Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
Hace tiempo que los dominicanos estamos viajando a Washington, por diferentes motivos. Aunque en los año 60 y 70 se consideraba pecaminoso que un político de tradición democrática se apersonara a la capital del imperio, por aquella fábula de que Washington era sinónimo de Pentágono y éste a su vez implicaba claudicación o negocio con el invasor de 1916 y 1965.
Hasta que José Francisco Peña Gómez se metió en el mismo interior del Capitolio, en busca del apoyo liberal del staff político norteamericano y de neutralizar acciones y propósitos contra su partido, el PRD. Ese acercamiento de Peña Gómez al Poder del Norte le valió -a él y a sus seguidores- los más diversos calificativos de las claques políticas de izquierdas de entonces; desde “derechista recalcitrante” hasta “perro imperialista”, al decir del periódico El Despertar de la época.
Hoy día, ya se acepta que fue una movida política válida y hasta fructífera, de parte del líder negro del partido blanco. Puede que esos famosos contactos de Peña Gómez, no hayan rendido todo lo que se esperaba, pero nadie niega que algo influyeron en el ascenso del fogoso Secretario General, y en los resultados electorales de 1978.
De suerte que un viaje a Washington puede resultar de gran importancia, además de turístico, para los dominicanos que vivimos en Estados Unidos. Pasamos por la Capital de la Unión, cuando vamos hacia los estados del Sur, cuando procuramos conocimiento político, histórico y social, y hasta cuando hemos tenido que demostrar alguna fuerza política apoyando o repudiando alguna decisión de carácter general.
Hemos hecho probablemente más giras políticas para Washington, que de placer para la playa de Boca Chica. De hecho, mis dos nietos mayores, Gabriel y Albert, creen que es una falta imperdonable no probar las hamburguesas del “Old Ebbitt Grill”, de la calle 15, cerca de la Casa Blanca; aunque, a los que no consumimos “junk food” regularmente -y por mas presidencial que sea el famoso restaurant- nos importa un bledo cometer dicha falta. Ellos viajan hasta allá cuando pueden y siempre que yo les pague el pasaje, por supuesto.
Todo este “cantinfleo” viene a cuento, porque no quiero lucir fuera de foco al comentar el último y más famoso viaje de un trío de dominicanos ilustres a la famosa ciudad, cuna del poder mundial y excelente sitio para alardear conexión con el stablishment, o sea, para hacer “bulto y aguaje”, al decir de la gente común.
En realidad no entendemos ¿a qué van doña Milagros Ortiz, Geanilda Vásquez y Luis Abinader Corona al Distrito de Columbia? Pero si sabemos que visitarán varios altares y es casi seguro que podremos adivinar “el santo que alumbraron”, ya lo verán, ya lo verán.
El objetivo de esta gira con tanto frío, sabemos que no puede ser revertir la expulsión de Hipólito Jemía y Andrés Bautista; porque ya fue ratificada por el TSE, última instancia sobre la materia en el país. Hay algo más, en la intención de esta avanzada hipolitista; y dependiendo del “santo alumbrado”, se sabrá el “encargo”, o sea, la clase de milagro que se espera.
Lo que está raro es la composición del trío de penitentes; hay uno que definitivamente es necesario, imprescindible quizás, porque siempre ha peregrinado y conoce el lar sagrado; pero las otras dos como que desentonan. Una por su trayectoria y linaje, y la otra porque no tiene alcurnia divina; o sea, nadie le reconoce que tenga “corriente”.
Primero irán ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, que es un organismo de la OEA. Allí le recibirán y archivarán su petición de mediar en el conflicto interno del PRD, claro, las cosas no pasarán de ahí; porque sencillamente, no pueden pasar. Luego presentarán su queja ante el mismo secretario general José Miguel Insulza y se espera que él los oiga hasta el tercer o cuarto café, como se estila; pero hasta ahí llegará el asunto.
En el Consejo de las Américas, que es un apéndice de la dirección regional del Bachillerato Internacional (IB), una organización educativa que dirige la conocida Siva Kurani, se espera que los reciba un funcionario de tercera, porque su directora deberá estar de visita por el Pacífico sur. Realmente no entiendo qué relación hay entre esta institución y los líos internos del PRD.
Cuando visiten la Fundación del Debido Proceso o Due Process of Law Fundation, es muy posible que sean oídos y hasta les den un tour por sus instalaciones ya que es una organización dedicada a “fortalecer el Estado de Derecho y a promover el respeto de los derechos humanos en América Latina, mediante investigación aplicada, alianzas estratégicas, cabildeo y comunicación” (eso dicen en su página web). Pero igualmente, no alcanzo a entender qué pueden hacer para cambiar el estatus de los dirigentes perredeístas expulsados y suspendidos.
En la Fundación Nacional para la Democracia, el grupo de ilustres perredeístas perderá su barniz liberal, pues entre las linduras que esta fundación ha apoyado están: 1) en 1984, junto a la CIA, apoyó financieramente al candidato de Noriega en las elecciones presidenciales; 2) en 1990 en Haití, le dieron $36 millones al candidato Marc Bacin contra Aristide, pero éste sólo pudo lograr el 12% de los votos; 3) en 2000, 2001 y 2004, en Venezuela, apoyaron mediática y económicamente a los opositores a Chávez, que fueron derrotados siempre; 4) los primeros fondos de esta organización vinieron del presidente Reagan en 1982 y al decir de Oliver North (el de los contra nicaragüenses) su nombre real es “Proyecto Democracia”. Para la opinión del mundo, esta fundación se dedica a debilitar los gobiernos que disienten de Washington.
En la gira de los perredeístas, también se contemplan reuniones con algunos congresistas y con dirigentes de las seccionales, pero todos sabemos que esto es para relleno.
Como ustedes habrán podido notar, en esta travesía por la Capital del Norte, hay algunas paradas que no están muy claras, por aquello de que no sirven ni para comer, ni para echar gasolina y mucho menos para dormir. Se nota que el interés mayor está en la visita a la llamada Fundación Nacional para la Democracia o Proyecto Democracia -según Oliver North- pero justamente ahí es donde está el peligro. No quiero ni pensar en lo que estará pasando por las cabezas de esta tríada de ilustres dirigentes perredeístas, que luego de varias derrotas en el frente interno, pueden ser capaces de promover cualquier temeridad, por más disparatada que parezca.
Quiera Dios que solamente estén buscando fondos de la dichosa fundación, porque hay otras ofertas en el menú, pero son peligrosas. Con la dinamita hay que tener cuidado, porque puede explotaren las manos.