Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
IMPERIUM
ROBERT HARRIS
Aprovechando las calendas veraniegas he descubierto a Harris que, al parecer, es una celebridad en el Reino Unido como autor de best seller. “Imperium” es una magnífica novela que retrata el ascenso en la Roma republicana de Ciceron, un ciudadano de cuna humilde, hasta las más altas magistraturas del poder. La obra parece muy fiel a lo que la historia no has legado de esa época, y la mayoría de los personajes son reales.
Está escrita a modo de memorias de Tiro, un esclavo de Ciceron, que realmente existió y del que se sabe que, efectivamente, escribió sobre la vida y obra de su amo, aunque desgraciadamente estos escritos no han perdurado.
El estilo es directo y sencillo, cómodo de leer, y escrito para un amplio sector de público. Describe los entresijos del poder, la sucia lucha entre bastidores de los políticos que establecen alianzas y pactos que rompen o no conforme sus intereses se inclinan a uno u otro lado. Dice Ciceron –en palabras de Harris- que la política es un oficio para triunfar, lo demás son meros instrumentos.
A pesar de ser una novela, este libro nos muestra de forma acertada como fueron los últimos años de la República, cuando grande
s caudillos militares como Pompeyo amenazaban el orden político establecido con sus ansias de poder, y apareciendo, aún tímidamente, la figura de Julio Cesar que se convertiría en el primer Emperador.
Puestos a buscarle fallos, pues también hay que meter el dedo en la llaga, se echa de menos algo de profundidad en cuanto a la vida cotidiana de los romanos. Creo que a Harris le falta bajarse a la calle y decirnos, por ejemplo, algo de cómo y qué comían los romanos, que se rumoreaba por las calles y cuales eran los problemas del día a día. Faltan estas pinceladas de realismo que terminen de dar al libro un poco más de verosimilitud y credibilidad.
A pesar de esto es un gran libro, recomendable, y que me ha dejado ganas de buscar otra obra de su autor, por ejemplo “Pompeya”, que tiene buena pinta
(aunque ya sabemos el final).