Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
El mediador no tiene razón de ser en la vida política dominicana. Es dar una puñalada a la institucionalidad, cuando a la lucha de partidos políticos se recurre a la mediación de un segmento de la iglesia o la sociedad civil, pero no se fortalecen los organismos legales.
El tribunal Electoral, el Tribunal Constitucional, la Suprema Corte de Justicia, y hasta la Junta Central Electoral, son los que tienen que velar por el buen funcionamiento de los partidos políticos, no los mediadores. Sin embargo, por contradicciones de la dinámica política fueron esos falsos estandartes de la sociedad civil y representantes de un ala de la Iglesia Católica, los que dieron fuerzas a la creación de esos tribunales especiales.
No pensaron en ese momento, que la creación de un Tribunal Superior Electoral tenía que poner fin ala tarea de mediadores, por más intencionados que estén. Donde hay un organismo de ley, éste es el que tiene que litigar. Mucho se habla sobre la institucionalidad dominicana, pero la misma confianza en los tribunales se echa por la borda, cuando se desdeña su trabajo y se le da más fe a los mediadores.
En política, la mediación debe ser secundaria, lo que importa es el respeto institucional y actuar de acuerdo con las leyes. Los temas no se pueden abordar y debatir en base a beneficios personales, sino respetando la institucionalidad. Esta es la mejor demostración de que muchos políticos y representantes de la sociedad civil son grandes farsantes, porque mientras hablan de mantener y fortalecer la institucionalidad, tiran un cubo de excrementos a los representantes legales del área.
Con estos tribunales especiales pasa lo mismo que con el Defensor del Pueblo. Ahora mismo no tiene ni local donde ponerse a trabajar, para ya está aprobado por el Congreso Nacional y su burocracia comienza a ser seleccionada.
El defensor del Pueblo no debe ser para mediar, sino para que se aplique justicia. Si hay mediación, se aplica justicia a medias. En este país lo que se deben es cometer menos actos de injusticias. Una cosa es buscar resolver los problemas mediante el diálogo y la concertación, para no llegar a los tribunales, y otra tener más fe y esperanzas en una persona determinada, que en la vía obligada para hacer frente a los debates. Cada día alguien echa más al basurero la institucionalidad nacional