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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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DANILO MEDINA "DISCURSO" 1era parte

danilo3.jpg

 

Danilo Medina establece linea programática su gestión 4 años Gobierno inició este 16 agosto

 

El presidente Danilo Medina inicia su gestión de gobierno pronunciando un extenso discurso ante la Asamblea Nacional. A su lado, el presidente saliente, doctor Leonel Fernández Reyna.

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional

Reinaldo Pared Pérez, 

Señor Ex-Presidente

Dr. Leonel Fernández,

 

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Honduras,

Don  Porfirio Lobo Sosa;

 

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Haití,

Don  Michel Martelly;

 

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Panamá, 

Don Ricardo Martinelli;

 

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Colombia,

Don  Juan Manuel Santos; 

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Surinam,

Don  Desire Delano Bouterse; 

Su Alteza Real Príncipe de Asturias,

Felipe de Borbón; 

Excelentísimo Señor Primer Ministro de la República de Haití 

Don Laurent Lamothe 

Excelentísimo Señor Primer Ministro de Curazao 

Don Gerrit Francisco Schotte

 

Honorable Señor Vicepresidente de la República Taiwán,

Dr. Wu Den Yih;

 

Honorable Señora Primera Vicepresidenta de la República de Perú,

Marisol Espinoza Cruz;

 

Honorable Señor Vicepresidente de la República Costa Rica,

Don Alfio Piva Mesén

 

Honorable Señor Vicepresidente del Consejo de Estado de la República de Cuba,

Don Esteban Lazo Hernández 

Honorable Señora Vice Primer Ministra de Georgia,

Eka Tkeshelashvili 

Honorable Señor Gobernador de Puerto Rico,

Don Luis Fortuño; 

Excelentísimo Señor Secretario General de la Organización de Estados Americanos,

Don  José Miguel Insulza; 

Excelentísimo Señor Secretario General Iberoamericano,

Don Enrique Iglesias;

 

Honorable Señor Secretario General de la Integración Centroamericana,

Dr. Juan Daniel Alemán;

 

Su Excelencia Reverendísima 

Arzobispo Luigi Blanco

 

Enviado Extraordinario en Misión Especial de Su Santidad Benedicto XVI;

Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Joseph Wenseslowsky; 

Nuncio Apostólico de su Santidad; 

 

Excelentísimos Señores y Señoras Jefes de las Misiones Especiales y de Organismos Internacionales; Miembros del Cuerpo Diplomático y Consular acreditados en el país.

 

Invitados Especiales 

Excelentísima  Señora Vicepresidenta de la República,

Dra. Margarita Cedeño de Fernández; 

Su Eminencia Reverendísima  Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo y Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano 

Monseñor  Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez;  

Honorable Señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia,

Dr. Mariano Germán Mejía; 

Honorable Señor Presidente del Tribunal Constitucional,

Dr. Milton Ray Guevara; 

Honorable Señor Presidente de la Junta Central Electoral,

Dr. Roberto Rosario Márquez; 

Honorable Señor Presidente del Tribunal Superior Electoral

Dr. Mariano Rodríguez 

Honorable Señora Presidenta de la Cámara de Cuentas,

Licelott Marte de Barrios; 

Honorable Señor Presidente de la Cámara de Diputados y Vicepresidente de la  Asamblea Nacional, Lic. Abel Martínez Durán Honorables Señores Senadores y Diputados, Miembros de la Asamblea Nacional.  

Excelentísima Señora Primera Dama de la República,

Cándida Montilla de Medina; 

Mi Padre,

Don Juan Pablo Medina 

Altos Funcionarios Civiles y Militares,  

Señoras y Señores  

Estoy aquí, de pie, ante Dios, ante mi pueblo, ante los representantes de la democracia dominicana y ante la comunidad internacional para decirles que no puedo imaginar un mayor honor que haber sido elegido presidente de mi país. Y para decirles, también, que no hay compromiso más trascendente para un hombre público que el de jurar defender y dignificar su patria y su gente, bajo cualquier circunstancia, ante cualquier desafío. Por eso, con el corazón lleno de júbilo y el alma llena de coraje y firmeza, que me comprometo a entregar lo mejor de mí para lograr el mayor bienestar para mi pueblo y la mayor grandeza de mi Patria. Hoy, más que nunca, dejo de pensar y sentir como un individuo para pensar y sentir como un colectivo. 

Hoy, cambio mi alma de individuo por el alma colectiva de mi pueblo; hago de mi cuerpo una extensión del cuerpo de la República y siento en mi sangre su energía vibrante, indivisible e indestructible.Por eso es importante primero inclinarme humildemente, agradecido ante Dios. Pedirle que me mantenga siempre en el camino de la justicia, del amor, de la humildad, de la compasión y del equilibrio. Pedirle que nunca me deje llevar por la soberbia, el odio, la frialdad, la insensibilidad, la vanidad, la arrogancia y la prepotencia. Agradecer, también, a mis padres, a mi esposa y mis hijas, porque ellos supieron comprender y acompañar los sueños y las luchas de este servidor.  

