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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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EL PROBLEMA NO ES NURIA...

 

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18 Abril 2012, 10:36 PM
Nuria, el autoritarismo y la verdad
El problema no es Nuria Piera, sino el autoritarismo y la verdad
Escrito por: ANDRÉS L. MATEO

El primer prestigio del autoritarismo es la fuerza.  Quienes hemos estudiado la cosmogonía trujillista advertimos de inmediato que todos los actos partían de la voluntad del Dios. Trujillo era resuelto, infatigable, privilegiado en asestar el primer golpe. El autoritarismo sabe que su efluvio pacificador brota de la violencia, por eso impone el acto.

Ilustrémoslo con la rueda de prensa que dio el PLD para defender a Félix Bautista, su secretario de organización; y con el ridículo argumento de la trama contra el gobierno haitiano. En ambos casos, lo que se pretendía era rehuir a las evidencias documentadas de corrupción presentadas por la comunicadora Nuria Piera.

Como el habla del autoritarismo es un hecho de fuerza, cuenta, sobre todo, con dos factores: el tiempo y la arraigada tradición autoritaria de nuestro país. Reynaldo Pared Pérez manoteando con su prepotencia ante las cámaras trataba de conjurar con el miedo un momento de perturbación ciudadana, y ganar tiempo, porque como en el mundo de hoy un acontecimiento sucede a otro, en pocos días lo que la gente demandará será la tranquilidad. Este revestimiento, pensaban ellos,  terminaría por acallar la perturbación social, no se hablaría más del caso Félix Bautista.

El otro recurso echa manos de la recurrencia histórica, y es diabólicamente inmoral, cosa que hoy día, en la práctica política no tiene la menor importancia. Cuenta con el hecho de que la corrupción es una historia común de nuestra vida republicana, y que a la larga la perturbación ciudadana se convertirá en una decepción matemática. Suma una más.  Apenas otro recuerdo ingrato del robo público, tan común en la historia nacional. 

Tal y como propicia la construcción perpetua de su verdad histórica, el autoritarismo ha vuelto a aparecer en la República Dominicana, visiblemente sustentado en  el cinismo oficial de manejarse con un lenguaje democrático y una práctica dictatorial, sin importarle a esos “honorables” representantes (en la rueda de prensa estaba también el “honorable” Abel Martínez) que Félix Bautista es un turpén que fuma bajo el agua y no se le apaga el cigarro, y es capaz de sacarle la herradura a un caballo corriendo.

En cualquier otro país del mundo medianamente institucionalizado, lo que correspondía hacer a las autoridades era iniciar un juicio político al legislador, y nombrar un fiscal especial que investigara con toda libertad la documentación aportada. Pero en la República Dominicana hay una audacia permitida que lo valida todo, y los partidos tienen un juego de finalidades subalternas en la que lo que importa es el poder. Por eso, lo pecaminoso no es hacer las cosas, sino denunciarlas. Por eso optan por matar al mensajero, en vez de interpretar el mensaje.

El problema, sin embargo, no es Nuria Piera, sino el autoritarismo y la verdad. Lo que la periodista denunció, con base documental amplia, es una organización delictiva empotrada en el centro mismo del Estado, de proporciones desconocidas. Yo les pido a mis lectores que revisen cuidadosamente los documentos publicados, y se podrán dar cuenta de inmediato el por qué Félix Bautista buscó la senaduría,  por qué de su inmensa fortuna,  y el por qué su partido saltó de inmediato a poner en circulación  una tesis tan ridícula y peregrina como la del golpe de Estado en Haití.

El autoritarismo es una mueca dolorosa y grotesca  de más de ciento sesenta años de vida republicana, y lo que los peledeístas han dado a entender ante la denuncia de Nuria Piera es que el poder no tiene ninguna otra posibilidad de cambiar de naturaleza. Que eso  es lo lógico, lo natural. Y que como han concentrado un poder judicial sumiso y obsecuente y un parlamento mudo y envilecido, tienen patente de corso para la depredación del erario. ¿Alguien puede creer que esa Cámara de Diputados o ese Senado sea capaz de encausar a Félix Bautista? ¿Ese Senado, prohijador del “barrilito”, puede someterlo a juicio? ¿Hay un tribunal capaz de condenarlo?

Nuria lo que le puso ante sus rostros fue un espejo, y tienen miedo mirarse en él. Han pretendido atemorizar  huyendo de sus propios fantasmas. Pero Nuria no está sola, la acompaña un pueblo indignado, esquilmado, frustrado. La acompaña el hastío, la rabia colectiva de ver un país encanallecido. ¡Oh, Dios!

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