Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

Por: Lic. Daniel Adriano Gómez
desdedominicana@gmail.com
Viernes, 13 de abril de 2012. Año X. Número 4,099
Dentro del Gobierno del PLD (Partido de la Liberación Dominicana) hasta ahora han estado muy creídos de que ellos y por el solo hecho de detentar el poder de la manera brutalmente draconiana de cómo lo han conseguido gracias a las sinvergüencerías de la oposición y la cobardía de la ciudadanía, su candidato títere podría ganar las presidenciales del 20 de mayo.
En este aspecto, se nota a la legua que los estrategas oficialistas solo se han preocupado de tratar de desbancar aparentemente a los partidos opositores y en particular tratar de hacerle un frente común en contra del candidato presidencial que se ha convertido en su peor pesadilla desde que todas sus mediciones de opinión realmente les dan el dato de que Hipólito Mejía no ha dejado de crecer en la intención de voto y lo más significativo, que por más que tratan de descalificarle y hasta burlarse del expresidente, increíblemente este continúa adelante en esa evidente percepción popular en cuanto a que Mejía es la única solución –él, no el PRD (Partido Revolucionario Dominicano)- para ganarle y restarle fuerza institucional a un PLD, que con su presidente Leonel Fernández, no ha tenido rubor en saltarse todas las normativas constitucionales y morales con tal de hacerse con la mayor cantidad de estamentos o poderes del Estado.
Por consecuencia, debido a que sus fuerzas han sido dedicadas a tratar de desbancar y descalificar a Mejía, los oficialistas no han caído en cuenta, aunque posiblemente ahora en la recta final de la campaña sí que podrían hacerlo, que el enemigo a vencer no es tanto el candidato opositor o cualquier otro, sino ese adversario partidario interno y el que como dura quinta columna, es el que realmente está socavando las posibilidades electoralistas del Gobierno del PLD y de su candidato títere.
Expliquémonos. Asumamos que sea verdad que a lo largo de estos ocho años de gobiernos autocráticos, el PLD dispone de una membresía y militancia de no menos dos millones de ciudadanos inscritos en sus filas. Quitémosle a esa cifra, un minimo 20 por ciento de desafectos internos y tendremos una cifra estremecedora y preocupante, de un universo de 400 mil votantes peledeístas potenciales que tienen un concepto de la política que va en norma con las enseñanzas de principios morales del respetado expresidente Juan Bosch.
Agreguemos a este escenario real, aquello otro que expresamos en nuestra edición vespertina de ayer, en cuanto a que “si los votos “ninguno” ascienden alrededor de un 10 % del total de votantes, quienes tendrían la de perder serían el PRSC y el PLD, ya que si partimos de la intención del voto de los concurrentes a las últimas elecciones (2010) la fuga de votos reformistas hacia el PRD y aquellos peledeístas que no votarán ni por el PLD ni por el PRD y debido a su estado de ánimo por los escandalosos actos de corrupción en que estos están involucrados, provocarían que entonces la tesis del “voto ninguno” tomaría más vigor y si el mayor componente proviene y como es previsible, de los peledeístas boschistas, quienes son más de la cuarta parte del PLD".
Es decir, de golpe, los oficialistas se encontrarían ante una situación que ellos hasta ahora no habían contemplado. Que los peledeístas boschistas y por sus votos en contra, serían casi exactamente igual al número de reformistas y balagueristas (PRSC) que votarían a favor de Mejía y el PRD con tal de cerrarle el paso al continuismo peledeísta de Fernández, lo que a su vez generaría, que en la práctica, el voto abstencionista o ninguno se sumaría en contra del Gobierno del PLD y de su candidato y para totalizar un probable millón de votantes que militantemente estaría en contra de Danilo Medina y el PLD.
Por otra parte, asumamos que los seis millones y pico de votantes que el tribunal electoral dice que tiene bajo registro, de estos, no menos tres millones y hasta este momento, estuvieran indecisos con relación a las ofertas electorales oficiales, si esto último llegara a suceder y lo que podría ser más que probable, representaría, que potencialmente el PLD va a confrontar y de seguir la situación tal como hasta ahora va y que sus encuestas no quieren registrar, que el 20 de mayo termine con que cuatro millones y tantos de electorales no votaron a su favor.
