Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
16 Marzo 2012, 10:35 PM
Así como existe el cinismo político, existe el cinismo social
Escrito por: César Pérez
Las últimas encuestas publicadas el lunes de esta semana, constituyen dos puntos de referencias sobre la real situación de los únicos dos candidatos con posibilidades de triunfo en las próximas elecciones: Danilo Medina e Hipólito Mejía. Estos resultados no son, momentáneamente, definitorios del desenlace de la puja de esos candidatos y el hecho de que son asumidas por dos periódicos de alto grado de credibilidad, invitan a una desapasiona reflexión.
Por primera vez, durante este proceso electoral, Danilo Medina aparece liderando una encuesta Gallup. En la otra encuesta, la Greenberg/DL, los referidos candidatos aparecen prácticamente empate. Ambos resultados son rechazados o tomados con reserva por los seguidores de Mejía, sin que falten algunos que les restan credibilidad.
Sorprende que esos resultados favorezcan a Medina, a pesar de que lejos de disminuir, aumenta la percepción en la población de que se incrementa la inseguridad, el desempleo, el alto costo de la vida, la calidad de vida relacionada con los apagones y el costo de la energía eléctrica, la incertidumbre sobre el futuro y que el país va mal, cuyas valoraciones negativas promedian aproximadamente un 48%.
También que el porcentaje de esos indicadores relativos a la vida cotidiana podrían calificarse de distantes a la valoración que la gente tiene de temas igualmente importantes: salud, educación, transporte y otros servicios públicos, además de la corrupción, cuyos valores negativos promedio no llegan al 6%.
Estas diferencias quizás podrían explicarse por el hecho de que los primeros indicadores les afectan a la generalidad de la población y en el caso particular de la inseguridad, este causa pavor en las capas medias y altas de la población. Ese grupo, quizás por poder solventar los costes de la de la educación, vivienda y salud no le preocupan o asustan.
Es igualmente sorprendente, según la Greenberg/DL, que la mayoría de la población quiere cambio (64%) y desaprueba el gobierno porque llevaría el país por mal camino (55%), pero tiene una alta valoración del presidente Fernández. Muchos no creen esos números y pienso que se equivocan por varias razones. Uno de los problemas que tienen este tipo de mediciones es que muchas veces, a través de preguntas, a que la gente se pone en la cabeza cuestiones que no había pensado y responden lo primero que le viene en mente.
También, porque así como existe el llamado cinismo político, existe el cinismo social; la gente piensa que tal cosa está mal, pero no percibe que esto se pueda cambiar, vive la realidad con una suerte de retraimiento o distancia que no sólo le impide un compromiso social para cambiarla, sino que acepta y vive una realidad sin avizorar quién o cómo cambiarla.
Por eso, el simple rechazo de los números de estas encuestas no resuelve el problema que éstas esconden. Esos aparentes contrastes no sólo aparecen en determinadas encuestas políticas, sino en encuestas de todo tipo y lo más sensato es entender que en una campaña electoral se requiere de un discurso con ideas claras sobre cómo abordarlos, casi pedagógico y dirigido a cada grupo social de manera particular.
Ahí radica, en gran medida, la importancia de la diferencia discursiva entre Hipólito y Danilo. http://www.hoy.com.do