Por Fausto Herrera Catalino

El doctor Roberto Rosario Márquez siendo uno de los cuatro autores intelectuales de la S
entencia 16
8/13, debe dar la cara y ponerse al frente de la defensa ante la Comisión Internacional de los Derechos Humanos y otros organismos internacionales que cuestionan la improcedencia de la indicada aberración jurídica.
Es una actitud irresponsable y cobarde hacer como el avestruz ante el peligro y con desfachatez como si fuera un faraón ordenar que el país no asista a la audiencia que su cínica posición ha provocado.
Ahora, el magistrado Roberto Rosario Márquez, no conforme con el atolladero de su sentencia, quiere con la ausencia al juicio con el falso argumento de injerencia, del cual es un culpable, que el país sea condenado en contumacia sin hacer uso de sus derechos a la defensa.
Esa ruin postura la rechaza la mayoría del pueblo dominicano y exige que la retroactividad de la sentencia sea derogada por revisión del Tribunal Constitucional, por Ley del Congreso Nacional o en último término que se convoque a un Referendo aprobatorio, artículo 272 de la Constitución dominicana. Una solución de este tipo, que no siga prolongando el impasse es la alternativa para este grave contencioso de magnitud internacional.
Los doctores Roberto Rosario Márquez, Milton Ray Guevara y Leonel Fernández Reyna tienen que rendirle cuentas al país por exponerlo a una inminente condena de la comunidad internacional.
21 de marzo de 201. Santo Domingo