Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
UNA NUEVA BRISA FLUYE POR AMERICA LATINA
A partir de este año, algunos países han empezado a conmemorar doscientos años de su primer grito de independencia o de su supuesta ¿independencia? definitiva con mucha fanfarria y júbilo. Sin embargo, los resultados de estos acontecimientos, que supuestamente nos traerían libertad, desarrollo y justicia social, están todavía lejos de que se conviertan en realidad en gran parte de la región.
Las dictaduras, “democraduras”, neocolonialismo e imperialismo se han sumado a una larga trayectoria de hechos históricos que finalmente, luego de arduas luchas populares, encarcelamientos y genocidios, están encontrando una salida al final del túnel. Afortunadamente, las naciones que integran América Latina y el Caribe se encuentran en un verdadero proceso de cambio, integración e integridad territorial. La formación de agrupaciones políticas y económicas, e incluso militares, ha puesto en marcha una serie de cambios positivos para la región por medio del Mercosur, Unasur, Alba, Banco del Sur y la introducción de una moneda única conocida como el S.UC.R.E. Incluso las últimas cumbres de Unasur llevadas a cabo en la segunda mitad de agosto de este año tanto en Quito como en Bariloche, como la reunión de ministros de relaciones exteriores y de defensa a mediados de septiembre, han dado como conclusión que la unidad y la observancia de medidas económicas en conjunto lograrían llevarnos a una verdadera independencia territorial, política, militar, económica, energética y alimenticia.
Como resultado, vemos que en el caso del conflicto diplomático entre Colombia, por un lado; y Ecuador y Venezuela, por el otro; ya puede contar con avances que permiten una solución pacífica luego de la primera reunión de alto rango entre los ministros de Relaciones Exteriores de Colombia y Ecuador en la sede de las Naciones Unidas en New York. Luego, al escuchar las declaraciones de Jaime Bermúdez, Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, a la BBC señalando, que lo que su país espera de los Estados Unidos no es una presencia militar en sus bases, sino asesoramiento e “intercambio de información, tecnología e inteligencia bajo una forma de cooperación militar con los EE.UU.” Insistió que “no necesitamos personal… ese es el punto principal… Aquellos que mejor pelean en Colombia son nuestros propios soldados. No necesitamos soldados estadounidenses para hacer esto” (en su lucha contra el narcotráfico y terrorismo) (http://www.presstv.ir/detail.aspx?id=107818§ionid=351020703 BBC Oct. 4, 2009).Por lo tanto, parece que la presión regional al genocida y narco paramilitar del gobierno de Álvaro Uribe, le ha hecho recapacitar con una respuesta positiva a la postura de sus vecinos y una apertura para dialogar de alguna forma con las Farc, que luchan por una mayor justicia social y política en la convulsionada nación colombiana por más de cuarenta años. Se espera, además, que analice detenidamente su absurda propuesta de buscar un nuevo período presidencial después de escuchar las opiniones contrarias a este proyecto de reelección por parte de los ex presidentes colombianos Pastrana, Samper y Gaviria.
En cuanto a la crisis hondureña, también la presión regional y mundial por medio de la OEA, la ONU, Unasur y Alba está teniendo una respuesta positiva, ya que el genocida y narco de Micheletti involucrado con el Cartel de Cali cede ante el avance de protestas populares dentro de su país, en toda Centroamérica y la reacción de los organismos ya mencionados, a pesar del fuerte respaldo recibido por las fuerzas armadas, la oligarquía, el imperialismo y el asesoramiento del gobierno títere y mentiroso del déspota presidente Alan García del Perú, quien ha desviado de una manera solapada bombas lacrimógenas adquiridas de los Estados Unidos para uso de su policía hacia Honduras para implementar la represión del pseudo gobierno usurpador no reconocido a nivel mundial y que se jacta de seguir los pasos de Pinochet en cuanto al genocidio, represión, campos de concentración y desaparición de líderes populares de las masas que apoyan un pronto retorno de Zelaya al poder. Ángel Guerra Cabrera de la República Dominicana en el artículo “Honduras: a dos meses del zarpazo”, publicado en GUASABARA, acota que “la cuestión central es que la oligarquía y el ejército hondureños han sido criaturas e instrumentos orgánicos de la potencia estadunidense desde fines del siglo XIX y de eso depende toda su fuerza militar y política, delegada por aquella. Por consiguiente, sobre Washington recae, cuando menos, la responsabilidad moral del golpe. Recuérdese que Honduras fue sede del virreinato de John Negroponte en los años 80: centro de actividad de escuadrones de la muerte, rampa de lanzamiento de la guerra contra la revolución sandinista y las insurgencias en El Salvador y Guatemala, epicentro del escándalo Irán-contras y de las operaciones de la CIA en América Central, entre cuyas piezas fundamentales están el architerrorista Luis Posada Carriles y Félix García, quien ordenó el asesinato del Che Guevara. El torturador Billy Joya, asesor de seguridad de Micheletti, pertenece a esa camada y es fundador de aquellos escuadrones de Negroponte.”
Los vientos andinos de cambio se sienten por toda la región bajo el liderato de Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales y Daniel Ortega. Aunque las fuerzas retrógradas todavía están al acecho, los cambios se sienten; Ecuador, Venezuela y Bolivia ya son libres de analfabetismo. Chávez ha informado que en diez años desaparecerá la miseria y la pobreza en su país. La Revolución Ciudadana del Ecuador sigue su marcha dentro de un proceso que prácticamente acaba de comenzar hace un año con el referéndum de la Nueva Carta Constitucional, que luego dio paso a la reelección abrumadora del presidente Rafael Correa y una nueva Asamblea Nacional en abril de este año.
Tanto la oligarquía local como la oligarquía internacional, y su primogénita élite global, quieren dejar en claro que su poder continuará; pero una nueva brisa de transformaciones profundas seguirá su curso sin que nadie la pueda detener. Es hora de adherirse a esta gran marcha de la historia para lograr que el sueño de Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Tupac Amaru, José Artígas, José de San Martín, Antonio José de Sucre, Eugenio Espejo, las tres Manuelitas (Cañizares, Sáenz y León), Fernando Daquilema, José Martí, Eugenio María de Hostos, Augusto Sandino, Eloy Alfaro, Farabundo Martí, Che Guevara, y otros héroes latinoamericanos, se haga realidad; De esta manera, podremos construir una nueva sociedad y un nuevo hombre/mujer sin ataduras viejas al pasado lleno de enjambres putrificados de ideologías neoliberales, consumistas y egocéntricas, abriendo las puertas de par en par a aquellos que desean una nueva sociedad sin hambre, discriminación, y corrupción.
En la concepción del Hombre Nuevo (http://lucas.simplenet.com), Che Guevara nos platica que “la Revolución no es únicamente una transformación de las estructuras sociales, de las instituciones del régimen; es además una profunda y radical transformación de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales. Una Revolución sólo es auténtica cuando es capaz de crear un “Hombre Nuevo” y este, para Guevara vendrá a ser el hombre en el Siglo XXI, un completo revolucionario que debe trabajar todas las horas de su vida; debe sentir la revolución por la cual esas horas de trabajo no serán ningún sacrificio, ya que está implementando todo su tiempo en una lucha por el bienestar social; si esta actividad es lo que verdaderamente complace al individuo, entonces, inmediatamente deja de tener el calificativo de “sacrificio”. Esto debe ser una cualidad fundamental en el Revolucionario, sentir la misma – revolución – como tal, para trabajar con esmero.
Francisco Rivadeneira, Ph.D.
Octubre 7, 2009