Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a
| Partido de la Dictadura Dominicana | |||||
Santana, Báez, Lilís, Trujillo, Balaguer y Leonel, los continuistas presidenciales más emblemáticos, abarcan 105 de los 168 años del periodo 1844-2012, si se incluyeran sus títeres. En ese extenso periodo, persistió la inoperancia y prostitución de la soberanía popular como fuente y control de la autoridad. Además, los poderes legislativo y judicial fueron dependencias del caudillo presidencial de turno. Para peor, la Constitución nunca fue cumplida a cabalidad y fue reformada, generalmente “a según”, cada 4 años y medio. Santana, Báez, Lilís, Trujillo, Balaguer y Leonel, los continuistas presidenciales más emblemáticos, abarcan 105 de los 168 años del periodo 1844-2012, si se incluyeran sus títeres. Otros 43 presidentes abarcan apenas 63 años. En este montón se encuentra la antítesis del santanismo, Benigno Filomeno de Rojas, precursor de la Constituyente de Moca, quien fue primer mandatario una vez y solo por 2 meses, en 1865. También ahí está Juan Bosch, la antítesis de Balaguer y Leonel, precursor de la Constitución de 1963, víctima de un golpe de estado a los 6 meses de su proclamación presidencial. Los prevalecientes fueron los manipuladores del poder continuista, los cuales conforman el comité político de una entidad histórica que bien pudiera llamarse Partido de la Dictadura Dominicana, PDD. El resultado de esos desgraciados 168 años es evidente: un pueblo donde la mendicidad es masiva, digital y plástica, sustentada por 1 millón de tarjetas de solidaridad. Un pueblo donde un cleptócrata tiene más liquidez que mil empresas privadas juntas. Donde por cada delincuente, hay un policía, un fiscal, un juez, un político, un tigre y un narco. Entre esos genios continuistas, sólo Báez, Lilís y Trujillo tuvieron en algunas ocasiones presidentes títeres. Trujillo, el más prolijo de ellos, contó con 4: Mozo Peynado (1938-40), Pipí Troncoso (1940-42), Negro Trujillo (1952-60) y Joaquín Balaguer (1960-61). Santana ni el Balaguer post trujillista tuvieron algún “presidente gomígrafo”. Entre ellos sólo Lilís y leonel traicionaron proyectos liberales. Próximo presidente Si fuera Danilo Medina a quien proclamaran presidente en el año 2012, Leonel dispondría de su primer presidente títere. Es un fenómeno insoslayable, donde el ejecutivo nominal no controlaría los poderes legislativo, judicial, electoral ni la vicepresidencia de la República. Tampoco sería decisivo frente a poderes fácticos, tales como el partidista, militar, cleptocracia, finanza privada, ascendencia religiosa y factoría de propaganda globofundacional. Si fuera Hipólito el proclamado, sucedería una inevitable confrontación entre el ejecutivo y los demás poderes controlados por un ex presidente. Entonces, la única herramienta política viable para la sobrevivencia presidencial sería la soberanía popular, para obra y gracia de la democracia. El contexto institucional que le espera al próximo presidente es patético. Durante el bienio corriente surgió un senado espurio, en el cual los delitos electorales quedaron impunes. Una gran cantidad de diputados fueron electos mediante actas manipuladas, surgidas al amparo del soborno. El Tribunal Superior Electoral (TSE) está compuesto, salvo su presidente, por militantes partidistas aliados, 3 peledeístas y un miguelista. Leonel Fernández decidió personalmente en este año 2012 la designación de 14 jueces de la Suprema Corte de Justicia y todos los del Tribunal Constitucional. Por eso, es decepcionante que quien ponga en agenda el dilema dictatorial no sean los supuestos sectores liberales y de izquierda, a los cuales encarnan Julián Serrulle, Guillermo Moreno y Max Puig. Estos nobles liberales tal vez les sea menester que sucediera una dinastía de 48 años para darse cuenta del fenómeno dictatorial. |