| El Banco Central ha anunciado, luego de 5 años de tardanza, la adopción del esquema de política monetaria basado en metas de inflación. La adopción del esquema no es posible en cualquier momento por las razones que se explican en el presente artículo que debería servir de alerta a quienes se dejan llevar por las emociones a la hora de abrir la boca. Hasta el 2003, el Banco Central de la República Dominicana tenía al encaje legal como único instrumento de política monetaria. Cierto es que los coeficientes de las reservas legales constituyen el más antiguo de los instrumentos de la política monetaria. ¿Qué sucedía entonces? Las prácticas bancarias eran sencillas y la expansión de la liquidez en el mercado monetario seguía la rutina de subir o bajar las reservas legales que, vista en una serie de tiempo, promedian el 20 % de los depósitos. Sin embargo, con la llegada de las transacciones electrónicas, a los intermediarios financieros ven aumentar sus requerimientos de dinero líquido, eso se hizo perentorio y como respuesta las autoridades del Banco Central se hicieron los indiferentes, ignoraron la realidad y no valoraron los cambios. Hacia el 2003, el coeficiente de reservas legales de los intermediarios financieros y monetarios superaba el promedio del 20 % debido a que las transacciones electrónicas obligaron a disponer de mayor liquidez en efectivo para responder a los nuevos servicios. Entonces, esos servicios electrónicos requerían de hasta un 5 % de los depósitos. Como parte del nuevo sistema de regulación financiera y de cambios en los instrumentos de política monetaria, las autoridades del Banco Central del 2003 al 2004, introdujeron la política de mercado abierto, primero, y luego las tasas de corto plazo de referencias del Banco Central para los intermediarios financieros y monetarios. Por primera vez en la historia, el Banco Central hizo subastas competitivas para llevar a cabo su política monetaria. Asimismo, por primera vez aparecieron las tasas Overnihgt, Lombarda e Interbancaria. Establecido y consolidado ese proceso, el Banco Central de la República Dominicana ya caminaba con un nuevo instrumento de la política monetaria, el de la tasa de interés como eje de su política fundamental. Solo a partir de ese momento podía el Banco Central cambiar y adoptar el esquema basado en las metas inflación. Por ello, desde 2007 se puede ver en todos los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la sugerencia, primero, y luego en las metas de cambios estructurales para que el Banco Central diera el paso a las metas inflación. ¿Por qué no dio este paso antes? En realidad, las autoridades del Banco Central no creen en el esquema, lo hacen porque prevén cambios en el gobierno a partir de mayo. Solo por ello y por lo que viene a continuación. La introducción del esquema de metas de inflación tiene costos muy elevados en la política monetaria. Casi siempre se pone en práctica cuando el Banco Central registra un déficit cuasi fiscal bajo y, sobretodo, cuando las finanzas del gobierno central están superavitarias y pueden financiar el costo de esa política monetaria. En el caso dominicano actual, todo anda manga por hombre. El déficit cuasi fiscal del Banco Central supera el 3 % del producto interno bruto (PIB) y el gobierno central registra un déficit fiscal tan elevado que hizo romper el acuerdo del gobierno con el FMI. De manera, que debemos prestar atención al momento en que el FMI sugería que se pusiera en práctica el esquema de metas de inflación como objetivo de la política monetaria. En 2007, el gobierno central disfrutaba de su tercera reforma tributaria, estaba lleno de dinero, el déficit fiscal era inexistente, tanto que el gobierno le aceptó el FMI un esquema de capitalización del Banco Central que apenas ha cumplido. La adopción del esquema de metas de inflación significa que el gobierno central debe enviar este año al Banco Central entre 24 y 26 mil millones de pesos, como aporte de capitalización. Esa suma es una simple previsión, pudiera ser mayor dependiendo cómo se desenvuelva el gasto público en los primeros 5 meses del 2012. El mismo Banco Central observa en su Programa Monetario: ”Adicionalmente, al ser 2012 un año electoral, el comportamiento de la política fiscal constituye un elemento de riesgo adicional, pudiendo verificarse un mayor dinamismo del gasto público en el primer semestre del año”. De manera que el nuevo esquema se monta pensando que el gobierno va a cargar con al menos 1.3 % del déficit cuasi fiscal del Banco Central, una apuesta difícil de cumplir, pues el actual gobierno no ha cumplido con la capitalización del Banco Central como se comprometió en los acuerdos con el FMI. Y como hay nuevo gobierno a partir de agosto, es obvio que esa tarea la dejarán para los que llegan, "los pendejos del desastre", según perciben los actuales funcionarios a los técnicos del PRD. Los que llegan en agosto próximo encontrarán un presupuesto en gran medida ejecutado, dispondrían de muy pocos recursos para terminar el 2012, por lo que buscar disponibilidades estimadas entre 24 y 26 mil millones de pesos no será tarea fácil. De esa forma, adoptar ahora el esquema de inflación, en el peor de los últimos 5 años, solo busca aumentar el fuego fiscal que van a heredar las nuevas autoridades. Félix Calvo |