SABER MÁSACERCA DEL AUTOR
Politólogo y sociólogo
Doctor en sociología (PhD).Postgraduado en comunicación política. Funcionario de carrera por oposición del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado de España (en activo de 1986 al 2009). Ha sido profesor de sociología y ciencias políticas. Actualmente es analista político.
Aunque soy más bien socialista democrático y, por tanto, actúo como un reformista y gradualista -sin ser anti revolucionario-, creo que la óptica de ciertos mensajes que me envían algunos izquierdistas bien intencionados, que me distinguen con su aprecio, al menos epistolar, puede ser correcta en lo esencial.
Sobre todo en su preocupación porque este gobierno y quienes pretenden ser sus continuadores, no ofrecen nada válido a la gente del pueblo de este país. Pero discrepo de la idea confusa –por anti histórica- de querer igualar partidos y gobiernos muy disímiles. Como decir que el PRD y el PLD,” la misma m…. es”.
El purismo verbal, el teoricismo abstracto, y el creerse químicamente puro, es una manera de eludir el movimiento real. Hoy por hoy, lo políticamente de izquierdas es dar un pasito adelante, dándole una patada por el trasero al gobierno de la corrupción y la creciente desigualdad social y pasar página...
¡Qué lejos están algunos de aquellos maestros del socialismo y del progresismo que nos enseñaban la importancia de las alianzas más críticas!
Si el PRD lo hace mal, si vuelve a fallar, la izquierda que ustedes propugnan tendrá más posibilidades de ampliar su hegemonía. Si de verdad saben traducir en políticas sus elucubraciones mentales, sus deseos y esperanzas. Y no se enredan en sus disquisiciones metafísicas y mezquindades grupales, en nombre de un materialismo histórico el cual solo siguen en lo nominal.
Lo otro es un camino que no conduce a ninguna parte, no es hacer política, es onanismo teoricista, que a mi edad y con mis experiencias, veo como una muestra más de la connotada vocación a la búsqueda de la nada con que regala nuestros oídos cierta izquierda sin perspectivas.
Mirando hacia atrás, sin ira pero con buena memoria, ya sabemos aquello tan antiguo de “entran por la ultra izquierda y salen por la derecha”, de los que hay un rosario, o una cadena inmensa en nuestra Patria, en latinoamericana y en la izquierda mundial. Si me dieran un chele por cada super izquierdista que se ha pasado al campo adversario de manera vergonzosa e inescrupulosa, me haría millonario. ¡Tantos que me decían reformista o revisionista y hoy están a mi derecha o a mi extrema derecha!
Por tanto, no me impresionan los radicalismos verbales y los ultraizquierdistas de salón, de aula, de yipetas, de hoy día, que subvencionados desde el exterior o desde el presupuesto nacional, actúan para mantener intactos en sus dominios al Gran Corruptor y a su corporación de farsantes, negociantes y políticos venales.
De manera que hago un llamado a que mediten, reflexionen y actúen, siguiendo principios realmente progresistas de verdad, y pensando en las grandes mayorías, no en la pureza virginal de sus ideas que parece quieren preservar intactas de toda contaminación con la vida y la sociedad real.
Escribo esto manteniendo mis respetos, claro está, a los que discrepan con esta opinión, que en este grupo al que me dirijo supongo que serán muchos. Aunque, estoy casi seguro que en su fuero interior, comparten conmigo más de lo que se atreven a expresar abiertamente por la presión del grupo al que pertenecen. Pero solos, en la cabina de votación, espero que sean fieles a ellos mismos y a ese progresismo que dicen profesar.
¡Qué lejos están algunos de aquellos maestros del socialismo y del progresismo que nos enseñaban la importancia de las alianzas más críticas!