Agradecer a mi partido, que creyó en mí, me acompañó y trabajó sin descanso para que yo estuviera aquí. Agradecer también a los partidos aliados y el Sector Externo. 

Y, por supuesto, mi agradecimiento es infinito hacia mi pueblo querido, que creyó en mi mensaje, me acompañó por las calles y, finalmente, me eligió como presidente de todos, absolutamente de todos los dominicanos y dominicanas. 

A todos les digo, bien alto y bien fuerte, para que se escuche: Me entregaré por entero, trabajaré sin descanso, seré un presidente de todas las horas, seré un servidor de ustedes en cuerpo y en alma.Quiero que mis primeras palabras sean estas: 

 

¡Lograremos, sin miedo y sin descanso, lo que soñamos! 

 

Superaremos las dificultades que se presenten. Haremos una República Dominicana más grande y más respetada en el mundo. 

¡Seremos una nación más unida!  

¡Entregaremos a nuestros hijos un país aún mejor que el que nosotros hemos recibido! 

El amor a la Patria, que late en todos nuestros corazones, lo transformaremos en el amor de los Hechos.  

Dominicanos y Dominicanas: 

¡Ha llegado el momento!¡Manos a la obra!  

¡Manos a la obra, sin descanso, sin mezquindades y sin reservas!  

Yo sé que este es el sueño íntimo e insobornable de todos los dominicanos; tanto de los que me honraron con su voto, como de aquellos que eligieron otras opciones. Así que, compatriotas, tenemos el éxito asegurado porque todos estaremos unidos en esta tarea. Esta es una hora solemne, porque la transición pacífica de un Presidente a otro, ambos electos por la voluntad popular libremente expresada, es una conquista de nuestro pueblo. Hoy renovamos esa conquista, reconocida por todos los sectores de nuestra sociedad y por la comunidad internacional, ante la más calificada representación de nuestra ciudadanía, reunida en esta Asamblea Nacional. Esto constituye una inequívoca manifestación de la  madurez democrática alcanzada y de nuestra convicción de que la soberanía reside en el pueblo. Solo la voluntad popular ha de instaurar regímenes y gobernantes legítimos en el suelo de nuestra patria. Pero nada surge de la nada. Tenemos sólidas bases arraigadas en lo más profundo de nuestra historia. El 16 de agosto del año 1863, con el acto que conocemos como el Grito de Capotillo, patriotas constituidos en un ejército con limitados medios, descrito como harapiento por Pedro Bonó dieron inicio a la épica jornada de la Guerra de La Restauración. Una lucha, que el profesor Juan Bosch calificó como “la página más notable de la historia dominicana”, y que culminó en 1865, con el retiro de las autoridades coloniales de la isla, restableciendo nuestra independencia. Ellos son los padres de nuestra democracia, porque sin independencia y libertad no existe nada.  

Sin independencia no hay Patria. Hemos conocido el salvajismo de la tiranía y la pesadilla de la represión. Hemos mordido el fruto amargo de la opresión, que nos privó de todos los derechos, de todos los bienes, de todas las ilusiones y de todas las esperanzas. Pero, cada vez que el porvenir de la República, o de nuestro pueblo, se ha visto ensombrecido, el Grito de Capotillo ha vuelto a resucitar. Gracias a Dios ya no tenemos más caudillos, ni patrones, ni amos. Tenemos, una República Dominicana refundada sobre bases más sólidas y un pueblo maduro, con líderes políticos que han sabido construir más y más democracia. En esta solemne ocasión, permítanme rendir algunos homenajes de admiración y respeto: Como no podía ser de otro modo, hoy quiero pronunciar en alto el nombre de quien fue nuestro maestro: Juan Bosch.  

Líder e inspiración fundamental de nuestra democracia contemporánea, paradigma de liderazgo ético y moral, luchador incansable por liberar a nuestra patria del atraso, la miseria y la desigualdad social. La Historia de los pueblos y de las naciones se construye con grandes ejemplos. Seres humanos que sobrevuelan la realidad con una mirada única para desbordarse en pensamiento, acción y entrega. Juan Bosch, mi maestro y el de muchos dominicanos y dominicanas, es sin duda, uno de ellos. Don Juan: usted ya no es un nombre en la historia dominicana. Es el aire, el agua y la tierra de la patria.  

