Es tiempo de exigir cuentas claras y darle un tajo a la impunidad
Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
Es tiempo de exigir cuentas claras y darle un tajo a la impunidad
Insisto en que aún es muy temprano –apenas transcurren tres meses– para enjuiciar el ejercicio presidencial de Danilo Medina, pero no cabe duda de que él está maniatado por los sabios amarres de marinero experto que supo realizar el ex presidente Leonel Fernández, para controlar lo que se supone sean los tres poderes del Estado: Legislativo, Judicial y Ejecutivo.
¡Cuántas decepciones nos han tirado encima esos tres poderes y los que se les añaden, por culpa de quienes allí han estado y los que están!
No importa su nivel cultural. Tanto el culto letrado como el analfabeto e idiota que alcanzó la alta posición a fuerza de ofertas que nunca pensó cumplir o dineros que se agenció a base de compromisos que sí cumplió a medias con sus compueblanos pudientes, como también astutos políticos profesionales, inescrupulosos manipuladores de dádivas acordes al nivel del comprable, todos ellos –salvo escasas excepciones de uno que otro superviviente del idealismo patriótico– nos han enfermado el alma. Y resulta que para desconcertar nuestra angustia por una insospechable pérdida de moral, un apego descomunal a los salarios millonarios y al regusto de ostentar una alta posición en la malignamente engrasada maquinaria gubernamental, personajes que creíamos íntegros y valientes, como el procurador fiscal de la República, Francisco Domínguez Brito, nos sorprende amargamente cuando declara inaceptable la denuncia de Alianza País (Alpaís) a cuyo frente está Guillermo Moreno, porque el Procurador alega que no puede deducir la responsabilidad penal del Dr. Fernández en el monumental déficit fiscal que nos agobia, aunque el ex presidente era quien mandaba soberanamente. Si él invirtió cuarenta mil millones (según declaró) en el triunfo de Medina para asegurar su impunidad y la de su “mariachi” (eso no lo dijo), no fue para que ahora le saquen cuentas de sus gastos desorbitados y absurdos.
¿Cuántas veces no le dijeron y aconsejaron, a tiempo, que en Santo Domingo no procedía un tren subterráneo (Metro) sino un eficiente sistema de autobuses o tranvías, de semáforos sincronizados? ¿que los elevados había que pensarlos mejor, con una señalización anticipada? ¿que urgía la instalación de cámaras vigilantes del tránsito vehicular y peatonal?
Fernández no hizo caso a los consejos desinteresados y menos costosos y se embarcó en crear una caricatura de un “Nueva York chiquito” para verlo desde su helicóptero.
Pero ¿y la gente? ¿La gente que está allá abajo? Compra su precario alimento al precio que se le ocurra al pulpero del barrio que ya no fía, como tampoco fían las farmacias, los médicos y las clínicas. El policía, mal pagado como los servidores de bajo nivel del Estado, vive la tentación de delinquir, e incluso matar, ahogado en carencias y desesperanzas mientras observa el derroche de funcionarios que se hicieron millonarios en tiempo récord, con una desfachatez que asombra.
Sí. Es tiempo de protestar vigorosa, civilizada e infatigablemente.
Es tiempo de exigir cuentas claras y darle un tajo a la impunidad.