La pasión ha obnubilado muchas mentes con potencial y capacidad
Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
La pasión ha obnubilado muchas mentes con potencial y capacidad
Desde 1961 a la fecha, un sinnúmero de dirigentes políticos con excelente preparación, grandes cualidades como oportunidades, no lograron desarrollar todo su potencial por cuanto prefirieron destacar sus dotes de polemistas y críticos sin desperdiciar oportunidades para debates y pugnas, antes que dedicarse a construir fuerzas internas en sus partidos, así como a crear perfiles capaces de despertar confianza y seguridad en todos los segmentos.
Este fenómeno se ha producido en dirigentes de los partidos mayoritarios como de grupos y organizaciones que subsisten como emergentes y otras que han desaparecido o se han reagrupado, en razón de que sus dirigentes o líderes no han podido coexistir.
Todo ese potencial se ha quedado rezagado porque no comprendieron la composición social dominicana aún habiéndola estudiado, o porque prefirieron convertirse en francotiradores de todo lo que se mueva a su alrededor, descuidando por supuesto tareas fundamentales para captar la simpatía y el apoyo necesario de sus colegas, compañeros, camaradas o como se le llame en cada organización.
Porque el objetivo de todo dirigente político ha sido y es, además de mantener actitudes auténticas y coherentes, lograr posiciones importantes dentro de sus organizaciones y desde ahí dar el salto para escalar posiciones cimeras para desde el Estado llevar a cabo sus proyectos.
Muchos de esos dirigentes lamentablemente se confundieron de objetivo y el país no tuvo ni ha tenido la oportunidad de contar con sus servicios. Algunos prefieren dedicarse a lanzarle piedras a los frutos de sus propios árboles, otros a llevarle los cartones al bingo de los contrarios, sin darse cuenta de que estropean sus propias matas o se les pasan las fichas de sus cartones para que otros cosechen.
Por esas y otras razones, siempre ha sido prudente y sensato ver la historia y analizar el comportamiento de los que han podido desarrollarse plenamente. No porque los que han tenido éxito no hayan cometido errores o que sus conductas sean tan correctas, impolutas o ejemplares como todos quisiéramos, sino porque los dirigentes no pueden jugar a la política como si estuvieran en programas para complacer peticiones o para que algunos les haga coro diciéndoles: ¡qué bien, sigue así, cuenta conmigo! Porque la mayoría de esas opiniones no necesariamente son sinceras o no sirven para nada, si no van acompañadas del trabajo consistente y la sensatez que las personas les suponen a quienes pretenden dirigirlos, incluso dentro de los escenarios con posiciones más radicales. Lamentablemente solo algunos dirigentes han podido surgir, mantenerse y lograr dimensiones nacionales, porque la gente los ha considerado con el grado de sensatez suficiente para que en momentos especiales los represente. Porque las posiciones duras, encarnizadas, francotiradoras y levantiscas, no son suficientes para captar simpatías necesarias y duraderas.
Pueden crear entusiasmo pasajero en determinados momentos o circunstancias, pero no han logrado convertirse en dirigentes o líderes con la dimensión suficiente para cobijar mayorías determinantes. Lamentablemente la pasión ha obnubilado muchas mentes con potencial y capacidad.