Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
Geanilda solicitó mediante carta el salón de actos de la Casa Nacional para una reunión con miembros de Organización, pero en el fondo era otro el propósito.
Quería probar si realmente el local estaba disponible, ya que no quería arriesgarse como Ivelisse, quien fue y la repajilaron carterita en manos.
La encargada le respondió que no había problema, pero que la comunicación debía dirigírsela al presidente del partido y no a ella.
Una verdadera trampa, pues Geanilda no reconoce esa condición a su antiguo jefe político. Escribir a Miguel, era asumirlo y que todo volviera a ser como antes.
El fallo del Tribunal se convertía en ley interna, del mismo modo que ya lo era afuera.
Así las cosas, se decidió por montar el show que ya se conoce, de protestar el impedimento de entrada a un recinto que debiera estar abierto a todos los perredeístas.
Las culpas, por tanto, se reparten, y a cuotas iguales, pues ella sabía que era Miguel y no Andrés, y Miguel que esa formalidad no aprovechaba a ninguno de los bandos.
Si el caso era fastidiar a Geanilda, habían otras -muchas-- maneras que no afectaban al partido.