Físico nuclear
Ex Director de la Comision Nacional de Energia. Graduado en fisica y en ingenieria nuclear (Madrid y Londres).
En estos dias, las acciones principales de fraude electoral no se ejecutan solo en el centro de cómputos, y ni siquiera en la mesa electoral con las famosas actas.
Aunque, debo reconocer que durante las elecciones congresuales y municipales del 2010 hubo fraudes de viejo tipo: alteraciones de actas, desaparición de urnas y decisiones parcializadas del tribunal electoral en Pedernales, San José de Ocoa, Azua y otros lugares.
Las elecciones presidenciales del día 20 próximo serán más vigiladas por nacionales y extranjeros que las del 2010. Aunque, cuando la competencia por la presidencia es muy cerrada los incentivos para el comportamiento fraudulento son elevados.
Además, siempre existe la posibilidad de la manipulación informática para alterar datos. Pero, con la supervisión técnica del OEA al centro de cómputos y el acceso de especialistas en informática de la oposición a la gestión de dicho centro, se haría muy cuesta arriba intentar aventuras en ese nivel.
Ahora bien, pese a su adicción al poder, supongo que el PLD no intentara hacer un fraude burdo, de viejo tipo, como, por ejemplo, el cometido por el gobierno de Mevedev, en Rusia, en apoyo a su candidato Vladimir Putin en las elecciones de diciembre pasado.
En la Republica Dominicana, el fraude más peligroso y efectivo está en marcha desde hace tiempo. Ahora, los fraudulentos no esperan al día del sufragio. El fraude abarca toda la campana y consiste en el uso impune, sistemático y masivo de los recursos financieros, logísticos y de coacción del Estado a favor de Danilo Medina.
Con el control casi completo de la televisión por el PLD y sus aliados. Politización de los programas contra la pobreza y la designación de ministros y funcionarios de alto nivel como jefes de campana en cualquier provincia o municipio.
Se trata de un fraude de cobertura total y cuyo combate no se puede hacer por los medios y estilo tradicionales.
Usar los recursos del Estado en campaña no es novedad, pero la escala y sistematicidad con que se hace ahora en nuestro país sí que es nuevo y subversivo.