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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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SANTO DOMINGO Y HAITI

 

Cuando se dice que un producto o servicio cubre todo el territorio dominicano, quiere decir que ese producto o esa compañía se vende o da servicio en toda la isla de Santo Domingo, que incluye a los dos países que la comparten, desde el punto de vista de nuestra Constitución Nacional (Rep. Dom.).

 

 

 

Así es y debe ser.  En el territorio dominicano (isla de Santo Domingo) existen dos repúblicas que pueden ambas denominarse “dominicanas”; una de ellas tiene el nombre propio de Haití; mientras que la otra, solo utiliza la denominación dominicana. 

 

 

Según la constitución de Haití, ambas son repúblicas haitianas.  Esa fue la razón por la cual Juan Pablo Duarte elaboró el Juramento Trinitario: para que se mantuviera la dominicanidad del territorio con el nombre de Isla de Santo Domingo.  Haití nunca ha hecho caso a ese principio Duartiano.

 

Si no se convence al gobierno y pueblo haitiano de que el nombre legal de la isla debe ser Santo Domingo, continuará la confusión de identidades más grande que ha existido en la historia republicana de ambos países que comparten la isla.

 

La isla no puede ni debe tener otro nombre que no sea Santo Domingo, porque de ello depende el diseño del Escudo Nacional, cuya inscripción en su cinta inferior dice “República Dominicana”.  Aceptar otro nombre para la isla, sería un sacrilegio contra no solo el Escudo Nacional, también contra la identidad regional de la población.  Si se acepta que el nombre de la isla es “Haití”, “Hispaniola”, “La Española” o cualquier otro, entonces dejaría de ser dominicana la identidad regional; y la cinta inferior del Escudo Nacional fuera “República Haitiana”, “República Hispana”, o “República Española”.

 

Los haitianos tienen que tener celos de que se utilice la denominación de la república como si fuera el nombre de la nación de sus vecinos y quizás por eso no se haya preocupado por cambiar en su constitución el nombre de la isla, que dice que es Haití.  Otra razón puede ser que los líderes no se atrevan a violar los principios de los fundadores de la nación haitiana (Tussaint, Dessalines, etc.), que consideraban que la isla es “una e indivisible”.

 

Es el deber de nuestro presidente hacer lo que nunca se ha hecho y aclarar con Haití este impasse constitucional, que ha provocado el que la isla tenga tres nombres, confundiendo al mundo.  Los Estados Unidos de América decidieron llamar a la isla “Hispaniola”, hasta tanto los que comparten la isla se pongan de acuerdo con un solo nombre oficial y legal.  Eso sucedió en 1936 y aún nadie se ha puesto a resolver este problema. 

 

Claro, Haití no va a ceder, hasta que la otra nación que comparte la isla deje de capitalizar el nombre de la isla, deje de utilizar la denominación como nombre y le ponga un nombre propio a la nación.

 

Juan Pablo Duarte dejó todo claro y explícito con los dos documentos base para su patria: El Juramento Trinitario y El Mensaje Quisqueyano, con la combinación de ambos se crea la REPÚBLICA DOMINICANA DE QUISQUEYA, dejando allanado el camino para resolver el asunto.

 

Sin dejar de ser dominicanos regionalmente, la solución Duartiana es darle a la patria un nombre propio, Quisqueya, mientras que el pueblo adquiere su identidad nacional verdadera de manera oficial: la Quisqueyana, honrando así nuestro Himno Nacional y los principios Duartianos.

 

Estos son los dos documentos fundamentales de Quisqueya elaborados por Duarte:

 

El Juramento Trinitario (1838)

"En nombre de la Santísima, Augustísima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente; juro y prometo por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano y a implantar una República libre y soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana, la cual tendrá su pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules, atravesados por una cruz blanca. Mientras tanto, seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales: Dios, Patria y Libertad. Así lo prometo ante Dios y el mundo. Si lo hago, Dios me proteja y de no, me lo tome en cuenta y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición, si los vendo".

 

El Mensaje Quisqueyano (1861)

“Quisqueyanos sonó ya la hora, de vengar tantos siglos de ultraje;

El que a Dios y a su patria desdora, que de oprobio y baldón se amortaje.

No más cruz que la cruz quisqueyana, que da honor y placer el llevarla;

Pero el vil que prefiera la hispana, que se vaya al sepulcro a ostentarla”.

 

Cosme Pérez

21 de marzo, 2003

REPUBLICA DOMINICANA DE QUISQUEYA –Proyecto Constitucional para añadir el nombre.

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