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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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YO NUNCA PREDIQUÉ LA CORRUPCIÓN

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Ignacio Nova 
ignnova1@yahoo.com

La mano que sujeta el poder, como la mano que suma monedas, no puede esperar que ha de sucederle otra mano igual, que como ella contenga, sopesándolo, el bien acumulado.
Juan Bosch. David, biografía de un rey, 1955, pág. 302.

El Profesor Juan Bosch está entre los políticos nacionales que más intolerancia mostraron ante la corrupción. Y  estableció ciertas bases sobre la esencia y destino de los poderes corruptos.

No es posible imaginar el grado de ira que le habría provocado asistir, como asistimos los dominicanos hoy, a este espectáculo triste, ofensivo y lacerante del manejo más que inescrupuloso, híper corrupto, de los bienes públicos llevado a cabo y  sin pudor por sus otrora pupilos políticos.

Bosch huyó del concepto del Poder que sus discípulos han puesto en práctica desde que administran el Estado. Lo advirtió. Y si los PLDístas releyeran al fundador de su organización, encontrarían las causas por las que hoy Bosch convocaría a votar por Hipólito, por las que él renegaría de ese PLD; del grupo que ha desplazado, según la afirmación de Almeida, a la aristocracia dominicana para construir otra con estructura de pirámide vertical. El PLD de las sombras, acuñé en este diario; inoculado desde la fatalidad de las sombras del trujillato. Desde entonces se están reformulando.

Hasta entonces no sabíamos que las aristocracias se construyeran mediante acumulaciones originarias de capitales hurtados del Estado en tiempo record. Con las marcas mundiales Guinness en mente. Y las Metas del Milenio en el zafacón.

El poder también es una fuerza creadora, enseñó Bosch, “si se usa a favor del pueblo”. Lo dejó bien claro el profesor (pág. 114).

Pero si es lo contrario, si se usa para avasallarlo y delinquir en tan inmisericordes grados, “es una fuerza destructora y nefasta”.

No se puede pretender que el dinero extraído del Erario para que alguien cosa y vista propiedades jamás soñadas ni poseídas por monarquía europea alguna mientras un jornalero insular muere sin seguridad social no sea un hurto vulgar, una acción del más bajo nivel de vandalismo y de pillaje.

Para Juan Bosch el poder también contenía la bondad. Su prédica advertía que podía ser una fuerza creadora. De aquí su prédica.

Sobre eso todavía acierta Bosch. Casi acusa a quienes usando los símbolos por él creados gobiernan la República para, desde el poder, delinquir.

“Quizás en la naturaleza del poder hay una capacidad de reflejarse en quien lo ejerce, de donde acaso provengan la ceguera con que los grandes imperios son conducidos a su liquidación”, afirmó.

Sólo que ahora no se trata de imperio alguno sino de los devaneos y el asombro ante el estercolero del gobierno que para desdecir a Bosch formó una camarilla impenitente e insaciable, ruin y carente de calidad ética, evidentemente mafiosa. Claramente emparentada con Bernie Madoff.

Bosch predicó que no se debía distraer un centavo de los fondos requeridos por la meta de conducir la República Dominicana a un estado de bienestar y de derecho del más alto grado de calidad y dignidad que haya existido en América Latina.  En ese sueño suyo los más pobres y castigados por la fortuna debían estar incluidos. Era una ofrenda a su derecho a  una suerte mejor.

Al igual que los grandes estafadores y mafiosos, los del PLD regalan una tarjetita Solidaridad al  pueblo. Con esa “bondad originaria” simulan su condición delincuencial, sus actos reñidos con las leyes, su expropiación del Erario, sus malversaciones, sus sobrevaluaciones de obras, sus contratos onerosos de grado a grado, su empeño de la soberanía nacional, su ejercicio vil de los deberes casi sagrados que en la conducción de la cosa pública imponen las leyes.

En sus actos públicos, en el enriquecimiento ilícito, estrafalario y galáctico que ha llevado a cabo la camarilla que se apoderó del PLD, queda patente el concepto que tienen del Estado. Exactamente como advirtió Bosch: “quizás en la naturaleza del poder hay una capacidad de reflejarse en quien lo ejerce”. En otras palabras: el poder es como son los que gobiernan; los que gobiernan pueden ser como el Poder.

Lejos quedó el sueño de Bosch de que sus pupilos gobernaran sin tocar un centavo.

Y tenía razón. La ambición de ellos no la satisface tan poco. “¿Un centavo? ¡Jamás tocaremos un centavo, Profesor!”, le aseguraron. Al decirlo, en sus mentes sobrevolaban las cuentas en bancos extranjeros, los asientos fabulosos de un avión.

“Los personajes que aspiran al poder y lo alcanzan sólo valen cuando salen indemnes del juicio histórico”.

Ante ellos y sus actos públicos Bosch queda validado. Ellos no. Las enseñanzas de Bosch están grabadas para siempre en sus escritos. Desde ellos alcanzarán siempre la consciencia de los “buenos dominicanos” de Juan Pablo Duarte. Y, desde ellas, también, perseguirán a quienes de sus enseñanzas hicieron menos que andrajos: “La fortuna se parece al poder en que todo conspira contra su estabilidad. La mano que sujeta el poder, como la mano que suma monedas, no puede esperar que ha de sucederle otra mano igual”.

Él nos dio razones para permanecer vigilantes: “a medida que el poder de un hombre crece en extensión y en intensidad, va reflejándose dentro de él con fuerzas destructoras” (p 115). “El poder que descansa en hombres y en riquezas sometidos deforma y debilita al que lo ejerce”.

Eso enseñó Bosch sin imaginar nunca que sus palabras lapidarían tan pronto a sus viejos pupilos. Que sus palabras fueran fuego sobre el PLD.

Lo que predijo, se está cumpliendo. Así es, así será y así está siendo.

Ante este nivel de escarnio a la República, Bosch estaría clamando: “¡A votar por Hipólito!”.

Creámoslo: desde sus escritos el Profesor Juan Bosch está gritando: “¡Dominicanos de bien, a votar por Papá el 20 de mayo!”. “¡Derrotemos todos juntos al PLD!”.

Acudamos a esa cita. Así que hasta el veinte de mayo, si Dios quiere, dominicanos. ¡A votar por Papá!

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