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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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JORGE ELIECER GAITAN 2



¿Quién era Jorge Eliécer Gaitán?

Sábado 29 de mayo de 2004

Todas las versiones de este artículo: [English] [Español]

Jorge Eliécer Gaitán nació el 23 de enero de 1898 en el barrio "Las Cruces" de Bogotá. De extracción popular, estudió en la escuela pública y terminó su carrera de Derecho en la Universidad Nacional. Fue orador por naturaleza y encontró tempranamente en la tribuna pública su mejor arma política. Como abogado se dedicó a las causas sociales desde una concepción liberal muy matizada por las ideas socialistas. Esto le permitió ubicarse críticamente ante la dirección y la elite del partido liberal, al que pertenecía.


En 1929, como congresista, asumió la defensa de los trabajadores bananeros, reprimidos y masacrados en 1928 durante un movimiento huelguístico que organizaron contra la transnacional norteamericana "United Fruit Company". Su carrera política se fortaleció por el apoyo popular, constituyéndose en una figura pública sin precedentes en la historia del país.

Después de haber sido Concejal y Alcalde de la ciudad de Bogotá, Ministro de Educación y Ministro de Trabajo, lanzó su candidatura a la presidencia en 1946, ocasionando la división del partido liberal, lo que facilitó el triunfo del conservatismo en esas elecciones. El liberalismo derrotado entregó su jefatura máxima a Gaitán, quien poseía en aquel momento la más alta popularidad como caudillo político. Al aproximarse las elecciones en las que se daba por segura su elección a la Presidencia de la República, el 9 de abril de 1948, tres disparos acabaron con su vida, iniciándose así una etapa nefasta en la historia colombiana.

Jorge Eliécer Gaitán nació en Bogotá el 23 de enero de 1898 y murió trágicamente el 9 de abril de 1948 en esta misma capital. Fueron sus progenitores D. Eliécer Gaitán y doña Manuela Ayala de Gaitán. Hizo estudios de instrucción primaria en una escuela pública, los de bachillerato en el Colegio Simón Araújo y los de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional. Como tesis de grado presentó el ensayo titulado Las ideas socialistas en Colombia. En julio de 1926, el joven profesional viajó a Italia con el fin de hacer una especialización en derecho penal en la Real Universidad de Roma. Allí fue su maestro el tratadista Enrico Ferri. Para obtener el título de doctor en jurisprudencia, Gaitán elaboró un valioso trabajo sobre El criterio positivo de la premeditación. Cabe anotar que el citado tratadista italiano reconoció públicamente que nuestro compatriota había sido el mejor alumno en la especialización jurídico-criminal de aquella época. Fue, así mismo, el primer latinoamericano recibido como miembro de la Sociedad Internacional de Derecho Penal (grupo itálico), la más notable institución del mundo en dicho campo y en cuyo seno figuraron celebridades jurídicas como Ferri, Garófalo, Gandolfi, Altavilla, Manzini y otros maestros de fama universal. A su regreso al país, Jorge Eliécer Gaitán se dedicó por entero al ejercicio profesional como penalista y a la actividad política como militante del partido liberal, de cuya agrupación conquistó, en julio de 1947, la suprema jefatura. En uno y otro campo sobresalió con excepcionales atributos hasta el final de sus días. En el transcurso de su vida pública ascendió a las más altas posiciones que concede la democracia a los grandes hombres: designado y candidato a la presidencia de la República; ministro de estado y alcalde de Bogotá; representante a la Cámara y senador de la República en varias legislaturas. Fue también rector de la Universidad Libre y catedrático de la Universidad Nacional. A través de sus múltiples y agitadas actuaciones, Jorge Eliécer Gaitán se distinguió como un hombre de carácter y entereza, como un exponente de ambición y de combate, como un tribuno elocuente y aguerrido, como un conductor de masas apasionado e infatigable, en una palabra, como el más auténtico e insuperado caudillo popular. El Dr. Silvio Villegas, a raíz del absurdo sacrificio de Gaitán, en sentidas páginas evocó las virtudes y talentos de su compañero de generación y trazó los rasgos sobresalientes de su adversario político:

