Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
14 Marzo 2012, 9:25 PM
El ideal de democracia está arraigado en el sentir y pensar de la gente
Escrito por: TEOFILO QUICO TABAR (tabasa1@hotmail.com)
En su tratado sobre La República, Platón define el sentido de la democracia como el poder del pueblo. La democracia ha estado presente como ideal o de forma teórica en casi todos los cambios políticos, desde el Ágora ateniense pasando por el Senado romano y por las formas de gobierno de las ciudades del Renacimiento, hasta la Constitución de los Estados Unidos, la Revolución Francesa, las guerras de independencia en los países latinoamericanos e incluso en el modelo de Revolución Proletaria de Rusia y hasta en la cubana.
Sin embargo, la democracia parece ser como la definió alguien: “Un blanco móvil”. Algo que se logra en un momento histórico, pero que se aleja o se mueve día a día y tiene que volverse a lograr permanentemente.
¿Donde está entonces el poder del pueblo? Porque el solo hecho de que en nuestros países se da la posibilidad de elegir a los gobernantes e incluso los representantes en las cámaras legislativas y de los ayuntamientos de acuerdo con las reglamentaciones constitucionales, no quiere decir que se ha logrado un ejercicio real y eficiente de la democracia, porque el verdadero ejercicio de la democracia implica también una permanente participación del pueblo, entendida como la posibilidad de acceder a los bienes y servicios y a decidir sobre los temas más importantes que les afectan.
Aún así, el ideal de democracia está arraigado en el sentir y pensar de la gente, y aunque a veces no nos damos cuenta, existe vocación hacia la libertad y una gran capacidad de vivir y ejercitar la democracia, que se manifiesta en todo momento pero principalmente en situaciones de dificultad o durante los procesos electorales. Por eso debemos sentirnos altamente satisfechos con la participación popular y las manifestaciones de la gente en este proceso.
Sin embargo, a pesar de esas manifestaciones democráticas expresadas por la gente, hay actitudes que motivan a preocupación de algunos sectores y que poco a poco se expande en la población, referente a la posibilidad de que la permanencia de un partido en el poder por largo tiempo se convierta en un elemento que limite la democracia y la participación activa y libre de la sociedad; además de la concentración de poder, por el uso de los recursos del Estado en actividades proselitistas o personales.
La respuesta a esto está determinada por esa participación popular y consciente de la ciudadanía en el proceso, porque la democracia se construye diariamente y a cada instante. Se hace cuando la gente reclama seguridad y exige sus derechos; lucha contra cualquier abuso. Cuando pide mejoría en los servicios públicos; mayor presupuesto para educación; respeto e igualdad de género, en fin, cuando muestra deseos de cambios y superación.
Un pueblo que actúa así merece tener el verdadero poder, es decir, ejercer la democracia a cabalidad mediante el voto para darse el cambio de gobierno deseado, y de ahí, iniciar un proceso activo hasta lograr una vida más digna y humana.