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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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KENNEDY CONTRA EL IMPERIO 2-3

El NSAM 60 (14 y 18 de julio de 1961) ordenaba presionar al régimen fascista de Salazar, de Portugal, para acabar con su guerra sangrienta contra los rebeldes en Angola y Mozambique, y JFK comenzó a ayudar a los rebeldes.

El Presidente de Ghana, Nkrumah, recibió un tratamiento especial como el primer Jefe de Estado extranjero en visitar a Kennedy en la Casa Blanca, el 8 de marzo de 1961. Él y JFK empezaron una correspondencia personal y una colaboración permanente.

Nkrumah había vivido en EU en tiempos de Roosevelt, y su Autoridad del Valle del Tennessee inspiró su propuesta del proyecto de la gran presa del río Volta. Kennedy se comprometió a financiar el proyecto, construcción que supervisaría su amigo Edgar Kaiser, de Industrias Kaiser. Kaiser había dirigido los equipos que construyeron las presas Hoover, Bonneville y Grand Coulee. El trabajo de ingeniería del proyecto del Volta lo desarrolló personal italiano que se había desarrollado bajo el mando de Enrico Mattei, quien se había reunido con Nkrumah cinco días antes de la asunción del mando de Kennedy.

La presa de Akosombo en el río Volta creó el lago artificial más grande del mundo y proporcionó la electricidad para dar energía al impulso de Ghana para su ingreso al mundo moderno. En 1966, el proyecto fue dedicado, con una placa de honor, al inmolado presidente John F. Kennedy. Una semana después, Nkrumah fue derrocado por un golpe planeado en Londres.[7]

El Presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser, fue con Mattei un promotor de los rebeldes árabes argelinos. La elección de JFK había alentado sus esperanzas para un retorno del apoyo americano al nacionalismo secular de Nasser, en la larga guerra de Egipto contra Gran Bretaña y la Hermandad Musulmana, creada por los británicos. El presidente Eisenhower había prometido la ayuda de EU para el gran proyecto de Nasser de la represa del Nilo, pero fue retirada por su secretario de Estado John Foster Dulles, empujando a Egipto hacia los soviéticos y conduciendo a la invasión británica-francesa-israelí de Egipto en la crisis de Suez de 1956.

Nasser y Kennedy iniciaron de inmediato una correspondencia personal. Más tarde, Kennedy revirtió la política de Truman-Dulles y se puso activamente al lado de Nasser contra el eje de la realeza británico-saudí en el Medio Oriente.

Kennedy tuvo afectuosas relaciones personales con el primer ministro indio Jawaharlal Nehru y el presidente indonesio Sukarno, quienes habían dirigido las victorias de sus países en sus luchas por su independencia de los imperios británico y holandés, y aspiraban a la neutralidad entre el Este y el Oeste.

Contra los aullidos de los "guerreros fríos", JFK luchó para que Estados Unidos ayudara a India a construir la moderna siderúrgica de Bokara. El financiamiento de EU fue cancelado cuando asesinaron a Kennedy; luego la financiaron los soviéticos.

JFK envió al procurador general Robert Kennedy a Indonesia en 1962, donde habló de manera conmovedora en la plaza central del antiimperialismo en el mundo moderno; luego Robert F. Kennedy fue a Holanda para exigir que los holandeses retiraran sus tropas militares remanentes de la provincia de Irian Oeste de Indonesia en la isla de Nueva Guinea. Furiosos con los Kennedy, los holandeses fueron forzados a retirarse.

De inmediato JFK empezó a organizar ayuda para el desarrollo industrial de Indonesia (NSAM 179, 16 de agosto de 1962).

El primer paquete de ayuda para Indonesia fue aprobado por el Senado en noviembre de 1963, pocos días antes del asesinato de Kennedy. Luego se cambió la política estadounidense para unir esfuerzos con los británicos y crear el caos en Indonesia y el derrocamiento de Sukarno.
La confrontación por el acero: Kennedy y el Sistema Americano

Durante la crisis del acero de abril de 1962, Kennedy se enfrentó con éxito contra los intereses británicos y de Wall Street de la banca Morgan, controladora de la Corporación del Acero de EU. En su búsqueda de enormes nuevas inversiones en la industria estadounidense y el crecimiento no inflacionario, el Presidente prevaleció sobre el Sindicato de los Trabajadores del Acero para acordar un nuevo contrato sin aumento de salarios, en el entendimiento que las compañías no elevarían el precio del acero. Justo después de firmar el contrato, el presidente de la U.S. Steel, Roger Blough, llegó a la Casa Blanca y llevó a Kennedy un comunicado de prensa que acababa de publicar, anunciando un gran incremento del precio. Otras compañías del acero le siguieron de inmediato.

