Criptomnesia o el plagio involuntario de Miguel Collado y Jorge Piña
Por Jorge Piña
COINCIDIR EN EL PENSAR ES INEVITABLE / Miguel Collado: “Sé -estoy consciente de ello- que cualquiera de las frases aforísticas mías colgadas en este facebook podría coincidir con la de otro autor, pues no es posible evitar que dos personas piensen lo mismo sobre el mismo asunto en el mismo momento y en el mismo lugar.”
Ahora bien, Miguel Collado para responder, psicoanalíticamente hablando, a tu reflexión de Facebook, COINCIDIR EN EL PENSAR ES INEVITABLE, hay que tomar en cuenta que al publicar nuestros escritos (de ahí la validez de un editor y la importancia de varios lectores-autores independientes) tenemos que evitar caer en lo que Freud llamaba “criptomnesia” que no es más que presentar las ideas de otros como las propias que es lo que los psicoanalistas llaman “plagio involuntario”. Estos son los “Fenómenos ocultos” como la tesis doctoral de Jung (1902) para explicar lo mismo.
Es tan interesante este o aquel libro, poema, verso, frase que lo olvido, cometo un lapsus, un olvido involuntario, una falla en la memoria y la presento como mía. Pasa en tesis y documentos oficiales y sobretodo en libros de ensayos. Ideas que leímos originariamente de otros las olvidamos y las plasmamos como nuestras.
El autor ingenuo y honesto, corrige el error, pone la fe de errata y se retracta. El verdadero plagiador sigue creyendo que fue el genio de la matica (Y no de la playa de Boca Chica) y nunca confesa su pecado y culpa. Y mucho menos se da cuenta de la gran falta del plagio.
Por eso el mismo Freud, “conscientemente”, evitó leer a Nietzsche porque sus ideas del inconsciente estaban impresas en el pensamiento filosófico del propio Nietzsche en la mayoría de sus escritos.
Es decir, se puede evitar el plagio involuntario siendo despiadadamente honestos y sinceros con nosotros mismos. Esa es ley de la creatividad y las verdades y descubrimientos científicos. Y la base de las patentes (o la publicación primera) como prueba legal de lo original en lo escrito, inventado o descubierto. La propia honestidad intelectual.
En la 8va. Feria Internacional del Libro realizada del 18 al 20 de octubre, 2013 en Lawrence por el metapoeta y sacerdote Dr. Joel Almonó, el poeta César Sánchez me recordó de los vasos comunicantes, nuestras propias historias y vidas paralelas, de Breton y los surrealistas (nombrados “Metaósmosis” por Orly) y de la intertextualidad tan propagada por el profesor Fernando Vargas, como muestra también de como las voces y los ritmos-sentidos de la escritura se confabulan y confunden entre coetáneos de una misma generación. Y de cómo con las mismas lecturas y con las mismas influencias, los escritores y los poetas todos, terminamos imitándonos y copiándonos los unos a los otros.
Borges se la ingenió con lo del panteísmo donde todo es de todos. El otro y el mismo. Un escritor (que no recuerdo ahora) decía que los genios copian y los demás imitan.
Picasso se jactaba en decir que: “Los grandes artistas copian, los genios roban” que no era de él tampoco ya que esta basada en una obra de Oscar Wilde que dice así: “El talentoso toma prestado, pero el genio roba”. A su vez, tampoco es totalmente de su autoría si no que viene de uno más antiguo todavía que dice: “El sabio crea, el genio copia y el mediocre imita” (sabiduría popular).
La criptomnesia me pasó con el Manifiesto de la Metapoesía. Escrito originalmente sin título para el Taller Literario César Vallejo de la UASD y en un momento de lucidez extraordinaria se me ocurre como por arte de magia nombrarlo, en frente de la casona pensión donde residía como estudiante de medicina (Le llamaban por su tamaño y forma "El Barco") de la calle Santo Tomás de Aquino # 161, detrás del campo de pelotas de la UASD, en la zona Universitaria, "Metapoesía" como un acto original mío y sin evidentes usos del vocablo “Metapoesía” por ningún contemporáneo y por ninguna generación, movimiento, grupo o escuela literaria dominicana (Gracias a DIOS), excepto que olvidé que en los "Cuadernos de Poéticas" de Diógenes Céspedes había leído -5 años antes- las teorizaciones de Manuel Matos Moquete y de Luz María Umpierre (LuzMa) sobre la Metapoesía. No conocía a la Metapoesía del culturalista y nuevísimo Guillermo Carnero para entonces.
En honor a la verdad histórica le dedicamos, 10 años después, el primer Congreso Internacional de la Metapoesía en Santo Domingo y en Casa de Teatro, en el 2003, a Manuel Matos Moquete y a José Rafael Lantigua; en 2010, en Madrid, España, se lo dedicamos al Metapoeta Mayor Guillermo Carnero. Ya hablé, en deuda aún desde el 2010, con la puertorriqueña y extraordinaria catedrática y poeta Luz María Umpierre (LuzMa) para dedicarle el próximo Congreso Intencional de la Metapoesía, que será el sexto a ella, posiblemente a realizarse o en Santo Domingo, de nuevo, o en Puerto Rico, el 13 de Octubre del 20014. Pensamos en Luz María Umpierre para el 2011 pero por el cierre de Culturarte, falta de fondos y falta de una planificación, coordinación y gestión cultural en Puerto Rico no lo realizamos en la Isla del Encanto.
Y así por el estilo son los asuntos de la criptomnesia literaria metapoética dominicana.
El Eclesiastés resolvió la criptomnesia universal con decir inequívocamente y lacónicamente de que: “no hay nada nuevo bajo el sol”. Goethe, el más grande escritor alemán, escribió que “de lo que tu padre has heredado adquiérelo para que sea tuyo”. Y punto.



