SABER MÁSACERCA DEL AUTOR
Crítico de Artes Visuales /Multimedia y cine
Escritor, Ensayista. / Periodista, Cineasta y Gestor cultural
Se ha llegado a un punto en el cual el raciocinio pide un peldaño de reflexión sin pasión, premisa esencial.
Si el PLD gobierna ahora, en la construcción de la democracia del país tendrá de modo oportuno la responsabilidad autocrítica, tarde o temprano, de mirar lo que construye a la luz de un debate descarnado, que pronto tendrá asiento e interés en el extranjero.
Alguien habló alguna vez de la Monarquía de Cocoteros (M.M), pero le faltó tiempo para definirla, dícese: "monarquía" a fuerza de hacer una red de nepotismo gansteril enmarcado en la estructura de un partido, cuyos propósitos amenazan al propio Estado de Derecho o la noción de patria-país, espacio cuya neutralidad se ha perdido.
En este mismo recuento, por otras razones, en el transe del hartazgo si miramos hacia atrás cabe la pregunta de hasta dónde el PRD en sus gobiernos ejerció un conservadurismo que a veces desnaturalizó sus propósitos doctrinarios, en pleno gobierno de Jorge Blanco hubo serios problemas con el caso de Orlando Martínez, por ejemplo, donde protegió a su principal actor.
Al final, si lo pensamos bien, un país huérfano de una transición política ejemplar, sin real destrujillización de sus cuerpos castrenses, la conclusión es obvia: un deterioro progresivo del “Estado de Derecho” ha sido una constante de la llamada Democracia Dominicana.
El contexto actual del estado de derecho
Como el tiempo pasa volando, apenas recordamos aquellos países africanos que junto a nosotros, aspiraban a una democracia y salían del colonialismo por mandato de las Naciones Unidas, hacia inicios de los años 60 del siglo XX.
El esquema ya lo sabemos: muchas de esas naciones, buscaron estabilidad con dictaduras orquestadas y con apoyo velado de sus ex metrópolis erigieron esas estabilidades falsas. Todo un tinglado de poder eterno, hasta que la anarquía los alcanzara y el dictador de turno se exiliara.
En nuestro contexto, las situaciones no son tan extremas, pero los parecidos no son tan distantes.
¿Para qué necesitamos sofisticadas instituciones de los derechos posibles, si al final el propio ejercicio de la democracia, fallido y ruin, les impide un ejercicio limpio con resultados dirigidos a concretizar un genuino Estado de Derecho?.
Los señalamientos más arriba planteados deben tener algún asidero posible, alguna justificación que los avale, porque si no estaríamos en afirmaciones de canallada mediática, como suelen decir los nostálgicos del Trujillismo sin Trujillo.
Un senador del PLD y su radiografía del poder
En el portal de la Z101, con fecha de 15 de diciembre, encontramos un análisis curioso que legitima, desde la lado del poder, todo lo que se ha argumentado en los últimos meses sobre el diseño del poder y la fuerza de un partido, sobre el divorcio de un proyecto de Gobierno y las aspiraciones reales del país.
He aquí las declaraciones del senador de La Vega Euclides Sánchez, sobre el tema judicial:
"El senador oficialista por la provincia de La Vega, Euclides Sánchez, es partidario de que todos los ciudadanos sean tratados con igualdad ante la Ley, por lo que está de acuerdo con que el ex presidente Leonel Fernández y los ex funcionarios Víctor Díaz Rúa y Félix Bautista, respondan ante la justicia los cuestionamientos que les están formulando.
"Todos los funcionarios tenemos que dar explicaciones cuando seamos requeridos por cualquier instancia, no sólo la judicial, sino también comunitaria. Una junta de vecinos me pide una explicación como senador, y yo no puedo negársela ni criticarla, porque yo no estoy por encima de la Constitución y las leyes, por lo tanto, Félix Bautista y Amable tienen que ir cuantas veces sea necesario a cualquier instancia del poder judicial, y también cualquier ex presidente que sea requerido también", dijo.
Sobre un tema que pocos observan y que cada vez más es grave, me refiero al tema línea de partido y construcción de país, interés nacional.
La confusión asumida de plan de Partido, su línea y los intereses reales de la población.
La idea de un comité político que como estructura, por encima de la población decide "sus necesidades y proyectos", en una mezcolanza de quinquenio soviético y control de masas.
He aquí lo que se redactó sobre este tema que afirmó el senador que no es de la canalla mediática:
"Pese a su visión, el político reconoció que no existe independencia entre los poderes del Estado. Esto de la independencia de los poderes, dijo, es una ficción”. Peor aún, también reconoció que su partido, con mayoría en el Congreso Nacional, impone su línea política.
Entonces, según esta teoría, cuando el Presidente hace una alocución habla a un parte de la población, a esos que votaron por él, porque el resto es invisible, y si protestan son "canallas atorrantes”
Como ejemplo puso el proyecto de Ley de Presupuesto que se está conociendo en ese poder del Estado, en donde la comisión bicameral que lo estudia -por ser este el primer proyecto de presupuesto de Danilo Medina y por el contexto económico- le dará la prerrogativa de aprobarlo tal como fue enviado, porque ellos asumen que el Presidente “está planteando un proyecto de Ley de Presupuesto para resolver los problemas del país”.