Quiero que sepa que sus esfuerzos no han sido en vano y que este su discípulo será un gobernante digno de su memoria. A través de Don Juan, reconozco y rindo homenaje también a todos los líderes de nuestra historia, antigua y reciente, que han aportado sus luchas, esfuerzos y sacrificios, para fortalecer la conciencia ciudadana, la organización y participación social. Aquellos, que con sacrificio han luchado por la defensa de nuestra soberanía, y la conquista de los derechos y libertades públicas, que hoy disfrutamos. La memoria y el ejemplo de los héroes y mártires de nuestras conquistas democráticas, estarán siempre presentes en nuestros actos de gobierno.  Y entre esos líderes, no puedo dejar de destacar, especialmente, a nuestro Presidente saliente, Dr. Leonel Fernández. Nosotros cosecharemos su siembra, porque grandes han sido los avances alcanzados, compañero Leonel, bajo su mandato, grandes reformas y transformaciones se han realizado. Sobre esas bases construiremos. Ahora, nuestro deber es mirar hacia adelante, encontrar nuevos caminos, fortalecer lo que nos deja de positivo su gestión, enmendar lo que aún no está bien y, sobre todo, asumir con audacia los desafíos, es decir, hacer lo que nunca se ha hecho. 

Señoras y Señores, 

Yo no hice una campaña electoral vacía, no vine aquí movido por el ansia de poder, sino por el compromiso inquebrantable de servirle a mí pueblo. Por eso, aproveché la campaña electoral para poner en el debate nacional los temas clave para el crecimiento del país. Recorrí varias veces el territorio nacional para transmitir mi propuesta programática, casa por casa, para decirles exactamente lo que haría como Presidente. Ustedes abrieron de par en par las puertas de sus casas para escucharme. Los convoqué como candidato, y ahora los convoco como presidente, para que luchemos por cosas muy concretas: - Para disminuir, de forma contundente e irreversible, la pobreza absoluta en nuestro país. 

- Para acabar con el analfabetismo. 

- Para disminuir la desigualdad entre las personas y las regiones. 

- Para implantar un nuevo modelo de desarrollo, que tenga como base, más oportunidades, más innovación, menos burocracia y más defensa ambiental. 

- Para mejorar nuestra educación, nuestra salud y nuestra seguridad ciudadana. 

- Para construir un país más moderno, libre, justo e independiente, con democracia plena, con instituciones sólidas, defensa de los derechos humanos y absoluta libertad de expresión.

- Para construir un país ético y transparente, basado en la meritocracia y en el combate implacable y vigoroso, a todas las formas de impunidad. Ese es el noble apretón de manos que compartí con todos los dominicanos y dominicanas. Ese es el compromiso que hoy juro solemnemente honrar durante los próximos 4 años. Se lo dije muchas veces: Juntos comenzamos a construir este sueño que parecía imposible, y juntos, desde hoy y durante los próximos cuatro años, vamos a hacerlo realidad. Sepan, estén seguros hoy, en el solemne día en que soy ungido presidente, que trabajaré incansablemente para cumplir y hacer cumplir mi propuesta programática. Aquello que les dije en las calles es lo que haré desde mi primer día en el Palacio Nacional. Tienen mi palabra de que así será. Dominicanos y Dominicanas; Honorables Miembros de la Asamblea Nacional, Al juramentarme como Presidente, soy consciente de las dificultades y riesgos, que vive actualmente nuestro planeta. Sé que la situación económica nacional e internacional amerita grandes esfuerzos de cambio; que la ciudadanía está impaciente, por los beneficios que la democracia, no siempre, ha sido capaz de hacerles conocer y disfrutar. Pero también, sabemos del enorme potencial de nuestro país. Conozco de lo que somos capaces. Sé bien, que no hay obstáculo que no pueda ser superado cuando nos unimos y empujamos juntos una agenda común. Podemos ser alegremente optimistas. 

Hoy, como Presidente, les convoco a trabajar juntos, todos y todas, sin exclusión alguna, de índole política, religiosa, étnica o social, para sentar las bases de un nuevo modelo de desarrollo que nos asegure que continuará creciendo la prosperidad, al mismo tiempo que se reducen las desigualdades, la pobreza, la exclusión social y  mejora de la calidad de vida de toda la ciudadanía. 

Los invito a trabajar juntos para continuar lo que está bien, corregir lo que está mal, y sobre todo para atrevernos a hacer lo que nunca se ha hecho. Hoy tenemos los instrumentos para lograrlo: Por un lado, la Constitución de la República, proclamada en enero del 2010, un marco común, actualizado, que nos define como un Estado Social y de Derecho. Por el otro, la Estrategia Nacional de Desarrollo, cuyo horizonte temporal es el año 2030. En ella tenemos una perspectiva de mediano y largo plazo para actuar en el presente. Con metas claras y consensuadas, con lineamientos estratégicos, que enmarcan la gestión pública y privada. Afirmo entonces que, arropado por nuestra Carta Magna y por la Estrategia Nacional de Desarrollo, nuestro Programa de Gobierno será la hoja de ruta, que nos guiará por los próximos 4 años, que nos encaminará a hacer realidad la visión de país que hemos consensuado y que fue refrendada por el voto de nuestro pueblo. 

