Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
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| Freddy Ortiz Los candidatos se han desbordado en promesas incumplibles, con tal de atraer el voto. Han ordenado a sus asesores en todas las áreas, escribir libracos llenos de planes que morirán en el intento, porque al final, bajo el sistema político dominicano cada presidente ejecuta según el día, sus intereses y circunstancias, olvidando lo que habló o escribió como argumento de conquista. Gracias al volumen que representan, el domingo, nueva vez, corresponderá a los que no tienen la menor idea de lo que significa su voto, constituirse en la masa que otorgará la victoria. ¡Hay que oírles decir, sin el menor recato, la disposición de vender sus cédulas por dos mil pesos! Saber que ese voto vale igual que el mío, me causa inmensa turbación. Saber que se les mantiene en alto nivel de ignorancia, precisamente para poder comprar su voto, quita las ganas de ser cómplice de la mascarada. Son nuestros sans culottes, pero, contrario a aquellos que se integraron a la toma de La Bastilla, estos, a pesar de vivir permanentemente expuestos a muchas injusticias, vejaciones y constantes engaños por parte de los estamentos privilegiados del poder y la sociedad, no parecen guardar el odio y rencor que los de Francia acumularon y descargaron ese gran día de la Revolución Francesa. ¡Dichosos nuestros poderosos, porque esa gran masa aún se conforma con pocos pesos, una bolsa con arroz, salami y ron, a cambio de su voto! Nuestros sans culottes no analizarán propuestas para decidir. Tal aquellos que saquearon Versalles y las residencias nobiliarias, sin tener idea del valor de las obras de arte con las que cargaban, los nuestros no saben lo que significa el bien invertir su voto para el futuro de sus hijos y del país. Sí saben que con él pueden hacer muy ricos a muy pocos, pero se conforman con los residuos. Por eso lo venden barato, tal los indignados franceses que, a precios irrisorios, vendían a oportunistas británicos los valiosísimos cuadros y esculturas robadas. ¡Vive la democratie! |