La otrora influyente organización política mundial Internacional Socialista, IS, ha sido sacudida en sus cimientos por las agudas críticas de uno de sus dirigentes de la rama juvenil, Beatriz Talegón, en la reunión de la organización en Portugal, la semana pasada.
Talegón, quien se enorgullece de ser socialista, se presentó en la reunión de Portugal frente a los líderes mundiales de la IS, y les lanzó una andanada de críticas en el sentido de que pretendieran promover la revolución desde hoteles de lujo y que los delegados lleguen ‘en coches de lujo.
El discurso corrió como la pólvora por las redes sociales.
El poderoso PSOE, de España, reconoce que se ha equivocado en los últimos tiempos y que sus decisiones han decepcionado a muchos.
Talegón disparó sus misiles en Casa Labra, la tasca donde Pablo Iglesias creó el partido, hace más de 130 años. Defiende que es el momento de olvidar miedos, complejos y vergüenzas, y plantea: “Si hay algo constante en la izquierda, es que vivimos en una continua refundación, siempre pensando en el cambio y la autocrítica”.
La dirigente socialista insiste en que no pretende quitarle el puesto a nadie, y dice que cuando subió a aquella tribuna solo cumplía con su deber como secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas (IUSY, en sus siglas en inglés).
Mientras, resta importancia a las críticas de algunos miembros de las Juventudes Socialistas que han criticado sus pronunciamientos y quienes le atribuyen falta de preparación y de coherencia.
Pero esta mujer, a sus 29 años, habla tres idiomas, es licenciada en Derecho, ha ejercido la abogacía, ha impartido clases de música, ha sido voluntaria e incluso ha estado empleada en un McDonald’s y tiene una reputación de que, por ejemplo, de los 13 años que ha cotizado a la Seguridad Social se esconden muchísimas entrevistas de trabajo. “Cualquiera puede comprobar mi trayectoria. Cobro 2,500 euros y pago 1,000 de impuestos en Viena. Jamás he viajado en primera clase, por principios”, se defiende.
“Sí, de verdad creo que se puede cambiar el mundo”, confiesa mientras sonríe. Solo ha tenido un cargo público, como concejal en Cabanillas del Campo (Guadalajara), y fue el único momento en que se planteó dejarlo todo. No podía entender las zancadillas de algunas personas de la formación. Talegón separa, sin embargo, esas malas prácticas del resto de la política. Por eso, a pesar de haber dimitido en 2008, continuó afiliada al partido.
Valentía para defender la ideología
“Apelo a la valentía para volver a defender los ideales”, dice. Le gustaría que hubiera listas abiertas y que las primarias no se conviertan en una batalla interna. Está convencida de que la política es susceptible de mejorar, de ganar en transparencia, y de que el PSOE puede levantar la cabeza otra vez. “De tanto hablar de la crisis del partido, al final uno se va desmoralizando”.
Talegón sabe que la calle ha dejado de sentir que el socialismo está a su lado. Y cree que la solución pasa por lanzar un mensaje optimista, “para que la gente vuelva a creer”, y no defraudar. Recalca que en España hay muchos buenos políticos, aunque quizá no reciban “toda la atención que merecen”. Por eso, si le proponen un proyecto que le interese y que tenga un buen equipo detrás, se plantearía aceptar un cargo público.
En su improvisado discurso ante los dirigentes de la organización, que encabezaba su presidente, el ex primer ministro griego Yorgos Papandreu, Talegón afirmó: “Os exigimos de una vez por todas que la Internacional tenga sentido, no hagáis que los jóvenes nos avergoncemos”.
La dirigente de las juventudes socialistas españolas también pidió que las cuentas de la IS “no sean un misterio, como el de las pirámides”, abogó por una escuela de nuevos políticos para el futuro. “Pero no nos queréis escuchar, no estamos solo para trabajar de staff como los jóvenes de Portugal en esta reunion”, se quejó Talegón, al denunciar que los dirigentes de la IS quieren a los militantes jóvenes “para aplaudir y llenar los espacios con caras bonitas”.
“Estamos aquí comprometidos con vosotros, los mal llamados líderes, porque sois los responsables de lo que está pasando (…) Estamos pagando las consecuencias de vuestra falta de acción o de vuestra acción”, proclamó.
“No tenemos ningún tipo de apoyo de la Internacional Socialista, no os preocupamos en absolute”, aseguró Talegón, tras criticar a quienes acuden a la conferencia como “estrellas mediáticas” y hablan de sus países sin ofrecer soluciones a los demás, como hacía antaño la organización.
En Uganda hay jóvenes socialistas encarcelados -recordó- y alguien en la conferencia podría ofrecer “buenos abogados” para sacarlos de prisión. Pese a las caras de desaprobación de algunos asistentes, Talegón recibió una fuerte ovación al terminar su intervención, dentro de las decenas de discursos de los asistentes al Consejo, una de las reuniones anuales de la IS.
El presidente de la organización respondió con una breve defensa de sus dirigentes: “No somos el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial”, subrayó Papandreu, que agregó: “Los que estamos aquí no luchamos desde hoteles de cinco estrellas, luchamos en las calles, en los sindicatos, en nuestros países”.