La oratoria -dice- fue la facultad dominante de Gaitán. En el fondo no era sino un gran agitador público. Ninguno de sus artículos ha de perdurar, porque ignoraba los secretos del idioma y le faltaban el reposo, la melancolía, la angustia que engendran la obra literaria. Por lo demás, tampoco persiguió nunca este objetivo. Se sentía con una misión que cumplir y a esta tarea consagró todas sus potencias espirituales. Todo en él estaba calculado para la tribuna: el pensamiento, la garganta, la acción, el idioma. Amaba el amplio ruido del ágora y sólo allí se sentía en su elemento. Gaitán era efectivamente terrible en el ataque y en la réplica. Tenía la agilidad de los felinos del desierto. Interpelarlo era un verdadero peligro. Amaba las ideas, las tesis, las doctrinas; esquivaba, hasta donde era posible, la lucha personal, y era hidalgo y generoso con sus adversarios. Su léxico era muy reducido, las palabras del pueblo, y éste fue uno de los secretos de su fulgurante carrera popular. Se hacía entender de la masa hasta cuando exponía tesis académicas. Conocía el arte de los auténticos oradores: apasionar la razón. Bien sabía él que no se podía conmover a los demás si primero no se estaba interiormente conmovido y que sólo el sentimiento es fecundo. En sus grandes discursos populares se entregaba todo entero; hablaba con alma, corazón y músculo.

Y más adelante concluye la pluma del "leopardo" fallecido hace poco tiempo:

La vida de Gaitán será para los colombianos de todas las generaciones una lección de carácter, de patriotismo, de desinterés y de trabajo. Nada se pierde en la difícil marcha del mundo. Las buenas semillas que él sembró darán pródigo fruto; lo que no pudo realizar él lo realizarán otros. En el crisol del tiempo, resplandecerá su gloria, limpia de equivocaciones y flaquezas. El pueblo agradecido renovará eternamente las flores sobre su lápida funeraria. El animador de masas es ahora un héroe, es decir, un animador de almas.

De otra parte, resulta satisfactorio recordar que el Dr. Jorge Eliécer Gaitán en su calidad de ministro de Educación Nacional suscribió el Decreto núm. 465 de 1940 (marzo 5), mediante el cual se fundó el Ateneo Nacional de Altos Estudios, con los fines esenciales de "mantener la tradición científica colombiana y continuar las investigaciones de la Expedición Botánica, los estudios de la Comisión Corográfica, las especulaciones matemáticas, los trabajos filológicos, y dedicarse al estudio de la etnografía, de la antropología y de la arqueología indígenas", al tenor del mencionado decreto, e, igualmente, con el fin de contribuir al "fomento de la cultura en el país y la enseñanza superior no profesional".

Poco tiempo después, en julio del mismo año, el Dr. Gaitán, a nombre del Gobierno, celebró un contrato con el R. P. Félix Restrepo S. I. y con el profesor Pedro Urbano González de la Calle, miembros del Ateneo y técnicos en disciplinas filológicas y lingüísticas, quienes se comprometieron, según se expresa en dicho documento, "a continuar la obra filológica del señor Cuervo". En el mismo contrato se dice textualmente: "Para continuar la tradición nacional en estas disciplinas, el Gobierno crea, dependiente del Ateneo de Altos Estudios, y con el objeto de formar especialistas en Filología y Lingüística, un Instituto cuya dirección estará a cargo de los contratistas".

A este propósito, el P. Félix Restrepo, en el artículo titulado Para la historia, aparecido en el número 1º del Boletín del Instituto Caro y Cuervo (enero-abril de 1945), escribe lo siguiente:

Hace ya varios años, en 1940, el ministro de Educación Nacional Jorge Eliécer Gaitán había creado el Ateneo Nacional de Altos Estudios con la intención de continuar, entre otros varios trabajos científicos de gran aliento emprendido en diversas épocas en nuestra patria, el interrumpido Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana del príncipe de nuestros filólogos.

Reunidos bajo el nombre, no oficial, de Instituto Rufino J. Cuervo, y en virtud de un contrato con el Gobierno Nacional, hemos trabajado desde entonces...

Tal es, en síntesis, el origen del actual Instituto Caro y Cuervo, que fue denominado así por la Ley 5ª de 1942, expedida con ocasión del centenario de Miguel Antonio Caro y Rufino José Cuervo, la cual dio nombre oficial y vida jurídica, en definitiva, a nuestra institución.

Con lo anterior, hemos tenido la oportunidad de rememorar y apreciar otro aspecto muy poco valorado o conocido en la vida de Jorge Eliécer Gaitán: su clara visión y su viva preocupación por mantener y continuar nuestra bien cimentada tradición de pueblo culto, especialmente en el campo de las humanidades. Bien sabía él que sin la base de la tradición no es posible el progreso científico y cultural.

 uere asesinado en Bo

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