Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
Economista
La sociedad dominicana está atrapada en una red de delitos institucionales de la que no saldrá por décadas. Lo más extraño es que muchos ni lo ven ni lo sienten porque temen abrir los ojos y encontrarse con el mismo diablo.
Los dominicanos sin excepción, pagaran un alto costo por su indiferencia ya que no logran entender, o prefieren no hacerlo, la magnitud del problema institucional que vive el país. De vez en cuando, algunas voces independientes se levantan y hablan del tema, cuestionando ciertas cosas del quehacer público, aunque reciben del gobierno una respuesta atropellante y ofensiva.
La clase empresarial, está dividida en 80 pedazos, cada una con sus propios problemas e intereses, lo que hace difícil cohesionar su liderazgo.
Dentro del CONEP, llamada la cúpula empresarial, existen también sus diferencias internas dependiendo a lo que cada quien se dedica. Esa cúpula a veces dice algo que refleja su profunda preocupación sobre esos delitos institucionales, pero también lo hacen con timidez y con miedo a represalia.
Y en cuanto a la sociedad civil, incluyendo ciertas organizaciones profesionales, hay frecuentes mensajes sobre la poca transparencia institucional. En ellas sobresalen sus críticas a las obras de grado a grado, los despilfarros gubernamentales, la corrupción y el soborno en los tramites burocráticos y los casi dos millones de dominicano que cobran en nominas, nominilla, contratos o subsidios directos vía tarjeta de solidaridad, bono gas, bono luz, bono diesel y otros tantos inventos clientelistas.
Pero ninguna de esas críticas les hace mella a las autoridades y ni la toman en cuenta. Cuando esas organizaciones se pasan de la raya entonces la acusan de servir a los intereses del PRD o si no a los intereses norteamericanos que las financian.
Pero hay dos problemas que van más allá de todo lo que aquí hemos mencionado. El endeudamiento brutal de los últimos años y los crecientes déficits fiscales.
En los últimos 4 años el gobierno ha acumulado un déficit fiscal de caja de RD$230,000 millones. Cada año ha superado los RD$50,000 millones, alcanzando en el 2011 los RD$62,000 millones o el el equivalente a un 3% del PIB.
El acuerdo con el FMI fijaba el déficit fiscal para el periodo 2008-2012 entre un 1.5% y 1.0% del PIB, bajando gradualmente cada año. Eso nunca se logró y en todas las revisiones el Fondo tuvo que otorgarle una dispensa al gobierno.
Por su parte, el déficit primario ha sido igualmente negativo en el mismo periodo (entre 1% y 1.5% del PIB), un signo altamente preocupante para los hacederos de política. Esto así, porque con el nivel de endeudamiento de la economía dominicana se hace imposible garantizar la sostenibilidad fiscal en los próximos dos años. Por eso aparecemos entre los países que poseen uno de los índices más altos de intolerancia a la deuda, según el FMI y la CEPAL.
El problema se agrava cuando analizamos los meses de enero y febrero del 2012. El déficit fiscal ya supera los RD$12,000 millones, cuando es tradicional que hasta abril o mayo se registren superávits en las cuentas fiscales. Y eso tienen una sola explicación: los gastos en la campaña para promover a Danilo Medina. Solo en febrero se gastaron RD$2,700 millones en propaganda de todo tipo, lo que no gasta toda la oposición en 4 años.
¿Se imaginan cual será el déficit fiscal en diciembre del 2012? Una proyección simple lo llevaría a RD$97,000 millones (4% del PIB), con un déficit primario sobre del 1.5% del PIB.
Ese déficit se financiara con mas deudas y cada año más recursos tienen que ser destinados a pagar el servicio de esa deuda y menos para destinarlos a promover el crecimiento del país. Por eso el PIB ira decreciendo gradualmente y los ingresos fiscales por igual. En definitiva, estamos atrapados en una red de financiación excesiva y delitos institucionales de la que no saldremos por largos años, con la agravante de que muy poca gente entiende la gravedad del problema.