Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
La dialéctica no se equivoca. Cuando el PLD dio el salto cuantitativo de partido de cuadros a un partido de masas y de ese modo alcanzar la cima posible en el ámbito del poder, sin posibilidad de crecer cualitativamente, se produce inevitablemente, no importa la capacidad de sus estrategas y los medios con que cuenta, su rompimiento orgánico.
Se han hecho muchos esfuerzos por negar esa realidad, sin poder evitarla, puesto que la misma es fruto natural de la lucha interna de carácter individualista y el egoísmo propio de sectores atrasados de la pequeña burguesía, aunque sea culturalmente ilustrada, -como es el caso- que busca superar y liquidar a su rival sin importar que sea su íntimo compañero, lo que se oculta para evitar que se les compare con el PRD, partido sobre el que quieren mantener la idea en el seno del pueblo, de que por sus rebatiñas internas, es el único responsable del desorden, la violencia, la corrupción y el atraso que en todos los órdenes afecta al país, como queda evidenciado en la desafortunada frase de que “el pueblo dominicano se divide entre peledeístas y corruptos.”
Si tras la división existente no estuviera latente el peligro de la separación, no hubiera necesidad entonces de esforzarse en dar declaraciones que buscan tranquilizar a su militancia, como ocurre cuando el historiador y politólogo Doctor Euclides Gutiérrez Félix, sin que nadie se lo pregunte, anuncia que, previo a la Convención “Comandante Norge Botello”, Danilo y Leonel conversaron por más de 30 minutos y se comprometieron en un compromiso de honor a “no dividir el Partido”. ¿Es un compromiso de esa naturaleza necesario si su militancia no tiene la impresión de que está lesionada la unidad del organismo? Está claro que no.
Ahora bien, todos los miembros y dirigentes del PLD sin importar sus simpatías quieren comer del pastel del gobierno, y saben que si lo pierden, unos y otros se verán privados de hacerlo. Como tienen conciencia de esa realidad se sacrifican y se respaldan mutuamente, en la lucha contra un PRD desmoralizado, que de superar sus dificultades, con Hatuey como presidente del mismo, se uniría, se dinamizaría y vencería, sin importar quien sea el candidato presidencial.
Si las masas del PRD ven en cualquier escenario a Miguel Vagas, Hipólito Mejía y Hatuey De Camps en un proyecto común, como debe suceder, y presentan a la opinión pública un programa serio y popular, en alianza con las fuerzas más progresistas de la sociedad, la victoria del PRD es segura. De ahí que el PLD al tiempo de presentarse falsamente ante el país como una institución unida, tiene que mantener dividido al PRD.