la obra más llamada a dar a nuestra nacionalidad vida imperecedera. La República está bajo la amenaza de dos imperialismos igualmente malditos: el angloxamericano y el haitiano. Contra el primero, hay que oponer las ejecutorias ejemplares de una existencia ciudadana absolutamente sujeta a los postulados y a las normas de una moral política llamada a hacer perdurar en la historia nuestra entidad republicana.

Pero contra el imperialismo haitiano, lo que necesitamos es realizar una completa y científica colonización del litoral fronterizo y establecer el servicio militar obligatorio para que cada ciudadano pueda ser un baluarte desde cuyas almenas se alce la bandera de la República desplegada a todos los vientos por la grandeza del derecho armado. Que me diga alguien si hay algun desperdicio en esta nota..

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