Los partidos tienen un tiempo precioso para recomponerse
Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
Los partidos tienen un tiempo precioso para recomponerse
Se podría decir que la República Dominicana atraviesa por un período político especial, en virtud de que no tendremos elecciones sino hasta dentro de tres años y medio, que constitucionalmente no hay posibilidad de reelección, y de que hay un presidente que hasta pruebas en contrario no hará esfuerzos para variar esa situación, período que muy bien podría ser aprovechado por los partidos para reorganizarse o renovarse, formar a sus cuadros dirigenciales, adecuarse a las nuevas coyunturas, redefinir sus principios frente a la ciudadanía, en fin, fortalecerse.
Porque aunque tres años, como dice la gente, pasan volando, es tiempo suficiente para que las organizaciones en las que descansa nuestro sistema democrático, puedan redefinirse, ya que hoy priman más las adhesiones por simpatías o conveniencias personales que por los fundamentos de los partidos. Los dirigentes políticos, voluntaria o involuntariamente, han creado una especie de partidos mancos, como se denominaba la revista Cachafú, ni de derecha ni de izquierda.
Hoy no existe gran diferencia ideológica ni programática entre un partido y los otros, o la gente no sabe en qué consisten. Las adhesiones, no solo entre un partido y otro, sino dentro de los mismos partidos se dan por amistad, compromiso, solidaridad o conveniencia, creándose situaciones en las que de un mismo lado se encuentran quienes tienen pensamientos totalmente diferenciados.
Al margen de los llamados partidos emergentes, muchos de los cuales no tienen sustentación ideológica, sino más bien pragmáticas, aunque algunos sostienen posiciones que se podrían denominar de principios y otros cuyos dirigentes arrastran reminiscencias izquierdistas, pero que se combinan o mezclan con otros que son tan de derecha o conservadores como los que más, en los partidos mayoritarios, entiéndase PRD y PLD, se da la misma situación, ya que como las doctrinas y las ideologías se han desvanecido y confundido con el pragmatismo, el individualismo o el personalismo se ha impuesto y es lo que en cierto modo los identifica y motiva.
Muy pocos pueden decir cual es la diferencia real entre lo que plantea el PLD de lo que enarbola el PRD, al margen de lo coyuntural, pues ambos en determinado momento se han convertido en abanderados de las mismas cosas. Pero igualmente a lo interno, pues lo que impulsa o motiva a la mayoría de sus seguidores, militantes o dirigentes es fundamentalmente lo personal, el líder, la cabeza de grupo, no por diferencias conceptuales o programáticas, sino que de un mismo lado convergen los que piensan diametralmente diferente tanto en ideología como en conductas; o sea, que hay mayores coincidencias ideológicas entre quienes están en posiciones opuestas que entre sus compañeros de grupo. Por eso pienso que los partidos tienen por delante un tiempo precioso para recomponerse, porque mantener esa situación les podría costar mucho trabajo y dolores de cabeza, con unas generaciones jóvenes dinámicas y conocedoras de tecnologías de punta, pero sin mucha orientación ideológica ni doctrinaria, sino que con el ejemplo de pragmatismo, podrían barrerlos a todos juntos.