Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
| |
| Emmanuel Esquea Guerrero |
Puntos de vista 21 Octubre 2012
Emmanuel Esquea Guerrero
El triunfo de la ética
Me contó mi madre que lo conoció cuando, teniendo yo apenas un año, se fue a vivir con mi abuela paterna debido a que mi padre era marino y navegaba en ese entonces en un guardacostas. Aunque su familia vivía en Sánchez, donde había nacido, en esa época ejercía las funciones de juez de instrucción de Samaná (ya había sido juez de paz en Bonao) y vivía en el hotelito que en ese entonces tenía mi abuela.
Luego él siguió su carrera de magistrado en diferentes localidades del país y se desempeñó como juez de primera instancia, juez de corte de apelación, presidente de la Corte de Apelación de San Cristóbal, juez de la Suprema Corte de Justicia y finalmente, presidente de la propia Suprema Corte de Justicia.
Su ingreso como juez de la Suprema Corte de Justicia se produjo en el 1959 y al cumplir 17 años en el cargo, decidió renunciar en 1976. Posteriormente, en septiembre de 1982, fue designado por el Senado de la República como presidente de ese alto tribunal, donde permaneció hasta octubre de 1986. Durante los seis años que estuvo fuera de la judicatura, continuó con su labor académica como profesor de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña y se dedicó al mismo tiempo, al ejercicio profesional como parte de la prestigiosa oficina Troncoso y Cáceres. Recuerdo que en mi condición de consultor jurídico del Poder Ejecutivo y ante la muerte del vicepresidente de la República, don Manuel Fernández Mármol, me correspondió redactar diez decretos que lo encargaban provisionalmente de la Presidencia de la República. Fue la segunda vez que un presidente de la Suprema Corte de Justicia ocupaba la Presidencia de la República, con la diferencia de que el Magistrado Manuel Ramón Ruiz Tejada sólo la desempeñó una vez, en 1970.
Desde muy joven, se interesó en la labor académica, siendo uno de los fundadores de la Escuela Normal de Samaná y además de profesor, fue decano de la Escuela de Derecho de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, la cual le otorgó las distinciones de Decano Emérito y el doctorado Honoris Causa. Recuerdo que en 1971, me cedió su cátedra de Derecho Internacional Privado para que yo pudiera ingresar como docente a esa Universidad.
En 1982, el municipio de Sánchez le otorgó el Botón de Gran Munícipe y el Ayuntamiento del Distrito Nacional lo declaró Munícipe Distinguido de Santo Domingo en 1995. Ese mismo año, la Universidad UTESA le concedió el doctorado Honoris Causa. Un año antes, el Club de Corresponsales de Prensa Extranjera, le había concedido una Placa de Reconocimiento y posteriormente, en 1996, Producciones Catemar lo reconocía entregándole otra.
En 1986 fue distinguido con la Medalla de Oro del Servicio Público y la Orden del Mérito Judicial en el grado de Gran Cruz Placa de Plata. Ese mismo año fue condecorado por el Presidente Jorge Blanco con la orden de Duarte, Sánchez y Mella también en el Grado de Gran Cruz Placa de Plata. La Fundación Progressio lo hizo miembro de su Consejo de Directores durante más de veinte años y todavía se mantiene como su asesor. En la actualidad es presidente del jurado para el concurso entre jueces organizado por la Suprema Corte de Justicia, y presidente de la Asociación Dominicana para el Estudio y la Acreditación. Además es presidente de honor del Centro de Altos Estudios Jurídicos y Sociales. En agosto del año 2000, el Presidente de la República Dr. Leonel Fernández, le otorgó el Premio Presidencial a la Excelencia Profesional. El Colegio de Abogados lo declaró Maestro del Derecho en febrero del 2003 y la seccional de Santiago lo distinguió con el Gran Premio Nacional al Merito Jurídico Fray Antón de Montesinos.
Fue el primer presidente de la Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) y presidente del Consejo de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo por ocho años.
En el 2009, la Fundación Corripio le otorgó el Premio al Abogado, por su forma adecuada y pulcra de ejercicio profesional y su pasada hoja de servicios como juez durante 35 años. ¿Qué es lo que tiene este hombre que, llevando una vida modesta y austera, ya llega a los 93 años y ha disfrutado durante 66 años de un matrimonio que le ha dado tres hijos, siete nietos y seis bisnietos? ¿Cuál es el mérito de este ciudadano que sin ser político ni mostrar ambiciones personales, ha ocupado la cabeza de dos de los tres poderes del Estado? ¿Cuál es la virtud de este señor a quien los gobiernos de todos los partidos (Trujillo, Balaguer, Juan Bosch, Jorge Blanco y Leonel Fernández) han reconocido y respetado y que la sociedad en su conjunto (asociaciones, universidades, gremios, ayuntamientos, fundaciones, empresas) premia permanentemente? La respuesta es muy sencilla, es que don Manuel Bergés Chupani ha sido siempre un HOMBRE HONESTO. //listin.com.do