A partir del siglo XX surgieron propuestas para superar la democracia formal representativa y volverla participativa. El poder del pueblo no se debe reducir a decidir quién ha de resolver los problemas, sino que debe ser capaz de solucionarlos por sí mismo. Los ciudadanos intervienen en el manejo político y económico, el trabajo, la empresa, la cultura. La participación entabla un puente entre los que dirigen y los dirigidos.
El liberalismo proteccionista. A raíz de la crisis de los años 30 en Estados Unidos, y de la Segunda Guerra Mundial, el liberalismo comenzó a replantearse. Así surgió el liberalismo proteccionista, que revisó y actualizó la ideología liberal. Atenuó el individualismo con correctivos sociales y jurídicos, propuso un régimen laboral más equilibrado, protegido por el Estado, y la creación de instrumentos de seguridad social. Permitió la intervención del Estado en la economía para reactivar miembros paralizados y neutralizar los desequilibrios más agudos. En el terreno político trató de superar el concepto de democracia formal liberal con el de democracia social.
EL NEOLIBERALISMO
•El neoliberalismo. Este nuevo planteamiento se impuso a partir de la década del setenta, en el cual se propuso la no intervención del Estado en la economía del país, argumentando que su actividad entorpece a los agentes económicos privados, distorsiona el libre funcionamiento del mercado y repercute en una mala distribución de los recursos. Esta propuesta ha sido adoptada por varios gobiernos y se refleja en las políticas de apertura económica, integración de mercados mundiales y fomento de la competencia. Se mantienen los principios políticos correspondientes al liberalismo proteccionista—intervencionista.
Durante el siglo XX surgió un grupo de intelectuales neomarxistas, como Gyorgy Lukacs y Antonio Gramsci, que volvieron a las fuentes del marxismo desechando el planteamiento de la dictadura del proletariado. Querían experimentar nuevos modelos de socialismo adaptados a sociedades altamente desarrolladas: modelos pluralistas con libertades democráticas, autoadministración de los productos, etc. otros grupos aceptaron algunos planteamientos marxistas pero no fueron totalmente ortodoxos, como la Escuela de Frankfurt — Adorno, Habermass—; el existencialismo marxista francés —Merleau Ponty—; el freudomarxismo de Reich, —Fromm y Marcuse—; y el estructuralismo marxista —Sebág y Goldman—.
En la actualidad, la mayoría de los socialismos rechazan la lucha de clases y los métodos violentos para llegar al poder. Muchas de sus organizaciones son partidarias de la intervención estatal en los aspectos sociales, como la educación, la salud y la seguridad social.
También han surgido diversos movimientos socialistas de inspiración cristiana o católica. Pretenden una sociedad más justa e igualitaria, a través del ideal democrático parlamentario y pluripartidista.