JFK llevó a cabo una conferencia de prensa sin concesiones y reprendió a las antipatrióticas corporaciones por traicionar el interés público. Se presentaron demandas antimonopolio; se cambiaron los contratos de defensa a las pocas compañías que no habían aumentado los precios; y Kennedy envió un emisario a leerle la cartilla directamente a los banqueros Morgan.

Edgar Kaiser, que entonces supervisaba la construcción de la represa de Akosombo de Nkrumah y Kennedy, presidía Kaiser Steel en California, una de las tres grandes compañías que trabajaban con JFK, y puso presión competitiva sobre Morgan para revertir el ataque. Morgan tenía su propia guerra en curso contra Kaiser, acicateado por el generoso tratamiento de éste a sus trabajadores. U. S. Steel había montado operaciones en Utah para tratar de excluir al "rebelde" Kaiser de los negocios de los estados del Oeste.

Después de 72 horas, U. S. Steel fue forzada a rescindir el aumento de precios; todas las otras compañías la siguieron. En esta confrontación, el eje anglo-Wall Street estuvo particularmente preocupado por la alianza de Kennedy con los auténticos intereses industriales estadounidenses.

Detrás de esta crisis estaba el hecho de que el programa de Kennedy estaba causando la expansión económica más grande en la historia moderna de Estados Unidos, una reducción de la capacidad manufacturera ociosa a la mitad, sólidas ganancias y un aumento récord en los salarios.

Una política clave fue la exención de impuestos a la inversión, otorgando a la industria del acero y a otras un alivio en los impuestos por la inversión en nueva planta y equipo. Pero U. S. Steel se opuso a éste alivio fiscal, en línea con la estrategia de los británicos y sus puestos de avanzada en Wall Street para convertir a Estados Unidos en un basurero posindustrial, y reducir la población mundial. Tan pronto murió Kennedy y nuevas guerras consumieron todo el optimismo, el aparato financiero impulsaría el "programa verde" de Malthus y el sistema imperial británico sobre la deprimida población estadounidense.

Este artículo se enfoca en los choques directos de Kennedy con el sistema imperial británico extendido, para iluminar eficientemente el trasfondo de su asesinato.

Pero la batalla contra el imperio ha tenido lugar igualmente tanto dentro de Estados Unidos como en la política exterior.

Henry C. Carey, el asesor económico de Lincoln, explicó el tema universal en su Armonía de intereses de 1851:

"El mundo tiene ante sí a dos sistemas... Uno busca el empobrecimiento, la ignorancia, la despoblación y la barbarie; el otro busca el incremento de la riqueza, de la comodidad, de la inteligencia, de la unificación de la acción, y de la civilización. Uno procura la guerra universal; el otro procura la paz universal. Uno es el sistema británico; el otro... es el sistema americano... creado con el propósito de elevar e igualar al mismo tiempo la condición de vida del hombre, en todo el mundo".

La preferencia de JFK por este sistema americano tal vez se pueda resumir en sus comentarios en una cena dada en su honor por el presidente italiano Antonio Segni:

"Nosotros [EU e Italia] ambos, creemos en el logro de la justicia social y en el progreso para todo nuestro pueblo. Ambos creemos en la democracia sustentada en lo que los estadounidenses llaman "las bases", que coloca al individuo adelante del Estado, la comunidad adelante del partido, y el interés público adelante del privado... " Durante la década de los 1930, cuando la desesperación y la depresión abrió las puertas de muchas naciones al [fascismo y al comunismo], mi nación se adhirió a la corriente de la libertad bajo el liderazgo de Franklin Roosevelt. Su gobierno introdujo un nivel superior de reforma social, económica y política del que Estados Unidos había visto hasta entonces, como las reformas en los impuestos y el presupuesto, reformas en el campo y la agricultura, reformas políticas e institucionales. A los trabajadores se les aseguró un salario decente, a los ancianos se les aseguró una pensión, a los agricultores se les aseguró un precio justo. Se permitió que los trabajadores, hombres y mujeres, negociaran colectivamente. A los pequeños empresarios, a los pequeños inversionistas y los pequeños depositantes de los bancos [gracias a la ley Glass-Steagall— nde] se les dio una mayor protección contra los males tanto de la corrupción como de la depresión. Se electrificó los campos de cultivo, se guarneció los ríos, se fomentó las cooperativas. La justicia, la justicia social y económica, así como judicial, llegó a ser cada vez más el derecho y la oportunidad de cada hombre, sin importar sus medios o posición en la vida".

