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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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EL ENVEJECIMIENTO 2

 

Fin de la tiranía 


Mientras una bola de fuego envolvía la plataforma y el misil salía disparado, los espectadores instintivamente se alzaron en punta de pies; todos los ojos estaban fijos en la blanca llamarada que brotaba de los motores del misil que se dirigía a la montaña lejana. Las masas, el rey, los ricos y los pobres, los jóvenes y los viejos, era como si en ese momento compartieran una sola conciencia, una misma experiencia: esa llamarada blanca que cruzaba las tinieblas, símbolo del espíritu humano, de sus temores y esperanzas… incrustándose en el corazón del mal. La silueta en el horizonte se tambaleó y cayó. Mil voces jubilosas se alzaron de las masas congregadas, y a ellas se unió pocos segundos más tarde el ensordecedor y prolongado estampido del monstruo al caer al suelo, como si la misma Tierra diese un suspiro de alivio. Tras siglos de opresión, la humanidad estaba libre al fin de la cruel tiranía del dragón. 

El grito de júbilo dio paso a un himno de alabanza: “¡Larga vida al rey! ¡Larga vida a todos nosotros!” Los consejeros del rey, como todos esa noche, festejaban con alegría infantil; se abrazaban y felicitaban al rey: “¡Lo logramos!¡Lo logramos!” 

Pero el rey respondió con voz entrecortada: “Sí, lo logramos, hoy hemos acabado con el dragón. Pero, maldita sea, ¿por qué comenzamos tan tarde? Pudimos haberlo hecho cinco, quizás diez años antes. Millones de personas pudieron haberse salvado.” 

El rey descendió del tablado y se acercó al joven esposado, que se hallaba sentado en el suelo. Al llegar cayó de rodillas. “¡Perdóname! ¡Oh Dios mío, perdóname!” 

Gruesas gotas de lluvia comenzaron a caer, tornando el suelo en fango, empapando la capa púrpura del rey, y lavando el rostro ensangrentado del joven. “Lo siento tanto por tu padre,” dijo el rey. 

Volver a empezar 

“No es vuestra culpa,” replicó el joven. “¿Os acordáis, hace doce años, en el castillo? Aquel niño que lloraba y os pedía que le regresárais a su abuela – ése era yo. No podía saber entonces que no teníais posibilidad alguna de cumplir mi deseo. Hoy os he pedido que salvárais a mi padre, aunque era imposible hacerlo sin poner en peligro el lanzamiento. Pero habéis salvado mi vida, la de mi madre y la de mi hermana. ¿Cómo podré agradecéroslo?” 

“Escúchalos,” dijo el rey, indicando con un ademán a la muchedumbre. “Me ovacionan por lo ocurrido esta noche. Pero el héroe eres tú. Tú lanzaste el grito. Tú nos uniste contra el mal.” El rey hizo señas a un guardia para que le soltara las esposas. “Ve ahora con tu madre y tu hermana. Tú y tu familia seréis siempre bienvenidos en la corte, y cualquier cosa que desees, si está en mi poder, te será concedida.” 

El joven se marchó y el séquito del rey, apiñado bajo la lluvia, rodeó al monarca que seguía arrodillado en el fango. Entre las ropas elegantes, cada vez más estropeadas por la lluvia, se distinguían rostros empolvados que expresaban una mezcla de júbilo, alivio y azoramiento. Tantas cosas habían cambiado en una sola hora: se había reconquistado el derecho a un futuro sin limitaciones, se había extinguido un temor primordial, y se habían desbaratado muchas certezas inconmovibles. Sin saber qué se esperaba de ellos en esta nueva situación, se quedaron tentativamente en su lugar, como probando si la tierra seguiría sosteniéndolos, intercambiándose miradas y esperando algún tipo de señal. 

Finalmente, el rey se incorporó y se limpió las manos en los costados de sus pantalones. 

“Majestad, ¿qué hacemos ahora?” se atrevió a preguntar el cortesano de mayor rango. 

