"El PLD reunificó en el poder las dos tendencias en que se dividió el trujillismo", afirma Muñiz
Pero un estado de desobediencia civil generalizada, agrega, puede ser producto, únicamente, de un frente nacional que aglutine a toda la oposición al PLD y que represente una opción viable para conquistar el poder.
El juego político en la República Dominicana parece cada día más escabroso. La aparente debacle del PRD contrasta con la fortaleza exhibida por un PLD que ha sido gobierno desde el 1996 con una interrupción de cuatro años.
En el 2016 el PLD tendrá tres periodos consecutivos al frente del estado y algunos proyectan que será muy difícil su desplazamiento dentro de tres años y medio, cuando habrá elecciones presidenciales, congresuales y municipales, si se mantiene la actual correlación de fuerzas.
El veterano dirigente izquierdista Miguel Ángel Muniz ha lanzado una voz de alerta acerca de lo delicado que se ha tornado el momento político que vive la sociedad dominicana. Explica que para entender la situación actual habría que profundizar en la impronta de los gobiernos peledeístas.
“El PLD está en proceso de instaurar una dictadura continuista como las que nuestro país ha conocido, con la excepción de que lejos del personalismo de un Báez o de un Trujillo, el PLD se ha constituido en una corporación del crimen”, expone.
“Las elecciones se han convertido en un negocio como cualquier otro y el PLD no sólo concentra mayor peso económico, sino que controla al árbitro electoral y a los aparatos represivos y de justicia”.
En ese sentido, afirma que sin ahondar en los orígenes del PLD, sus concepciones y prácticas de la política, así como en la composición de la estructura mental de sus principales dirigentes, se hace casi imposible develar las causas de lo que considera la instalación de un nuevo régimen dictatorial en la República Dominicana.
En un ensayo titulado Genealogía del PLD y la situación política de RD, Muñiz levanta la hipótesis según la cual el peledeísmo ha logrado reunificar en el poder las dos tendencias en que se dividió el trujillismo tras la decapitación de la dictadura en 1961.
“A mediados de la década de 1990 –escribe el exdirigente emepedeísta- los dos sectores del trujillismo finalmente vuelven a reunificarse en el llamado frente patriótico, concertado entre Balaguer y sus seguidores y Bosch y los suyos.
Poco importa si éste último estaba o no consiente, puesto que fue el partido construido por él y los cuadros educados por él quienes suscitaron el pacto.
El resultado de ese evento es la llegada del PLD al poder en 1996. Como dignos herederos de la tradición trujillista, todos los gobiernos del PLD han estado caracterizados por el abuso de poder para la acumulación de riquezas y más poder”.
Las raíces del autoritarismo peledeístas Muñiz parece toparlas en el período dictatorial balaguerista de los 12 años, cuando los perredeístas y los izquierdistas se radicalizaron provocando la salida de Bosch y su grupo del PRD para formar el PLD en 1973 “a partir de la unidad de los sectores trujillistas que continuaban apoyando a Bosch y los intelectuales de la pequeña burguesía no comprometidos con el ala militarista y criminal del trujillismo pero que apoyaban a Balaguer”
Eso explica en gran medida, según Muñíz, que el comité político en pleno del PLD se haya convertido en un selecto grupo de millonarios cuyas fortunas provienen de sus puestos políticos en el Estado. “El origen de esas riquezas es, indiscutiblemente, el abuso de los recursos del Estado y el abuso del poder para conseguir ventajas económicas”.
De acuerdo con quien también fuera miembro del 14 de Junio, el PLD al mismo tiempo se ha agenciado el control de todas las instancias del Estado, con excepción de algunos municipios, en especial el Poder Ejecutivo, las denominadas Altas Cortes y la Junta Central Electoral.
Esto se da en el mismo tiempo en que el principal partido de la oposición se encuentra dividido y desmovilizado. “Desde Trujillo ningún gobierno había tenido tanto poder sin una oposición combativa, enérgica y amplia, como el que concentra el PLD hoy día”.
Otro aspecto en que se sustenta la hipótesis del excombatiente de la guerra de abril es el de la represión. En su visión, la represión se ha convertido en una realidad cotidiana.
“Desde 1997 hasta mediados de 2012 la Policía Nacional mató a 4,069 personas en los llamados intercambios de disparos.
Ese período corresponde a tres gobiernos del PLD y uno del PRD.
En los últimos meses han circulado vídeos que prueban estas ejecuciones extrajudiciales. La Policía ha instaurado la pena de muerte y la población civil no ha podido hacer nada para impedirlo”.
Con la acumulación de poder político y económico por parte del PLD, Muñiz entiende que las elecciones se han convertido en una “patraña” y en un negocio.
“Las elecciones se han convertido en un negocio como cualquier otro y el PLD no sólo concentra mayor peso económico, sino que controla al árbitro electoral y a los aparatos represivos y de justicia”.
Como si intentara arrojar alguna luz sobre el oscuro panorama que describe, refiere que la muerte de Trujillo en 1961 y la derrota de Balaguer en 1978 fueron logradas por “estados insurreccionales” provocados por la alianza de todas las fuerzas opositoras al régimen en ambos momentos. “Solo un estado de desobediencia civil puede provocar la salida del poder de los herederos del trujillismo”.
Pero un estado de desobediencia civil generalizada, agrega, puede ser producto, únicamente, de un frente nacional que aglutine a toda la oposición al PLD y que represente una opción viable para conquistar el poder.
“Nadie va a creer –afirma- en proyectos sectarios, solo un proyecto serio que se plantee la inclusión de la mayor cantidad de sectores, obtendrá el apoyo popular necesario”.