Amigos y Amigas, 

La experiencia contemporánea muestra que los países cuya economía ha crecido de forma más rápida, justa y equilibrada, fueron aquellos que probaron que la mejor política de desarrollo es el combate frontal contra la pobreza, ampliando, fortaleciendo y defendiendo el nivel de vida de las clases medias. Nuestra principal prioridad será, por un lado, disminuir considerablemente la pobreza absoluta en nuestro país. Y por otro, disminuir la gran desigualdad social. Y lo haremos. porque incorporar los más necesitados a la economía y a las políticas públicas, como también, incrementar y defender a las clases medias, no es solo algo moralmente correcto. Es, también, políticamente indispensable y económicamente acertado. En este solemne momento en que asumo mi responsabilidad como Presidente de todos los dominicanos y dominicanas, llamo a todos los sectores de nuestra sociedad a concertar un Gran Pacto Social para que en los próximos 4 años logremos sacar de la pobreza a un millón y medio de personas y engrosar las clases medias, para generar 400,000 nuevos puestos de trabajo dignos y  mantener un crecimiento del PIB  de, por lo menos, 4.5% promedio anual. Este Pacto Social deberá sustentarse, a su vez, en por lo menos tres pactos específicos, dando cumplimiento a lo establecido en la Estrategia Nacional de Desarrollo: 

- En primer lugar, un Pacto fiscal.  

- En segundo lugar, un Pacto por la educación, para hacer posible un sistema educativo incluyente y con calidad.  

-Y, en tercer lugar, un Pacto por la electricidad, que facilite una reforma integral en el sector y la superación de la tragedia de deficiencias, que afecta nuestra economía y la calidad de vida de nuestras familias. 

Amigos y Amigas, 

Sin educación, no hay verdadera libertad. 

Sin un servicio eléctrico continuo, eficiente y de calidad no hay competitividad productiva y nuestras posibilidades de crecimiento se ven seriamente comprometidas. Y sin un sistema tributario justo, transparente y sostenible no podremos alcanzar nuestros planes de desarrollo y justicia social. Por tanto, pueden ustedes ver con claridad, que hemos venido a tomar con decisión los temas fundamentales de nuestra querida Patria. A nombrarlos con todas las letras y a trabajar decidida e incansablemente para resolverlos. ¡Tienen mi palabra de que así será! Me propongo a convocar, durante mis primeras semanas de gobierno, a todos los sectores nacionales para que, juntos, acordemos soluciones definitivas a los problemas que vienen deteriorando la calidad de vida y limitando nuestro potencial de desarrollo e inclusión social. Con este loable fin, reactivaremos el Consejo Económico y Social y convocaremos a todos los sectores interesados de la sociedad a participar activamente en este gran esfuerzo de concertación. Sin embargo, no haremos una convocatoria como ésta, sin antes dar ejemplos ante toda la sociedad.  

Queremos entusiasmar, queremos motivar, queremos comprometer a todos los sectores y eso sólo será posible si mostramos decisión y voluntad de cambio sobre las prácticas del Estado. En la familia, en las relaciones humanas y en la política el ejemplo es el acta de fe fundamental. Yo que siempre he sido un jefe de familia amantísimo, pero exigente, seré un jefe de estado firme, austero, pero amoroso. Amoroso con los buenos, los honestos y los humildes. 

Implacable con los deshonestos, los oportunistas, y los soberbios. Yo les aseguro, que desde la Presidencia de la República, garantizaremos la transparencia, elevaremos la calidad del gasto público y avanzaremos firmemente, hacia una gestión pública austera, cada vez más profesional y efectiva. Pactaremos con la sociedad, una reforma fiscal integral, que asegure elevar la calidad del gasto y, a la vez, garantice la disponibilidad de recursos, para impulsar las tareas del desarrollo. No hay misterios en estas cuestiones. Vuelvo a repetir: el ejemplo organiza la energía social y activa el compromiso de los ciudadanos. El ejemplo consolida la íntima conciencia social y alerta a los deshonestos y venales de que no existen actos sin consecuencias. Nuestro gobierno será intolerante con actos de deshonestidad o de despilfarro de los recursos. Fortaleceremos los instrumentos institucionales para su prevención, corrección y sanción. Desarrollaremos un sistema de consecuencias que reconozca a quienes cumplan meritoriamente con sus deberes, pero que sancione de manera ejemplar a quienes puedan traicionar la confianza de la ciudadanía en el manejo de fondos públicos. Aplicaremos un enfoque integral y aseguraremos una gestión coherente y claramente direccionada, que articule las políticas sociales y las económicas, con una gestión pública eficiente, transparente y honesta. 

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