Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
8 Marzo 2012, 11:28 PM
Escrito por: FEDERICO HENRÍQUEZ GRATEREAUX (henriquezcaolo@hotmail.com)
Son muchos los artistas que echan las culpas de todos los males sobre los políticos, los militares, los hombres de empresa. El novelista portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura, es autor de una novela titulada Ensayo sobre la lucidez.
Los editores de esta novela no tienen empacho en afirmar en la cubierta del libro: “las cloacas del poder se ponen en marcha: los culpables tienen que ser eliminados. Y si no se hallan, se inventan”. Todo ello porque “el derecho al voto” llega a ser un “gesto revolucionario, capaz de socavar los cimientos de una democracia degenerada (...)”
Nuestros jóvenes poetas han empezado a calificar la sociedad dominicana. Alex Ferreras, autor de “Los lamentos de Lázaro” declara en un poema: “¿Por qué, Dios mío,/ me arrojaste sin defensa alguna, a ese abismo tan frío/ si ni siquiera derecho a elegir,/ me diste?/”. Ferreras alcanzó maestría en literatura por Massachusetts University.
Podríamos de este modo revivir los tiempos de la Ilustración, época que incubó la Revolución Francesa. Después de la Segunda Guerra Mundial la vieja izquierda marxista señaló también culpables de la desesperación social: las clases privilegiadas; la burguesía, terratenientes, capitalistas.
“Antiguos poetas”, como Mieses Burgos, profetizaban grandes dificultades: “Lo mismo que una espiga de la estación del odio./ Cuando llegue la hora vengadora y terrible/ de los puñales largos./ La hora que está escrita con sangre sobre el muro/ de las humillaciones./ La hora inevitable. La que viene creciendo/ desde el rencor del hombre./”.
No hay ninguna duda de que “las cosas andan mal”. Personas que actúan “correctamente” tienen miedo de ser aplastadas por truhanes en “buenos tratos” con la policía. Está vigente el “entusiasmo por lo inferior”. Los poetas son los primeros en dar la alarma ante abusos, injusticias, atropellos. Los “grupos sociales” constituidos por “no-poetas” tardan en advertir a su alrededor signos de descomposición social.
Los llamados “hombres de acción”, que dicen ser “realistas”, que se precian de “tener los pies en la tierra”, deberían conjurar tan penosa situación.
Los poetas, se ha dicho siempre, tienen “la cabeza en las nubes”. Parece sensato, sin embargo, escuchar esta vez a poetas, para evitar que fructifiquen maléficas “espigas de la estación del odio”.