“Queridos amigos,” dijo el rey, “hemos recorrido un largo camino… y sin embargo nuestro viaje recién comienza. Nuestra especie lleva poco tiempo en este planeta. Hoy hemos vuelto a ser como niños. El futuro se extiende ilimitado ante nosotros. Marcharemos hacia ese futuro e intentaremos hace las cosas mejor que en el pasado. Ahora tenemos tiempo: tiempo para hacer bien las cosas, tiempo para crecer, tiempo para aprender de nuestros errores, tiempo para el largo proceso de construir un mundo mejor, y tiempo para asentarnos en él. Que todas las campanas del reino repiquen hasta la medianoche, en conmemoración de nuestros ancestros muertos, y después de la medianoche celebraremos hasta el amanecer. Y en los días siguientes… ¡creo que habrá algunas cosas que reorganizar!” 

Moraleja: el dragón es el envejecimiento 

Las historias sobre el envejecimiento se han concentrado tradicionalmente en la necesidad de aceptarlo con serenidad. La solución recomendada para el menguado vigor y la inminencia de la muerte ha sido la resignación, acompañada por un esfuerzo por cerrar el círculo de los asuntos prácticos y de las relaciones personales. Dado que nada podía hacerse para impedir o postergar el envejecimiento, este enfoque tenía sentido. En lugar de quejarnos por lo inevitable, podíamos plantearnos como objetivo el alcanzar la paz interior. 

Hoy nos enfrentamos a una situación diferente. Si bien no contamos aún con medios efectivos y aceptables para detener el proceso de envejecimiento (1), es posible distinguir direcciones de investigación que podrían conducir, en un futuro cercano, a desarrollar dichos medios. Las historias y las ideologías “muertistas” ya han dejado de ser fuentes inocuas de consuelo. Ahora son barreras inconsideradas y peligrosas que se interponen en el camino de una acción necesaria y urgente. 

Varios distinguidos tecnólogos y científicos nos dicen que llegará el día en que será posible retardar, o incluso detener y revertir, la senescencia humana (2). Actualmente no existe acuerdo sobre la escala de tiempo ni sobre los medios específicos, ni existe consenso sobre la factibilidad en principio del objetivo. En relación con la fábula (donde obviamente el dragón representa el envejecimiento), nos encontramos en este momento en una etapa intermedia entre la predicción del sabio solitario que el dragón podría ser aniquilado algún día, y el punto en que los dragonólogos iconoclastas convencen a sus pares exhibiendo un material compuesto más duro que las escamas del dragón. 

La argumentación ética general de la fábula es sencilla: existen razones morales obvias e imperativas para que la gente de la fábula se deshaga del dragón. Nuestra situación respecto de la senescencia humana es análoga y éticamente isomórfica con la situación de la gente de la fábula respecto del dragón. Por consiguiente, tenemos razones morales imperativas para deshacernos de la senescencia. 

La argumentación no apunta a favorecer la extensión de las expectativas de vida per se. No tendría sentido añadir más años de enfermedad y fatiga al final de la vida. Los argumentos abogan por extender, tanto como sea posible, el rango saludable de la vida humana. Al retardar o detener el proceso de envejecimiento, se extendería la vida humana saludable. Las personas podrían mantenerse sanas, vigorosas y productivas a edades a las que, de otro modo, ya habrían muerto. 

Lecciones específicas 

Además de esta moraleja general, podemos extraer varias lecciones específicas: 

(1) Una tragedia recurrente se convirtió en una de las cosas de la vida, una estadística . En la fábula, las expectativas de la gente se adaptaron a la existencia del dragón, hasta el punto en que muchos eran incapaces de percibir su maldad. El envejecimiento también ha pasado a ser simplemente una “cosa de la vida”, a pesar de ser la causa principal de incalculables sufrimientos y muertes. 

(2) Una visión estática de la tecnología . La gente argumentaba que jamás sería posible matar al dragón, porque todos los intentos previos habían fracasado. No tomaban en cuenta el desarrollo tecnológico acelerado. ¿No estaremos cometiendo un error semejante al subestimar las posibilidades de hallar una cura para el envejecimiento? 

(3) La administración se convirtió en un fin en sí misma . Un séptimo de la economía se destinaba a la administración del dragón (que es la misma fracción del Producto Interno Bruto que los Estados Unidos gastan en salud). Al concentrarse exclusivamente en paliar los efectos, la gente acabó por olvidar la causa subyacente. En vez de poner en marcha un programa intensivo de investigación para detener el envejecimiento, financiado con fondos públicos, gastamos prácticamente todo nuestro presupuesto de salud en la atención médica y la investigación de enfermedades particulares. 