Si esto ocurre y que es lo previsible si la situación actual se mantiene como está, Mejía y la oposición que le acompaña se alzaría con el triunfo comicial y aún cuando el presidente del PRD Miguel Vargas Maldonado continúe tan empecinado y díscolo tratando abusivamente por socavar bases y lealtades a favor del expresidente.
Volvemos a insistir. Estos números son los que nos hacen decir, que un debate electoral directo entre Mejía y Medina no tiene ningún sentido y no les aportaría ningún beneficio, toda vez que a ambos le quitaría el tiempo que requieren para tratar de ganar o consolidar adeptos y que en el caso de Medina, es notorio que tiene frente así un panorama extremadamente inquietante y volátil.
Para remate, el presidente Fernández y con esa dosis y cálculo cínico que le caracteriza cuando trata de jugar a Maquiavelo, una que otra vez y a la primera oportunidad distorsiona la realidad nacional achacándole a Mejía y al PRD una incompetencia extrema en la administración y lo que rotundamente no es cierto, o diciendo aquella barbaridad dicha recién en Nueva York y que nadie le ha creído porque no es verdad, de que supuestamente los gobiernos del PRD han sido lo peor para esta nación y olvidando interesadamente, las muchas veces que el mismo PLD y desde otras instancias de poder como el Congreso Nacional y los ayuntamientos, arrimó el hombro para que aquellos gobiernos tuvieran un paso y salida diligentes.
Cuando se viene a ver, las fuertes contradicciones y choques internos entre los millonarios miembros del comité político peledeísta frente a los otros ricos y de clase media alta dentro del comité central, parecería que han contribuido enormemente para que los peledeístas boschistas se desmarquen de las pretensiones y políticas oficiales y por consiguiente, de un candidato presidencial títere, que por más que hasta ahora ha querido hacer entender lo contrario, de hecho se ha mostrado absolutamente incapaz para desprenderse del peso muerto que le significa, que el Gobierno del PLD sea quien le haya diseñado su campaña y abusivamente le dicte el guión a seguir.
De este modo, vemos como una acción correcta, el que Hipólito Mejía se lance por calles, avenidas de ciudades, carreteras del país y pueblos y comarcas del interior, en una prometedora acción de consolidar adherentes, a la vez que se empeña y como ocurrirá hoy en Santiago, donde explicará en detalle el pragmático programa de gobierno que ya Mejía le había explicado a los miembros de la Cámara Americana de Comercio y que tantos elogios le provocara. Mientras al mismo tiempo, Medina se apega mucho más a las directrices de un gobierno que está de salida, pero que queriendo apertrecharse dentro del Congreso, las municipalidades y las altas cortes, entiende a pié juntillas que con semejante andamiaje, tanto al mismo Medina como al igual Mejía, les podría enfrentar limpiamente en el caso de que cualquiera de los dos llegue a la presidencia de la nación.
Y es que mientras las metas de los dos candidatos principales van dirigidas a efectuar un gobierno aceptable de cuatro años (2012-2016) Fernández y el Gobierno del PLD no están en eso. Quieren un gobierno manejable que tenga que verse obligado a aceptar que Fernández vuelva a ser el candidato presidencial peledeísta para el 2016 y en ese empeño, es que se están dando las más graves contradicciones y choques, que en definitiva, es lo que permite entender como aceptable y probable, que no menos de cuatro millones de electores no voten por el PLD y su candidato.
De ahí que planteemos lo necesario, de que todo el mundo estudie con detenimiento el factor imponderable de esa inequívoca quinta columna de los peledeístas boschistas y la que, si Mejía y el PRD saben aprovecharla, podría garantizarles un triunfo electoral aplastante.
Entonces, lo que debe hacerse como táctica electoral, es incentivar el divisionismo dentro del PLD, agitar o enfatizar en la dependencia absoluta de Medina, del Gobierno del PLD y su característica particular de títere de Fernández y como la única salida práctica que la mayoría silenciosa tiene ante sí y si efectivamente lo mejor del país quiere evitarle a la nación esa ominosa dictadura del partido único que los fascistas oficialistas no se cansan de insinuar y propagar y que creen que podrían imponer desde la especie de burdo gobierno paralelo que Fernández considera que tendrá en la legislatura como en las altas cortes después del 16 de agosto que viene, día de instalación del nuevo gobierno que surja de las elecciones del 20 de mayo.
Por supuesto, en política nada es definitivo, pero a este día, el panorama es este que visualizamos.