Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
9 Marzo 2012, 10:17 PM
Los iconos de la cultura universal van siendo relegados a un rincón
Escrito por: FABIO R. HERRERA-MINIÑO
El siglo XXI nos ha sumergido de forma vertiginosa en un abismo, que las palabras han ido perdiendo el sentido de la comunicación eficaz que tanta lucidez le dieron a la humanidad, desde que Cervantes escribiera su Quijote y Shakespeare su Hamlet.
Los iconos de la cultura universal, que le dieron tanto valor a la interacción de los humanos, van siendo relegados a un rincón, como si fueran simples cascarones, en donde su recuerdo perdura en miles de seres humanos, que sensibles a sus valores, se van quedando aislados ante el empuje de nuevas consideraciones para la comunicación.
No es un secreto para nadie que nos estamos convirtiendo en una sociedad de mudos y perturbados por la chabacanería de los nuevos valores; nos imponen valores culturales que buscan precipitarnos en una mezcla de modernidad de los medios electrónicos y de la simpleza de tildar a los dominicanos que no saben conceptualizar.
Pero el fenómeno no es exclusivo de Dominicana, sino que se extiende por todas partes, manifestándose en los tipos de dirigentes nacionales que imponen su impronta del clientelismo, mediocridad e ignorancia. Eso es lo que atrae a los pueblos, sumergiéndolos en un tipo de mundo irreal, que solo beneficia a los que pueden manipular el sentir y aspiraciones de los humanos.
Los modernos sistemas de comunicación personal, que nos lleva a estar en contacto en cualquier rincón del mundo, nos empujan con suma rapidez hacia las palabras que se conviertan en puros cascarones vacíos de sus valores originales. Solo hay que ver cuando se reúnen tres o más personas, supuestamente para conversar, ir a un restaurant, un cine o una fiesta para verlos sumergidos con pasión y rápida manipulación de sus dedos en el diminuto teclado de sus BlackBerry. Así el compartir es simple retórica.
¿Estamos en los umbrales de una nueva sociedad de la impersonalidad? Podría ser. Aun cuando el atributo humano y divino de la comunicación desfallezca, de seguro que no sucumbirá ante el empuje actual de la electrónica y las redes sociales, tan útiles y populares, que permiten conocer de cómo se desempeña cada persona, en su afán de estar a la moda, pudieran revertir la tendencia actual, y en pocos años se caería en cuenta de la necesidad de una inter- actuación que ahora está agonizando desde el mismo seno de la familia hasta el mundo empresarial; ahora todo es en base a una clave o código de barras.
Las palabras se las está llevando el viento y son muchos que pronostican que la palabra escrita y plasmada en libros, revistas y periódicos va a desaparecer, para quedarnos con esas tabletas modernas de comunicación o las laptop, que si bien facilitan el trabajo, nos empujan hacia un rincón de la impersonalidad.
Cervantes o Shakespeare sembraron una simiente que modificó el pensamiento, y desde aquellos comienzos, el enriquecimiento de la palabra fue tal que su impacto universal se proyectó durante la mayor parte del siglo XX como el motor de las relaciones y que fueron responsables de la integración de los humanos; ahora empujan el cascarón de las palabras hacia un rincón, para poder cretinizar a las poblaciones con nuevos valores culturales en donde un Mozart, un Mark Twain, un Ortega y Gasset o un Pedro Mir no tengan cabida.