La República Dominicana este domingo 20 de mayo estará de frente a su destino inmediato, como destino manifiesto, o bien merced a un falso cambio; un falso cambio que puede quebrar la voluntad libérrima del pueblo soberano.
La nefasta influencia de las "encuestas", la vulgar instrumentalización de la "razón" por una "mano invisible" que hace de la política un mercado sin cabeza, donde los agitadores del absolutismo llevan hacia la ruina a la democracia pura, una democracia indefensa - víctima del ofuscamiento del falso cambio- que puede perecer si se cumple la orden colosal y aplastante de que el "fin justifica los medios".
Hilma Contreras es una escritora de aferramiento total a la dignidad, y enemiga de la odiosa cofradía de los que venden sus plumas a las tiranías y dictaduras.
¿Acaso son sus palabras de hoy como libre pensadora las que necesitan los dominicanos para votar de manera consciente, sin dejarse manipular por el dominio de una maquinaria tremendista que invalida los postulados de la verdad?
Causa horror, vergüenza que el homo oeconomicus desee imponer una ficción de Estado y de progreso que no existe con un exceso de fuerza a través de la manipulación de las percepciones de la intención de voto.
Al parecer "la mejor fuerza del hombre" hoy la representa ese homo oeconomicus de intelectuales y comunicadores que son adulones y escribanos del falso cambio. Todos parecen olvidar las lecciones de la Era y el abuso cometido en esa Era que parecía pretérita. Hombres que tributan a loas al tirano, hombres que solo buscan las ventajas materiales que trae la genuflexión, que ensayan día tras día sus caras de hipócritas, cínicos y simuladores a sueldo.
Intelectuales y comunicadores se han sumado a la "audacia" de concebir al bienestar como sinónimo de dádivas, de esa dádiva que al vapor se acumula rindiéndose a la cohesión, al cumplimiento de la orden vertical que viene del sistema.
Dios debe de existir junto a nosotros, y afirmamos que existe, para evitar la ceguera ante las lisonjas de esa fórmula feudal de mantener los privilegios para el nihilismo de los que representan el falso cambio.
Dios debe de ayudarnos para que aquellos que buscan dejar a las masas carcomidas de pensamiento no logren su objetivo. Dios tiene que ayudarnos a sembrar una semilla engendradora de una trasformación de la moral nacional.
Dios tiene que ayudarnos a quitar de los caminos los escombros que impiden que el pueblo se unifique para vencer los engaños del falso cambio.
¡Qué pena, qué gran pena causa la esclavitud de tantas plumas y voces a merced de la propaganda y el continuismo, y aceptando ser instrumentos despóticos para inaugurar un clon de la Era, justo ahora cuando creen y confían como hienas y con la certeza de las fieras que han logrado derribar la fuerza espiritual de este pueblo que muere de hambre de conocimiento, de hambre de dignidad, de hambre total.
Ahora Dios, te preguntamos: ¿Podrá llegar este 20 de mayo la redención de este pueblo que tiene hambre de justicia, hambre de igualdad real, hambre, hambre y sed de que no se imponga el poder despótico de sus gobernantes?
Si no se evita esta ceguera, la Patria volverá a ensombrecerse al igual que ayer, cuando gracias a las loas de las llamadas mentalidades preclaras de la República y al oficio de escribientes fermentados, la democracia de masa, la democracia sana pereció en 1930.
Es ante ese peligro, y siendo solidarios con las firmas de los intelectuales de Acento.com.do que están en medio de este momento histórico ejerciendo su derecho a disentir y oponiéndose al intento de una nueva Era, que presentamos este texto inédito de Hilma Contreras para que tengan presentes que no están solos luchando para preservar a la democracia, de manera que estas palabras de Hilma -ahora o nunca- se sienten vigorosas y fértiles para no permitir el "laissez faire" ni el "laissez passer" con el cual se pretende aniquilar al pueblo degastando la fortaleza de su espíritu rebelde.