Como se observará, las ideas anteriores no las ha pronunciado nadie de la llamada oposición -si existiera-, sino un senador oficialista alejado del mundanal ruido de las protestas y de opositores antigubernamentales.
El pasado autoritario y el presente con sombras de Trujillo
En el pastiche de los últimos 8 años en nombre de la democracia, descubrimos ahora el sobre de celofán, allí encontramos el regalo de unos torniquetes que aprietan la coyuntura, dando como resultado que en materia de Estado de Derecho, estemos más cerca del pasado que de un presente con amplias perspectivas de aplicación de lo que es de verdad un Estado de Derecho, pero la caricatura es tan perfecta, que la hemos cubierto de instituciones y mecanismos seudo legales que lo que muestran e una gran maraña, en la que terminan quedando envueltos los genuinos derechos ciudadanos invisibles y maniatados.
El propio presidente de la suprema corte de justicia, supongo que lo decía en serio, hablaba de la justicia como un instrumento de paz, dramatizaba, pero la realidad cruda es la siguiente: cada vez más en el espacio ciudadano, la demanda de justicia es crítica y frenética.
¿Con la creación y puesta en funcionamiento del Tribunal Constitucional y otras instituciones de corte moderno, el país en materia de derechos ha experimentado algún progreso?
¿Seguimos más cerca del pasado oprobioso o de la democracia de papel construida como un origami ornamentado?
El PLD, la noción de nación y la construcción del estado de derecho
Finalmente, algunas ideas sobre este tema tienen que ser recurrentes, desde esta columna y desde otras. Son ejercicios de variaciones sobre un mismo tema: derecho y nación, Estado de Derecho y Democracia.
Mirando lo brilloso de su morado ombligo, el PLD ha construido una estructura de poder que se mira así mismo desde el amplio ombligo de su fuerza económica y politiquera para gobernar.
En este juego de espejismos de circo, la nación, el país como tal, ha quedado atrás, no existe.
Ello debe tener una explicación: con la idea de que el que pierde unas elecciones pierde también su nacionalidad, su voz y su espacio, algunos teóricos mediáticos han logrado vender la idea de que el pierde no existe, y como no existe, al no ganar, no tiene ningún derecho.
Esta tesis es muy probable que no sea programática del partido, pero sus vocingleros la manejan y la difunden a todas sus anchas, pero nadie del partido es capaz de llamar a la moderación y desmentirla.
Y lo que es peor, figuras del partido y signos del poder han comprado esas ideas fáciles y no se han dado cuenta de que lo que han hecho es lo siguiente: han dejado al Presidente Medina sin referencia de Nación, o en su defecto, lo han puesto a gobernar y a pensar para el PLD, partido del poder.
Entonces, según esta teoría, cuando el Presidente hace una alocución habla a un parte de la población, a esos que votaron por él, porque el resto es invisible, y si protestan son "canallas atorrantes”.
No sé hasta cuándo el maniobrar desde el poder puede encubrir estos detalles que aquí acoto, pero no será por mucho tiempo.
En la actual ideología del PLD, hacia la calle no existe un espacio neutro que pueda llamarse patria, nación. Porque ellos mismos, nadie más, son la patria y la nación, para que el resto de población pueda tener ese status, tendría que ser del partido oficial.
No hay que olvidar que los " oficialismos" más que normas o estilos de un régimen, son casi doctrinas de uso del poder casi absoluto y crean lineamientos masivos, tipo estructuras facistoides de pensamiento único.
El proyecto patria morada: Trujillo vive
Borrada la noción de patria normal que conocemos, porque la idea del Presidente de todos no parece funcionar bien, porque ese mensaje del Presidente se borra cuando se pretende excluir como parias a una parte del país, a quien no conviene es al propio Presidente de la República, porque –curiosamente- en la batalla mediática quien gobierna las ideas del PLD hacia fuera lo que tramite son las ideas más descabelladas y sectarias, con la percepción de que mantener el carácter beligerante del triunfo electoral es la clave para reafirmar al gobierno.
Por este camino, por ejemplo, los derrotados el 20 mayo (calificados de subversivos, muertos de hambres y revoltosos) no tendrían ninguna razón para sentarse a escuchar el 27 de Febrero a un Presidente que no deja claro, con lucidez, su sentido de patria colectiva al margen del partido que lo llevó al poder.
Lo que están construyendo al final es un gran monumento a la exclusión, un club de patria morada, donde hasta para jugar dominó, la fichas tienen que tener ese color.
¿Acaso no hemos visto las denuncias de ciertas tendencias biocromáticas basadas en el morado y amarillo, en uniformes deportivos, monedas, logos oficiales que no tendrían por qué tener colores de partido?
Poco a poco, aparecerán las pequeñas islas humanas entre las isla, con el mayor desinterés posible ante un proyecto político que, sin programarlo, sin diseñarlo, tiene logros ideológicos negativos para la visión del país.
La no recuperación de ese espacio sectario, secuestrado, ya contribuye a una división del país amplia e irreversible.
Está clarísimo, una patria morada implicaría un modus operandi que ya casi conocemos, que va buscando los viejos retazos del dolor de nuestras peores miserias del pasado para recomponer un rompecabezas autoritario, que poco a poco vamos reviviendo, en un curioso discurrir de nación adormecida.
Dejo la constancia, de que si alguien me puede convencer de lo contrario, adelante, el debate en democracia es lo más saludable.