Las políticas de JFK para generar nuevos trabajos, salarios mínimos más altos y un renacimiento industrial son puro Sistema Americano. Su emocionante pasión por el programa espacial Apolo lo enfrentó al odio imperial al liderazgo estadounidense en el progreso tecnológico; sus acciones en pro de los derechos civiles lo enfrentaron a la opresión racial, el legado y el eco del imperio. Veremos más adelante la coherencia de estas iniciativas con sus objetivos directamente antiimperialistas.
Estrategia para la paz y una rápida guerra con Gran Bretaña

La crisis cubana de los misiles de octubre de 1962 surgió de la petición de Fidel Castro a los rusos para instalar misiles nucleares en Cuba con el fin de bloquear cualquier invasión de EU, y de la jugada rusa de instalar misiles ofensivos cerca de EUA con la esperanza de debilitar su creciente desventaja estratégica ante la política exterior y de crecimiento económico, científico y militar de Kennedy.

Su consejero especial Ted Sorensen escribió un emocionante recuento diario que mostraba el preciso control personal de JFK de cada aspecto de la confrontación, necesario para impedir un fiasco como el de Bahía de Cochinos, que esta vez incineraría el planeta.[8]

La correspondencia personal que Kennedy y el premier soviético Nikita Kruschev habían iniciado en 1961 fue decisiva para lograr que el soviético renunciara, una retirada lograda sin la humillación de Rusia.

Con el apoyo público por el resultado pacífico a la crisis de los misiles en Cuba, JFK empezó de inmediato, en días, a aplicar los plenos poderes de su liderazgo para liberar al mundo de la pesadilla de la Guerra Fría imperialista. Su primer objetivo fue la lacerante crisis en el Congo.

Kennedy alineó públicamente al colonialista gobierno belga con el empeño de Estados Unidos en la unidad del Congo independiente y contra el respaldo de su principal socio imperial, Gran Bretaña, a la secesión de Katanga.

El 27 de noviembre de 1962, un mes después de la retirada soviética de Cuba, JFK y el ministro del Exterior belga Pal-Henri Spaak emitieron una declaración conjunta amenazando con "severas medidas económicas" contra Katanga a menos que se terminara rápidamente con la secesión. Ese mismo día, con su dedo en el ojo británico, Kennedy arregló que se reuniría con el primer ministro británico Harold Macmillan el 19 de diciembre.

Dos semanas antes de la reunión programada, los periódicos informaron que el Presidente Kennedy había decidido cancelar la producción planeada del misil nuclear aire-tierra Skybolt. Desde un acuerdo firmado en 1960 con Eisenhower y Dulles, los británicos habían estado contando con esta arma americana que les diera su única capacidad independiente creíble de guerra nuclear.

Sorensen informó: "El Presidente... en cualquier caso no le veía ningún sentido a que hubiese una pequeña disuasión británica independiente... [La decisión de Kennedy] planteó una crisis política mayor al ya tambaleante gobierno de Macmillan... En años anteriores Macmillan... había elogiado el acuerdo sobre el Skybolt como la clave de la 'relación especial con los EUA'... El resentimiento latente por el rechazo de Kennedy a consultar más [con los británicos] en la crisis de los misiles cubana [ahora] alcanzó su punto máximo".[9]

El día en que Kennedy arribó a Nassau, Bahamas, para reunirse con Macmillan, las Naciones Unidas anunciaron la decisión de EU de enviar rápidamente armas y asesores militares a las fuerzas de paz de las Naciones Unidas en el Congo, para equiparlas para derrotar la secesión apoyada por los británicos.

El Presidente no iba a dar su brazo a torcer en el tema del Skybolt. Él "consideraba... que más países desarrollasen las capacidades para fabricar armas nucleares, como un acontecimiento muy peligroso". El Pacto de Nassau firmado el 22 de diciembre especificaba que EUA venderían misiles Polaris a los británicos, pero que deberían ser instalados en submarinos bajo el comando de la OTAN, no bajo un comando independiente de los británicos.[10]

Con el régimen británico políticamente en sus talones, EUA empezó a enviar a toda prisa camiones, transportes blindados de personal y equipo antiminas al Congo.

Dos semanas más tarde, el gobierno de Estados Unidos declaró: "Las fuerzas de las Naciones Unidas en Katanga ahora ocupan muchas zonas pobladas clave y centros mineros... Esperamos que el señor Tshombe termine rápidamente la secesión de Katanga y reconozca la total libertad de movimiento de las Naciones Unidas en toda Katanga, [y] que aconseje a todos los mercenarios extranjeros que se desbanden y dejen el país ".

