Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
El filósofo alemán Martin Heidegger publicó en 1929 un breve “Discurso” que alcanzó celebridad y fue traducido a numerosos idiomas. Desde 1933 se conoce en lengua española, gracias a la versión del profesor Xavier Zubiri. En ese texto Heidegger distingue entre el miedo y la angustia. Mientras el miedo nos asalta ante algún peligro determinado y concreto, la angustia nos oprime de modo indeterminado, impreciso o general. Heidegger afirmaba que la angustia es “un sentimiento que nos pone en contacto con la nada”. En este caso sólo me interesa destacar la “falta de determinación” de la angustia; no el problema metafísico planteado por el pensador germano.
En nuestro país la gente suele tener miedo a los asaltantes que, a menudo, actúan apoyados por policías con uniforme. No es un asunto “preciso”, pero sí determinado. La experiencia nos indica que los asaltantes son muchos y la impunidad frecuente. La energía eléctrica es suspendida, por varias horas, en diversas zonas de la ciudad. Las amas de casas temen perder los comestibles que guardan en los refrigeradores; y la falta de alumbrado público en las calles favorece a los asaltantes y perjudica a los ciudadanos pacíficos. Algunos días sufrimos escasez de agua; también oímos hablar de la inminencia del alza en las tarifas, tanto del agua como de la energía eléctrica.
Los dominicanos recibimos todas las semanas anuncios inquietantes: las tasas de cambio del dólar y el euro tenderán a subir en el curso del año; nuevos impuestos serán establecidos para enjugar los déficits presupuestarios. Las medicinas, los servicios hospitalarios, serán más costosos en los próximos meses. Así ocurre con los libros de texto para estudiantes de enseñanza primaria, con las matriculas escolares, uniformes y otros enseres. Estas noticias angustiantes se acumulan en el “traspatio de la conciencia” de cada uno de nosotros.
Si a los problemas mencionados añadiéramos la basura sin recoger, la alta incidencia del cólera, tendríamos un “conjunto ingrato” que afecta negativamente los ánimos de la población. Padecemos varios miedos y “una sola angustia”, repitiendo el título de los famosos poemas de Héctor Incháustegui Cabral. La angustia es una bruma psíquica que podría ser despejada… si confiáramos en los partidos políticos. Pero, desdichadamente, no es así