(4) Se produjo una separación del bien social y el bienestar de la gente . Los consejeros del rey se preocupaban por los problemas sociales que podrían causar los antidragonistas. Decían que la aniquilación de dragón no produciría beneficio social alguno. En última instancia, sin embargo, el orden social existe para el bien de las personas, y en general es bueno para las personas que se les salve la vida. 

(5) La falta de un sentido de las proporciones . Un tigre mató a un granjero. Una plaga de serpientes asoló una aldea. El rey acabó con el tigre y las serpientes, prestando así un servicio a su pueblo. Pero se equivocaba, pues sus prioridades no eran las correctas. 

(6) Lindas palabras y retórica vana . El consejero del rey para asuntos morales se refirió elocuentemente a la dignidad humana y a la naturaleza de nuestra especie, usando principalmente frases textuales de sus homólogos contemporáneos (3). Pero la retórica no era sino una cortina de humo que ocultaba más que revelaba la realidad moral. Por el contrario, el testimonio incoherente pero honesto del niño apuntaba a lo medular del caso: el dragón es malo; el dragón destruye a la gente. Y ésta es también la verdad fundamental de la senescencia humana. 

(7) Incapacidad de percibir la urgencia . Hasta bien adentrada la historia, nadie se da cuenta de lo que está en juego. Sólo cuando el rey observa el rostro ensangrentado del joven suplicante se aprecia la tragedia en toda su magnitud. Buscar una cura para el envejecimiento no es simplemente algo bonito que tal vez hagamos algún día, cuando estemos de ánimo. Es un imperativo moral flagrante y urgente. Mientras antes iniciemos un programa de investigación focalizada, antes veremos los resultados. Hay una gran diferencia entre obtener una cura en 25 años y en 24: como consecuencia, moriría más gente que la población actual de Canadá. En este ámbito, tiempo es igual a vida, a razón de 70 vidas por minuto aproximadamente. Cuando el contador procede a semejante velocidad, no hay tiempo que perder. 

(8) Y en los días siguientes… ¡creo que habrá algunas cosas que reorganizar! El rey y su pueblo deberán enfrentar importantes desafíos cuando se repongan de las celebraciones. La sociedad en que vivían había sido condicionada y deformada en tal medida por el dragón que en su lugar ha quedado un vacío aterrador. Tendrán que echar mano de su creatividad, tanto a nivel individual como social, para generar condiciones que permitan que la vida, una vida floreciente, dinámica y significativa, se extienda más allá de los setenta años habituales. Afortunadamente, el espíritu humano se adapta con facilidad. 

Otro problema que podríamos enfrentar es la sobrepoblación. Tal vez la gente deberá aprender a tener menos hijos, y a tenerlos a una edad más avanzada. Tal vez se descubran formas de sostener una mayor población mediante el uso de tecnologías más eficientes. Tal vez se desarrollen naves espaciales y comience la colonización del cosmos. Dejemos por ahora que los longevos habitantes de nuestra fábula se las arreglen con sus nuevos desafíos, mientras nosotros nos preocupamos de progresar en nuestra propia aventura (4). 





Nick Bostrom, filósofo de la ciencia, es el Director del Oxford Future of Humanity Institute, perteneciente a la Faculty of Philosophy de la Universidad de Oxford. También es el Presidente de The World Transhumanist Association. Este artículo se publicó originalmente en Journal of Medical Ethics. La versión original íntegra en inglés puede leerse en la web del autor. Traducción del inglés: Pierino Forno. Se reproduce con autorización del autor. 




Notas al pie 

(1) La restricción calórica (una dieta de bajas calorías pero con alto contenido nutritivo) extiende la duración máxima de la vida y posterga la aparición de enfermedades relacionadas con la edad en todas las especies que han sido estudiadas. Los resultados preliminares de un estudio aún en marcha sobre monos rhesus y monos ardilla muestran efectos similares. Parece probable que la restricción calórica funcionaría también en nuestra especie. Sin embargo, pocos humanos estarían dispuestos a someterse a una dieta de hambre durante toda su vida. Algunos investigadores están en busca de miméticos de restricción calórica – compuestos que producen los efectos deseables de la reducción en la ingesta de calorías sin tener que pasar hambre (véase, p.ej., M. Lane et al.
(1999) “Nutritional modulation of aging in nonhuman primates,” J. Nutr. Health & Aging, 3(2): 69-76). 