Durante la siguiente semana, las tropas de las Naciones Unidas equipadas por EU pusieron al líder de Katanga, Moisés Tshombe, bajo arresto domiciliario. El gobierno congolés demandó el retiro del cónsul británico en la provincia de Katanga. Cientos de estudiantes congoleses atacaron y saquearon la embajada británica, y destruyeron el retrato de la reina Elizabeth. Luego los estudiantes marcharon a la embajada de EU y expresaron vivas por Estados Unidos.

La furia de la oligarquía británica contra la amenaza de Kennedy al orden imperial y la "arrogancia" estadounidense se le informó a sus socios en Nueva York. El diario New York Times señaló el 14 de enero que, "en Londres, al menos, hay un temor fuertemente desarrollado de que un régimen del Congo apoyado por las Naciones Unidas utilizaría su posición para subvertir los actuales regímenes en las Rhodesias, las colonias portuguesas... y África del Sur".

Mientras Tshombe, el probritánico líder de la secesión del Congo, estaba arrestado, el principal negociador soviético en temas de armas nucleares llegó discretamente a Estados Unidos, a solicitud de Kennedy. Luego el gobierno filtró a la prensa que "Estados Unidos y la Unión Soviética están explorando activamente y a puertas cerradas nuevos acercamientos a un acuerdo de prohibición de pruebas con armas nucleares que durante años han eludido sus negociadores", informó el diario Washington Post el 11 de enero de 1963.

Ahora Kennedy impulsó esta iniciativa de paz con todos sus poderes.

Él construyó cuidadosamente un consenso para el progreso, que le pondría músculo político a sus esfuerzos, una nueva coalición al estilo de Roosevelt.

Para junio de 1963, Kennedy dirigía a la nación hacia una nueva era. En dos días sucesivos, pidió a los estadounidenses que examinaran sus actitudes erróneas y peligrosas, y anunció nuevas medidas para un mundo mejor.

En la Universidad Americana, en Washington DC, el 10 de junio, JFK preguntó: "¿Qué clase de paz buscamos?" Él respondió: "No es una Pax Americana, impuesta en el mundo por armas de guerra americanas. No la paz del sepulcro ni la seguridad del esclavo... Nuestros problemas son creados por el hombre; por lo tanto, pueden ser resueltos por el hombre. Y el hombre puede ser tan grande como quiera ser. Ningún problema del destino humano está más allá de los seres humanos. La razón y el espíritu del hombre han resuelto con frecuencia lo aparentemente insoluble, y nosotros creemos que lo pueden hacer de nuevo...

"Reexaminemos nuestra actitud hacia la Unión Soviética. Es desalentador pensar que sus líderes puedan realmente creer lo que escriben sus propagandistas... para darnos cuenta de la extensión del abismo que existe entre nosotros. Pero es también... una advertencia al pueblo estadounidense para no caer en la misma trampa que los soviéticos, no ver solo un punto de vista distorsionado y desesperado del otro lado, no ver... la comunicación como nada más que un intercambio de amenazas.

"Ningún gobierno o sistema social es tan vil que debamos considerar a su pueblo como carente de toda virtud. Como estadounidenses, encontramos al comunismo profundamente repugnante como negación de la libertad y la dignidad personal. Pero aún así podemos saludar al pueblo ruso por sus muchos logros, en la ciencia y el espacio, en el desarrollo económico e industrial, en su cultura y en sus actos de coraje... "[Nuestros] dos países tienen... [una] mutua repugnancia a la guerra... Nunca hemos estado en guerra entre nosotros. Y ninguna nación... sufrió nunca más de lo que sufrió la Unión Soviética en... la Segunda Guerra Mundial. Por lo menos veinte millones perdieron sus vidas... Un tercio del territorio de la nación, así como cerca de dos tercios de su base industrial, fue convertido en un páramo; una pérdida equivalente a la devastación de este país al este de Chicago.

"Si hoy se desatara nuevamente una guerra total... todo lo que hemos construido, todo para lo que hemos trabajado, sería destruido en las primeras veinticuatro horas... Debemos conducir nuestros asuntos de tal manera que llegue a ser del interés de los comunistas llegar a un acuerdo para una paz genuina...

"Aprovecho esta oportunidad... para anunciar dos importantes decisiones... "Primero... que pronto empezarán discusiones de alto nivel en Moscú para buscar un pronto acuerdo sobre un tratado global de prohibición de pruebas nucleares. Nuestras esperanzas deben ser moderadas por la prudencia de la historia; pero con nuestras esperanzas van las esperanzas de toda la humanidad.

