Como dirigente político no puede ser esclavo de pasados favores
Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
Como dirigente político no puede ser esclavo de pasados favores
El Lic. Orlando Jorge Mera es el hijo del ex Presidente Salvador Jorge Blanco, que al igual que su venerado padre decidió hacer carrera política en el glorioso Partido Revolucionario Dominicano, logrando escalar en dos ocasiones la importante posición de secretario general.
Jorge Mera es un joven de profundos principios cristianos, conciliador casi por naturaleza, respetuoso y decente, que no le gusta la confrontación directa, pero que el destino y las circunstancias actuales de su partido lo han empujado a un enfrentamiento que le resulta desagradable y desgarrante. Nadie duda de su integridad, su buena fe y entrega a la causa del PRD y se le vio participando de lleno en la campaña del candidato Hipólito Mejía, a pesar de que estaba consciente de que los resultados serían desfavorables, por los errores, decimos nosotros, que se cometieron y por la embestida gubernamental.
Después el PRD queda atrapado en una pugna en la cual Jorge Mera tiene que asumir posición, desatándose críticas tales como desleal y pusilánime de manera implacable porque según sus críticos debía actuar como una especie de marioneta de Miguel Vargas Maldonado, quien lo llevó a la secretaría general de esa entidad. Personalmente, tenemos el firme criterio de que más que la no integración de Vargas Maldonado a la campaña de Hipólito, las causas de la derrota son otras y deben ser evaluadas al margen de la pasión.
El Lic. Orlando Jorge Mera como dirigente político no puede ser una especie de esclavo de pasados favores, él tiene derecho a la independencia y la autonomía de criterio, esté o no equivocado. Las grandes decisiones generan controversia como ocurre en esta oportunidad.
No crucifiquemos a Jorge Mera, porque tal ensañamiento denota un canibalismo político que el país debe superar