(2) Recientemente, una votación a mano alzada en el 10º Congreso de la Asociación Internacional de Gerontología Biomédica reveló que la mayoría de los participantes consideraba probable o “no improbable” que el rejuvenecimiento funcional global de ratas de mediana edad sea posible dentro de 10 a 20 años (A. de Grey (2004), “Report of open discussion of the future of life extension research,” (Annals NY Acad. Sci., 1019, en imprenta)). Véase también, p.ej., A. de Grey, B. Ames et. al. (2002) “Time to talk SENS: critiquing the immutability of human aging,” Increasing Healthy Life Span: Conventional Measures and Slowing the Innate Aging Process: Ninth Congress of the International Association of Biomedical Gerontology, ed. D. Harman (Annals NY Acad. Sci. 959: 452-462); y R.A. Freitas Jr., Nanomedicine, Vol. I (Landes Bioscience: Georgetown, TX, 1999). 

(3) Véase, p.ej., L. Kass (2003) “Ageless Bodies, Happy Souls: Biotechnology and the Pursuit of Perfection,” The New Atlantis, 1. 

(4) Debo agradecer a varias personas por sus comentarios a las versiones preliminares, especialmente a Heather Bradshaw, Roger Crisp, Aubrey de Grey, Katrien Devolder, Joel Garreau, John Harris, Andrea Landfried, Toby Ord, Susan Rogers, Julian Savulescu, Ian Watson y Kip Werking. 



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Sábado, 20 de Agosto 2005

Nick Bostrom

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1.Publicado por Grün Ernesto el 30/08/2005 20:46

La cuestión es mucho más complicada.El envejecimiento hoy no hace que la vida termine a los setenta sino que llega en muchísimas ocasiones a 100 o más años.Los problemas que se están creando a raíz de esta situación son múltiples: económicos, sociales, psicológicos, sociológicos.etc.Hay que mirar la cuestión holísticamente y no en forma reduccionista.

 

2.Publicado por Vicenta el 31/08/2005 11:37

Está claro que se trata de un fenómeno complejo en el que intervendrían bastantes variables, pero eso está contemplado en esta fábula. Creo que lo definitivo y primordial en esta cuestión es tomársela en serio, es decir, que se trata de un problema que puede ser abordado, ya, con la tecnología actual.¿Por qué, habría de rechazarlo si en dicha cuestión se aborda el sinsentido de nuestra existencia? ¿Por qué hemos de aceptar como corderos que van al matadero el hecho de alcanzar la consciencia pero con etiqueta de caducidad? Éso supone un sufrimiento ontológico con el que nos hemos encontrado al nacer y si nuestra especie en un momento histórico determinado lo puede abordar es pura lógica intentarlo.
¿Por qué da miedo plantearselo?Probablemente por desconocimiento de que la ciencia y la tecnología actual está en las puertas de abordarlo. También porque se piensa que ello ocasionaría problemas sin solución, como la superpoblación,o pqrque suponga una humanidad decrépita sin calidad de vida,etc En cualquier caso lo que se aduce son "no soluciones". Resolver cualquier problema requiere tiempo, ¿por qué no también aquí?
Si en lugar de ser reducidas élites las que se preeguntan y se plantean estos dilemas y nuestra civilización tecnológica no descansase sobre un océano de ignorancia sobre el valor de la ciencia y la tecnología y si nuestras clases dirigentes no fuesen analfabetas en estas cuestiones tan relevantes, la perspectiva podría ser muy diferente. ¿Tan descabellado es considerar que si en lugar de unos cientos de miles de científicos el peso, la creatividad y la influencia social la ejercieran cientos de millones de personas formadas, con un proyecto y un rumbo para nuestras sociedades, la cuestión de reslolver o mitigar considerablemente el envejecimiento es una utopía?
Las zonas del planeta habitadas suponen un porcentaje minúsculo y, con salvaguardas ecológicas, los océanos y el espacio están desabitados. Seguro que el salto al espacio, en profundidad, se dará.
Y seguro que una humanidad entera planteándose el problema de la resolución del envejecimiento encontraría formas de regulación y organización adecuadas.
Luego, entonces, ¿por qué no plantearse definitivamente el más crucial de los problemas que afectan a la condición humana?

