Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
| EDITORIAL: Tony Raful El ambiente electoral luce enrarecido por acusaciones y contraacusaciones que lejos de contribuir a fortalecer el debate y la discusión de ideas, entorpece la comunicación y análisis de las propuestas de los candidatos. El gobierno y su candidato, representando lo mismo, a pesar de las diferencias existentes entre las dos facciones internas que se disputan la hegemonía del proyecto electoral, proyectan un discurso deficiente, contradictorio y errático. Hace apenas algunas horas, uno de los más conspicuos representantes del sector Danilo Medina, expresó textualmente, que lo mejor del PLD no ha gobernado este país. Estas palabras tienen un orden taxativo que no deja lugar a dudas de las profundas separaciones entre Medina y el Gobierno. Si lo mejor del PLD, como dice el doctor Gedeón de los Santos, no ha gobernado este país, entonces hay que colegir, por vía de consecuencia, que lo peor de ese partido ha gobernado la nación. Nunca nadie se había atrevido situar con tanta dureza y claridad de pensamiento sus diferencias con la claque gobernante de ese partido, y nadie con la autoridad moral de De los Santos, uno de los exponentes del pensamiento ilustrado en la República Dominicana, independientemente de las diferencias que puedan ser establecidas en el actual momento o coyuntura política. El candidato del PLD ha estado zarandeado por las ráfagas de viento de la denuncia política y del cuestionamiento a una gestión de gobierno que insiste en identificarse con él a pesar de las reticencias yd el deseo de Medina de separarse parcialmente de los funcionarios y jorocones de la actual administración. El candidato peledeista ha llegado incluso a enmascarar sus diferencias o a manifestarla en un palabrerío altisonante donde admite que el gobierno ha hecho cosas mal y ha dejado de hacer cosas que debió hacer, pero que él está en disposición de enmendar. Navegando a contracorriente e intentado centrarse en sus propuestas, Medina no tiene paz, como el viejo dicho oriental, el árbol quiere paz pero el viento no lo deja, resultando que, a pesar de haberse contradicho varias veces, acaba de anunciar que está dispuesto a debatir con el candidato del PRD los temas de la corrupción en la República Dominicana. ¿Cómo se explica, que habiéndose distanciado en algunas instancias de compromiso público con el gobierno, de súbito proclame su disposición a defender una gestión de gobierno que es el tema esencial de las críticas en cuanto a los funcionarios y la administración de los fondos públicos, hoy en la picota del debate, tanto a nivel nacional como internacional? ¿Estará en verdad dispuesto a asumir la carga pesada que no le corresponde, de ser abogado defensor de gente con la cual él no comparte ni tiene afinidades ni se identifica en su propio discurso de cambio, que pretende venderle a la población, como si él mismo no fuese durante un tiempo en su condición de Secretario de la Presidencia, copartícipe de las políticas públicas y los lineamientos generales del mando político gubernamental? Es cierto que rompió con esos compromisos y enfrentó la repostulación presidencial del ciudadano presidente de su partido, siendo derrotado, palabras dichas por él, por el Estado, suponiéndose que su reacción ética conllevaría en algún momento establecer diferencias y límites entre él y quienes lo aplastaron en el año 2008, sin ninguna conmiseración política. En medio de la barahúnda electoral, Medina luce sin horizonte claro, impulsado por temores y dudas, si asumir con carácter ni entereza su destino. No quiere pero cede, puede y no quiere romper con sus adversarios internos, no se atreve a ponerles límites a los altos capitostes de un gobierno agotado, de un gobierno extenuado, sin respuestas, sin conciencia social profunda, que nataguea en sinecuras, prebendas y ayudas exiguas que lesionan la dignidad de la persona humana. Uno no sabe con claridad quien es el candidato del PLD, porque el protagonismo del ciudadano presidente absorbe con su personalidad al candidato subalterno, lo reduce, lo minimiza, ni siquiera lo cita, poniendo su proa hacia el año 2016 y llevando confusión a los votantes. |