Los acuerdos de libre comercio EPA y DR-Cafta no son comparables
Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
Los acuerdos de libre comercio EPA y DR-Cafta no son comparables
Hace unas semanas el Director General de Aduanas (DGA), Rafael Camilo, publicó un artículo en este prestigioso diario en el que planteaba las diferencias de gobernar entre Hipólito Mejía y el PRD y el gobierno de Leonel Fernández y del PLD a partir de la comparación de los resultados de las negociaciones de dos importantes acuerdos comerciales: El DR-Cafta y el Acuerdo de Asociación Económica, EPA.
Planteaba que las negociaciones del DR-Cafta por Mejía fueron improvisadas, logró poco para los productores nacionales pues ya recibían un trato arancelario preferencial al mercado de los Estados Unidos y que ya se contaba con un tratado comercial con Centroamérica. Por el otro lado, afirmaba que en el EPA, negociado por el gobierno del PLD, a diferencia del DR-Cafta, se logró proteger y promover los intereses de las industrias nacionales, con lista de exclusión y plazos de desgravación de 25 años para productos sensibles.
A cualquiera la conclusión del Camilo le parecería lógica. Sin embargo, es solo una muestra más de la arrogancia de los miembros de este Gobierno que entienden que ellos son los únicos que “conceptualizan” y se creen propietarios de la verdad absoluta. Aunque también se podría interpretar como un ejercicio de ignorancia de Camilo.
En cualquier caso, comparar ambos acuerdos es, simplemente, tergiversar los hechos.
Por un lado, la decisión de firmar el DR-Cafta se tomó porque Centroamérica, principal competidor de República Dominicana en el mercado de EUA, estaba cerrando una negociación que le garantizaba un acceso permanente e ilimitado a ese mercado.
Sin embargo, Mejía supo defender el interés nacional en Washington y logró que aceptara nuestra adhesión Acuerdo regional. Es innegable que las negociaciones fueron breves y aceleradas. pero l La decisión y ejecución fueron una muestra del decidido liderazgo político del Presidente Mejía. Con el DR-Cafta se aseguró el acceso permanente al mercado del mayor socio comercial del país.
Ahora bien, como consecuencia del DR-Cafta el Estado Dominicano tuvo que iniciar un proceso de reformas institucionales, incluyendo a la DGA, con vistas a transparentar y facilitar el comercio exterior. Gracias a la obligatoriedad de esos compromisos hoy tenemos una aduana más eficiente y transparente, lo que se duda lo hubiese realizado el PLD por iniciativa propia.
Lo que ha afectado realmente los intereses de los productores nacionales, particularmente en el sector agropecuario, es el otorgamiento parcializado y festinado de licencias de importación para aquellos bienes que están protegidos por cuotas bajo el DR-Cafta. Ha sido denunciado en más de una ocasión cómo el Ministerio de Agricultura ha festinado este proceso para beneficiar exclusivamente a allegados políticos y funcionarios del propio gobierno.
Además, Camilo parece desconocer que un acuerdo de libre comercio es solo una herramienta de política comercial. Sin una estrategia no hay TLC que valga y es aquí precisamente que el PLD le ha fallado groseramente al país.
En cuanto al EPA firmado con la Unión Europea (UE) es risible la intención de Camilo de conceder al PLD los logros obtenidos en esa negociación. Si bien es cierto que los niveles de protección obtenidos en dicho acuerdo fueron mayores, ello no fue gracias a la negociación de los técnicos del Gobierno, sino única y exclusivamente al hecho de que fue una negociación regional en la cual la República Dominicana estuvo junto a los países de la Comunidad del Caribe. los cuales son de menor desarrollo relativo.
Por otro lado, el EPA era un compromiso derivado del Acuerdo de Cotonú firmado en el 2000. Es decir, que se sabía con suficiente antelación sobre la necesidad de lograr un acuerdo antes del 2008. La negociación fue colegiada y el papel de la mayoría de los negociadores dominicanos fue pasivo. El Canciller dominicano ni siquiera asistió a ninguna de las múltiples negociaciones que se realizaron.
Eso sí, el mayor interés de la Cancillería fue lograr acceso a la cuota azucarera en el mercado europeo y es cuestionable que se lograra a cambio de garantizarle a la UE y a algunas empresas nacionales el mantenimiento del régimen comercial que rige la importación de leche y que se traduce en un lucrativo monopolio condenando a la desnutrición a cientos de miles de niños mientras que por el otro, impide el desarrollo de una mayor rentabilidad de los ganaderos nacionales.