Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
ALTAGRACIA SALAZARREFLEXIÓN20 AGO 2015, 10:07 AM ¿Qué le pasó al periodismo? A las diez de la mañana, la Feria o el Centro de los Héroes, como usted quiera decir, ardía bajo el sol de agosto. No llegué a tiempo a la invitación del procurador para que participara en la graduación de vigilantes penitenciarios porque estacionarse en esa zona amerita una dosis de paciencia que raya en permitir la humillación. No hay derecho ciudadano que no se viole en esa parte de la ciudad. 190 y tantos jóvenes marchaban con cadencias militares ante la mirada impávida de abogados, pedigüeños, choferes de funcionarios. Mientras que, por otro lado, cientos de ojos ansiosos acompañaban sus pasos. Pareciera que esa graduación solo le importaba a esos ojos. Un tropel de periodistas había llegado justo al momento en que los funcionarios se acomodaban. Ocuparon sus lugares cual si se tratara de funcionarios menores que están destinados a un lugar específico. En la mesa principal, el procurador, el ministro de lo Interior, el director de la escuela, un embajador y otros invitados. Momentos más tarde se incorporó la fiscal de Distrito. Comenzó el acto. Habla el director de la escuela, no sé si hubo novedad en el discurso porque nadie se inmutó. Decenas de niños y niñas, hijos o hijas de los graduandos empezaban a incomodarse. Gente pobre con su ropa de domingo esperaba que se citaran los nombres de sus familiares, de sus hijos e hijas que habían decidido vivir en una prisión, quizás por el resto de sus vidas. Siguen los discursos, sigue el calor. Las botellitas de agua circulan de mano en mano. El sudor corre por los rizos de una hermosa negrita que ya no sabe cómo acomodarse en la silla plástica. El peinado tomó dos horas me dijo la tía, orgullosa de su trabajo. Algunos reporteros se marchan con desgano antes de que termine el acto. Miran con desdén a los pobres arremolinados en los árboles cercanos en busca de una sombrita. Se van, querían que el procurador hablara antes, para no esperar la ceremonia. Se acaba el acto. Los periodistas se arremolinan alrededor de los funcionarios y le preguntan lo mismo. “Procurador, ¿qué pasa con los bienes del narco?”; “Señor ministro de Interior, ¿cuándo se harán las deportaciones masivas?”. Las mismas preguntas, las mismas respuestas. Pareciera que las preguntas están escritas de antemano. Nada que sea incómodo a la autoridad, ningún cuestionamiento al sistema, la gente no es importante. Supongo que todo está en orden… http://www.7dias.com.do/destacada/2015/08/20/i195049_que-paso-periodismoa.html#.VdXm0_l_Oko