 

3.Publicado por luigi Donato el 04/09/2005 04:04

Enfermedades como el CANCER y unas 4.000 más que nos afectan, tienen un solo origen y son las fallas génicas, errores en nuestro genoma.-El ENVEJECIMIENT0, tambien esta programado por la Naturaleza, en nuestro genoma que lo cumple a través de la telomerasa.-Con sabiduria y creatividad sin duda lo podremos eliminar o al menos prolongar por muchísimos años.-CIENCIA COSMO GLOBAL.

http://espanol.geocities.com/ldc_9

 

4.Publicado por Luigi Donato el 05/09/2005 17:50

DISCULPEN ME OLVIDABA: el Dragón del cuento no solo se alimenta de ANCIANOS, sino tambiénde millones de NIÑOS Y JOVENES que mueren por año víctimas de las enfermedades, catástrofes naturales,huracanes,tsunamis,terremotos, volcanes,delincuencia, hambre, droga,etc.-Solamente el maldito CANCER ataca a unos 7.500.000 (denunciados) AL AÑO.-DEBEMOS LUCHAR HASTA DERROTARLO DEFINITIVAMENTE, para estar orgullosos de ser por ahora humanos.-Gracias.Ciencia cosmo global.-

http://espanol.geocities.com/ldc_9

 

5.Publicado por herrera marin el 24/05/2008 01:15

la verdad me parece que tienen razon, en el momento de pensar en el gran problema que ha generado el envejecimiento, pero me me parece a mi, que no debemos dejar atras los otros problemas, es decir, por ejemplo, si un pais se preocupa mas por la deuda externa, que por sus ingresos o su tasa de desempleo, entonces que va a pasar, no se va a solucionar ni la un ni la otra, mi aporte es que si nosotros queremos darle mas importancia a los avances tecnologicos como tal, me parece que debemos empezar haciendolo internamente, por ejemplo generando algo por el bien comun como "un arma que mate los tigres", y algo no me quedo muy claro, mientras los investigadores trabajaban en el compuesto, las demas personas siguieron viviendo como hace 12 años, entonces por que se dice que el hombre pudo volar, puede ser porque se crearon los aviones, y por consiguiente es algo ilogico afirmas que el rey aporto todos los ingresos en el proyecto, entonces como conclusion el envejecimiento es un problema macro, y solo con algunos avances no seria posible contrarrestarla o inhibirla. Si queremos vencer afuera, fortalescamonos por dentro.

gracias

 

6.Publicado por Juan Antonio Murcia López el 14/12/2008 20:39

Para deshacer un mal camino, o un camino equivocado, tendríamos que volver por nuestros pasos y comenzar de nuevo. Es decir, si un avance en la evolución, en la evolución personal, nos demuestra como es el caso, que veloz e irremisiblemente nos conduce a las fauces de un dragón. Parece claro que nuestra evolución no es la correcta. El envejecimiento es la consecuencia de nuestra forma de vida. Si queremos ralentizar el tiempo y por lo tanto alargar el envejecimiento, hemos de considerar cambiar de métodos en nuestra forma de entender la vida. Por tanto si la principal causa es lo que incluímos en nuestra manera de alimentarnos, cambiemos esa manera. 

La biblia es un libro donde se dicen grandes verdades. Ya hay un pasaje donde se menciona algo referente a la prolongación, nó de la vejez, sino de la vida. "La purificación de la sangre y la vida perdurable." Parece lógico que purificar la sangre sólo se puede conseguir mediante el ayuno y la abstinencia alimenticia por determinados períodos de tiempo. Pero, no sólo eso. También premisa fundamental, qué tipo de alimentación sería la más adecuada y si la sociedad estaría dispuesta a renunciar a sus hábitos, costumbres, vicios, tendencias, etc, etc. 
Es importante por supuesto, que la ciencia moderna investigue, más que remediar determinados efectos, cómo atajar en ralentizar la causa de ese desenfrenado camino hacia la extinción en la barriga del subsodicho dragón. Pero eso tampoco es todo. Porque llegar a la extinción es lo más leve, el problema radica en saber llegar. Es decir, sin sufrimiento previo.

 

7.Publicado por luigigen el 06/03/2010 02:54

Han pasado cinco años de mi comentario anterior y me atrevo a decirles que poco se ha mejorado el dragón sigue siendo el vencedor sin que mucho nos importe y los humanos seguimos priorizando vanalidades que nada nos solucionan.-Nunca mas cierto el cuento de Nick Bostrom.-Despertemos amigos.-Conocer cosmoglobal.-

 

http://cienciacosmoglobal.blogspot.com

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