Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
El eslogan del candidato oficialista mueve a risas. “El mejor cambio, el cambio seguro”. No se cambia con lo mismo, y lo mismo es lo que medra a su alrededor, esto es, la Primera Dama, Francisco Javier, Víctor Díaz, Melanio Paredes, Alma Fernández, Félix Bautista, Euclides Gutiérrez, en fin, los mandamás de esta administración decadente. Más aún, si nuestros pobres son cada vez menos pobres, como asegura el gobierno, si este país no es un campo de Agramante, si es “pa’lante que vamos”, ¿por qué Danilo quiere operar un viraje y cambiar las cosas? ¿Por qué no se apega al recetario de desarrollo que Leonel Fernández ha aplicado para convertir a Santo Domingo en “Nueva York chiquito”?
Se cambia lo que está mal o lo que no sirve. Es un contrasentido negar que estos 48 mil kilómetros cuadrados de tierra sirvan de asiento a un pueblo pobre y pretender terciarse la banda tricolor con la garganta enronquecida de gritar que se es el candidato del “verdadero cambio”. Aspirar la realización de cambios de la mano de quienes el rumor público sindica haberse enriquecido desde encumbradas posiciones públicas, es también para echarse a reír.
Reconozco que Danilo no es responsable de este desbarajuste económico que ha fermentado en delincuencia. Sin embargo, quienes lo acompañan son los artífices de esta horrorosa experiencia gubernativa, y apostaría cualquier cosa a que las mediocridades y torpezas acumuladas en 8 años le asestarán un golpe demoledor a sus aspiraciones presidenciales. En verdad, los que corren son días de calamidades, de desaliento, de inseguridad, de desempleo, de mordientes privaciones económicas. Necesitamos un cambio, un gobierno que invierta más en la gente, una democracia de verdad, respaldada por hombres de buenas intenciones, provistos de conciencias limpias. Y nada de eso puede ofrecérnoslo el candidato del PLD.