"Segundo:... Ahora declaro que Estados Unidos no propone llevar a cabo pruebas nucleares en la atmósfera solo si otros estados no lo hacen... No seremos los primeros en reanudarlas..." El discurso de Kennedy fue recibido con entusiasmo por los soviéticos, quienes lo reimprimieron en su totalidad para los ciudadanos rusos.

El Tratado Parcial de Prohibición de Pruebas Nucleares se firmó poco después entre EU, la URSS y Gran Bretaña (los británicos no negociaron, sino que fue a insistencia de Kennedy), y posteriormente por 100 naciones.

Al siguiente día del discurso de Estrategia para la Paz, Kennedy apareció en la televisión para anunciar la ejecución de una orden del tribunal que le exigía al gobernador de Alabama, George Wallace, que permitiera la inscripción de dos estudiantes afroamericanos en la Universidad de Alabama.

Kennedy le preguntó a su público nacional: "Si un estadounidense, porque su piel es oscura, no puede almorzar en un restaurante abierto al público, si no puede enviar a sus hijos a los mejores colegios públicos disponibles, si no puede votar por los funcionarios que lo representen... entonces, ¿quién entre nosotros estaría contento con cambiar el color de su piel y ponerse en su lugar? ¿Quién entre nosotros estaría entonces satisfecho con los consejos de paciencia y espera?

"Cien años de paciencia y espera han pasado desde que el Presidente Lincoln liberó a los esclavos y todavía sus herederos, sus nietos, no son totalmente libres... de las ataduras de la injusticia... de la opresión social y económica... " Kennedy preguntó, ¿quiénes somos y qué es Estados Unidos para la raza humana?

"Nosotros predicamos la libertad por todo el mundo, y va en serio, y amamos nuestra libertad aquí en casa; pero, ¿le vamos a decir al mundo, y de modo mucho más importante, nos vamos a decir unos a otros que esta es una tierra de libres excepto para los negros; que no tenemos ciudadanos de segunda clase excepto los negros; que no tenemos un sistema de clases o de castas, ni guetos, ninguna raza de amos excepto cuando se trata de los negros?"

"Las llamas de la frustración y la discordia arden en cada ciudad, en el Norte y en el Sur, donde no existen remedios legales a la mano... Enfrentamos, por lo tanto, una crisis moral como país y como pueblo... "La próxima semana solicitaré al Congreso de Estados Unidos que actúe, para decidir un compromiso que no se ha hecho plenamente en esta centuria al enunciado de que la raza no tiene lugar en la vida o en la ley estadounidense."

Su proyecto de ley recibió el apoyo adicional de la marcha de Martin Luther King a Washington el 28 de agosto, y el gobierno colaboró para que tuviera éxito. El proyecto de ley de Kennedy se aprobó con el nombre de Ley de los Derechos Civiles de 1964, después de que fue asesinado.
El cambio en el Programa Espacial

El presidente Kennedy habló ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de septiembre, mientras el Senado de Estados Unidos estaba considerando el tratado de prohibición de pruebas nucleares.

Dijo que habíamos logrado una pausa en la Guerra Fría y que deberíamos trabajar por una genuina distensión entre las grandes potencias mediante la cooperación en nuestros intereses mutuos.

Dos años antes había propuesto al Congreso que EU enviara hombres a la Luna a fines de la década de 1960. En ese mismo discurso, Kennedy anunció que "aceleraríamos el desarrollo del cohete nuclear Rover. Esto nos promete proporcionar algún día los medios para exploraciones del espacio aún más apasionantes y ambiciosas, tal vez más allá de la Luna, tal vez hasta los límites del mismo sistema solar". El mundo estaba inspirado y recuerda a John F. Kennedy más vívidamente en conexión con la realización de la fase de la llegada a la Luna, de su finalmente abortado proyecto.

Hasta entonces, la superioridad estadounidense en la competencia con el comunismo soviético era el razonamiento público para el salto propuesto en el programa espacial. Pero para 1963, Kennedy había cambiado su objetivo a una misión espacial conjunta con los rusos. Durante su presidencia —luego de que en su discurso inaugural había exhortado a que "exploremos juntos las estrellas"–- hizo que el administrador adjunto de la NASA Hugh Dryden explorase con los científicos soviéticos las posibilidades de un trabajo conjunto en el espacio.[12]

Este diálogo se mantuvo a pesar de la invasión de Bahía de Cochinos, la crisis sobre Berlín y la de los misiles en Cuba.

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