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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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TRIBUNA DEMOCRÁTICA 6

EDITORIAL: Tony Raful


Las posiciones encontradas en el proceso electoral evidencia con claridad los perjuicios del continuismo y la necesidad de un cambio que produzca una renovación democrática en las viciadas instituciones nacionales. 
Al país le ha caído carcoma social, una degradación continua, un desfallecimiento del sentido de sus valores patrios, y una pérdida creciente de su salud mental, tal y como lo afirmó o la sociedad dominicana de siquiatría.
Votar por el cambio es un mandato de conciencia social y política. El candidato del cambio no puede serlo quien encabeza la continuidad de los poderes concentrados en lo que el maestro de derecho constitucional, doctor Luis Gómez Pérez ha llamado la dictadura constitucional. No puede serlo quien camina rodeado de los ministros de la dictadura constitucional, de quien garantiza la supervivencia política de esa hidra de siete cabezas que es la reelección de un mismo partido en el mando público.
La dictadura perfecta llamó el escritor Mario Vargas Llosa a la continuidad en el poder del PRI mexicano, cuando esa organización cambiaba los candidatos presidenciales y era mayoría mecánica en el congreso y en las cortes de los Estados Unidos de México.
Pero ese poder que parecía imbatible fue derrotado por la unidad del pueblo mexicano que abrió las compuertas del pluralismo, de la participación partidista, de la renovación y la alternabilidad. 
El candidato del Partido de la Liberación Dominicana defiende la alternancia, o sea la simple sucesión del cargo presidencial, la reelección del mismo partido que tiene ocho años consecutivos desgobernando la nación y cuyo aporte negativo es haber descontruido todo el andamiaje ético sobre el cual se creó la República, aplicando la tesis de que todo da igual, de que todo vale y de que todo se compra y se vende en el mercado de las conciencias.
Aplicando el procedimiento irr3egular de que un escándalo tapa a o encubre otro, no investiga nada, no establece sanciones sobre nada, y todo queda igual, porque esa maquinaria se ha desgastado lo suficiente en el ejercicio del poder, como para desconocer las variables ideológicas y doctrinarias de la institucionalidad democrática y de la sanción moral. Como hicieron en su tiempo, los monarcas del despotismo ilustrado, como hicieron los grandes emperadores del autoritarismo despótico, como hicieron los grandes señores feudales, como hicieron los que detentaron el poder por centurias, creyendo eterno e inmutable su presencia política, social y económica en el mando del Estado, los peledeístas, han perdido el contacto con la realidad, creen que puede sustituir la dura e implacable realidad social, el descontento generalizado, la frustración de las capas de la población, un sentimiento de hartazgo que corroe el alma nacional, por el maquillaje, por el dominio mediático, por la sumatoria de alabarderos y traidores.
El candidato del PLD no tiene propuestas válidas, no puede deshacer el ensamblaje de las decisiones tomadas desde el poder peledeísta, desde la dictadura perfecta, como diría Vargas Llosa, no puede tener iniciativa de cambio real, porque si la tuviera, entonces estaría al lado del candidato del PRD y no de quienes han establecido las coordenadas de dominación política basadas en la visión de un Nueva york chiquito.
El país demanda una primavera democrática, un resurgir de sus mejores flores y sueños de libertad y consagración de justicia y equidad. Esa primavera democrática está gestándose en el vientre de la historia dominicana nuevamente. No viene con quien uno quiere o piensa, sino con quien está ahí en el momento decisivo.
Hace unos días, el histórico dirigente de la agrupación política 14 de Junio, el ingeniero Leandro Guzmán, patriota a carta cabal, quien sufrió los rigores de la dictadura trujillista, que lo torturó y asesinó a su esposa María Teresa, una de las tres hermanas Mirabal, compañero de ideales y sacrificio de Manolo Tavárez Justo, el mártir de la constitucionalidad caído en las montañas defendiendo la libertad y la democracia, el ingeniero Guzmán acaba de declarar que votará por el candidato presidencial del PRD, Hipólito Mejía, y lo sustenta sobre una base ética incorruptible: en el actual escenario coyuntural, no podemos ni debemos permitir que ningún sector, sea cual fuera, entronice una nueva dictadura en el país, se perpetúe en el poder, abuse de los mecanismos constitucionales, se crea providencial y destruya los cimiento s morales y sociales de la Patria.
Vivimos momento históricos, estamos cruzando el Ribicón, como Julio César al frente de sus legiones romanas, para asumir todos los riesgos y conquistar la victoria. La suerte está echada, compañeros y pobre de aquellos que traicionan la memoria de la lucha libertaria y se someten a la complacencia de la dictadura constitucional. Las palabras de Leandro Guzmán, catorcista histórico, constituyen un látigo sobre la conciencia transada o capitulacionista de los indiferentes o de quienes se someten al poder en las postrimerías de sus propias vidas, echando por la borda todo lo hermoso que defendieron desde las trincheras de sus ideales patrióticos.
Ayer la tierra tembló en Higüey, pero de alegría, de amor, de compromiso. "De Higüey no se sale ni se entra", decía Amable Aristy Castro, mientras marchaba junto a Hipólito mejía y Hatuey De Camps por todos sus rincones, precedido por un desfile de caballos de paso fino, levantando al pueblo de Higüey de sus casas y calles y caminos y haciendas, en un consenso nacional de corazones pletóricos de emoción.
El sábado y el domingo en la mañana Puerto Plata y sus municipios vibraron de entusiasmo por doquier, multitudes se lanzaban sobre Hipólito como se lanzan los hijos sobre su progenitores, buscando la protección, el calor humano, la palabra responsable, el hombre de carácter, buscando a Papá en un compromiso más de la victoria electoral del 20 de mayo. Puerto Plata e Higüey se cubrieron de gloria y decretaron el fin de la dictadura peledeísta.//
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